Golpazo al Flamengo de Pulgar: Estudiantes saca su mística copera y está en la final de la Libertadores gracias a Muslera

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El sábado 28 de noviembre, en el Estadio Centenario de Montevideo, Palmeiras y Estudiantes de La Plata jugarán la final de la Copa Libertadores 2026. Si el miércoles, el Verdao consiguió su pase a la definición en penales ante Fluminense, en la noche de este jueves fue el turno para los Pincharratas, que superaron a Flamengo en el Maracaná por la misma vía. Erick Pulgar fue titular y no influyó en el campo.
La llave estaba totalmente abierta luego del 0-0 de la ida, en Argentina. Además, el factor localía era relativo. El propio Estudiantes había eliminado a Corinthians en Brasil, mientras que Boca Juniors le ganó en el coloso de Río de Janeiro a Vasco da Gama para meterse en la final de la Sudamericana. El aparente favoritismo del Mengao se cruzaba con la raigambre copera de los transandinos.
El primer tramo de la revancha fue repartido. Flamengo partió siendo punzante fundamentalmente por la izquierda, con el tándem de Alex Sandro y Samuel Lino. La respuesta de Estudiantes fue a través de la pelota detenida. En los 15′, se lo perdió Marcos Rojo debajo del arco (el zaguero volvió a su exclub, tras desvincularse de Racing). Y en los 16′, un tiro de Baltasar Rodríguez dio en un poste.
Además, el arranque estuvo marcado por lo permisivo del árbitro Gustavo Tejera, quien prefirió no amonestar a los jugadores de Estudiantes pese a sus constantes infracciones. El juez uruguayo no supo llevar un duelo que se preveía de alto voltaje. La primera amarilla fue recién en el minuto 35.
El Rubro-Negro dispuso de una mayoritaria tenencia del balón, aunque aquello no significó convertir en figura al portero rival (Fernando Muslera). En la primera mitad, lo más aproximado del local sucedió en los 33′ con una acción personal de Pedro. El centrodelantero se sacó a todos los rivales y en el área cruzó el remate. En el caso del Pincha, con línea de cinco en el fondo y doble 9 arriba, bloqueaba los intentos rivales que se hacían estériles.
La idea del doble 9 en la visita ni siquiera duró un tiempo, porque Joaquín Correa debió salir reemplazado por lesión. Sin embargo, el verdadero dolor de cabeza para el técnico Alexander Medina (quien jugara en Unión Española en 2010) surgió con la expulsión de Baltasar Rodríguez. En los 50′, recibió la segunda amarilla. Con uno menos, en el Maracaná, el club argentino debía sacar el manual de la épica.
El partido se fue desarrollando con roles definidos. Flamengo afianzó la posesión, pero careció de ideas para generar peligro real en un área sobrepoblada. Mientras que Estudiantes se puso el overol, esperando por si tenía algún contragolpe o balón parado. El reloj pasaba y la presión pasaba por el local, que no encontraba la llave. Estaba en un laberinto sin resolver. Hacia la recta final, Pulgar salió reemplazado por Bruno Henrique.
El Fla abusó de los centros, que casi todos terminaron en las manos de Muslera. La más cercana para el local fue un cabezazo de Lucas Paquetá, en los 87′. Los cariocas lateralizaron en exceso, con una desesperante falta de creatividad en el último cuarto. No se movió el cero a cero. Entonces, se fueron a los penales.
En esa instancia, afloró la figura de Fernando Muslera. El uruguayo, que hizo un mal Mundial, atajó tres penales en la tanda. Se erigió en la gran figura de una nueva noche de mística copera para el equipo argentino, cuya última final había sido en 2009, con Juan Sebastián Verón (actual presidente) en la cancha y Alejandro Sabella en la banca. Por el contrario, es un duro golpe para el millonario Flamengo, que armó un plantel europeo precisamente para ganar la Copa. Erick Pulgar no tendrá su tercera final continental.
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