Pollizos, un año después: nueva carta y más espacio para recibir a sus comensales

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Hace más de un año, donde hoy funciona Pollizos no había mesas, hornos ni clientes haciendo fila era solo un terreno vacío. Stephan Breadt encontró el espacio casi por casualidad, mientras buscaba un lugar para concretar una idea que llevaba tiempo rondando su cabeza: dejar el mundo corporativo y construir un negocio propio. Venía de trabajar en finanzas y, junto a su hermana, decidió apostar por un rubro que conocía bien como consumidor, pero que pronto descubriría que era mucho más complejo desde el otro lado del mostrador: la gastronomía.
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