La rentabilidad negativa del 10,4% no es válida para todos

El análisis del Fondo E entre enero de 2024 y septiembre de 2026 muestra que una cartera definida como de bajo riesgo tiene que estar muy bien estructurada para no tener una alta volatilidad. En términos financieros, “bajo riesgo” significa menor probabilidad de variaciones en comparación con fondos más agresivos, por lo que la cartera debe componerse mayoritariamente de instrumentos de renta fija. Sin embargo, renta fija no equivale a rentabilidad fija: los bonos y depósitos fluctúan según tasas de interés, inflación y tipo de cambio.
En el primer semestre de 2024 se observaron pérdidas iniciales por el alza de tasas, mientras que en el segundo semestre se produjo una recuperación histórica, cerrando el año con +9,2%. El año 2025 mostró estabilidad, sin variaciones relevantes. En contraste, el 2026 evidenció un deterioro progresivo: afectado por el repunte de tasas y la apreciación del dólar frente al peso, y con pérdidas acumuladas en este año de −10,4% real.
El período del 2024 al 2026 cerró con una pérdida acumulada de −2,1%. reiterando lo que es obvio: la rentabilidad de una cartera de inversiones financieras depende del plazo de medición, es decir, debe evaluarse desde el momento en que se ha entrado a ese Fondo.
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