El SR-71 Blackbird, que alcanzaba Mach 3, era lento en comparación con esto: la NASA tenía un motor scramjet hipersónico X-43A alimentado con hidrógeno gaseoso, capaz de alcanzar Mach 9.6, que fue cancelado

El X-43A de la NASA alcanzó Mach 9,68, unos 10.800 kilómetros por hora, durante una prueba realizada en noviembre de 2004. Propulsado por un motor scramjet alimentado con hidrógeno gaseoso, se convirtió en la aeronave de respiración atmosférica más rápida de la historia.
Sin embargo, el programa fue cancelado ese mismo año, cuando la agencia espacial estadounidense cambió sus prioridades hacia la exploración tripulada y el regreso a la Luna.
El proyecto Hyper-X había comenzado a fines de la década de 1990 con un presupuesto de 230 millones de dólares y un objetivo concreto: probar tecnologías que permitieran desarrollar aeronaves capaces de volar a velocidades hipersónicas, superiores a cinco veces la velocidad del sonido.
Cómo funcionaba el motor que superó al SR-71
El X-43A era una aeronave experimental no tripulada de apenas 3,65 metros de largo. A diferencia de los motores convencionales, que utilizan compresores y piezas móviles para comprimir el aire, el scramjet aprovechaba el flujo de aire supersónico para quemar combustible y generar empuje. El sistema utilizaba oxígeno de la atmósfera, por lo que no necesitaba transportarlo a bordo.
El desafío era que el motor no podía funcionar desde el reposo: necesitaba alcanzar primero una velocidad extrema. Para lograrlo, un bombardero B-52 transportaba el X-43A hasta gran altura y un cohete lo aceleraba antes de encender el scramjet.
El primer intento, en junio de 2001, terminó en fracaso. El sistema de control no pudo manejar el comportamiento de la aeronave durante el paso por velocidades transónicas, el vehículo comenzó a desintegrarse y la NASA lo destruyó en pleno vuelo.

Después de estudiar el incidente, el equipo volvió a intentarlo en marzo de 2004. Esta vez, el X-43A alcanzó Mach 6,83, unos 7490 kilómetros por hora, y mantuvo el motor encendido durante 11 segundos, bajo control desde tierra.
La tercera prueba, en noviembre de ese año, superó ampliamente ese resultado. Tras ser liberado por el B-52 y acelerado por el cohete, el avión experimental encendió su motor y mantuvo Mach 9,68 durante 12 segundos. Después perdió velocidad y descendió hasta caer en el océano, ya que las aeronaves de prueba no estaban diseñadas para ser recuperadas.
Los avances que dejó el programa y el motivo de su cancelación
Los resultados no se limitaron al récord de velocidad. El programa permitió avanzar en el desarrollo de materiales resistentes al calor, recubrimientos y sistemas de circulación de agua para proteger la estructura durante el vuelo hipersónico.
También demostró que era posible enviar órdenes electrónicas de control en condiciones en las que una envoltura de plasma alrededor de la aeronave podía bloquear las señales de comunicación. Estos conocimientos resultaban relevantes para futuros vehículos hipersónicos.
La NASA había proyectado nuevas versiones, incluida una variante denominada X-43D que aspiraba a alcanzar Mach 15. Sin embargo, en 2004 la agencia anunció un cambio de prioridades hacia la exploración espacial tripulada y el regreso a la Luna. Consideró que el X-43A había cumplido los objetivos previstos y puso fin a su financiación.

La investigación no terminó con ese programa. La Fuerza Aérea estadounidense impulsó el X-51 Waverider, otro vehículo experimental equipado con un motor scramjet y diseñado para alcanzar aproximadamente Mach 6.
Así, aunque el X-43A dejó de desarrollarse, sus pruebas marcaron un avance en el estudio de los vuelos hipersónicos y demostraron que un motor alimentado con hidrógeno podía funcionar a velocidades muy superiores a las del SR-71 Blackbird.
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