InquirerDepEd, cops probe alleged gun threat at Baguio schoolThe Jerusalem PostSaudi civil defense sends all-clear after alerts issued for Riyadh in first since Houthi escalationESPN DeportesFC Juárez rompe su mala racha con triunfo sobre TigresPunchFG plans low-key celebration for 66th Independence Dayוואלהתחזית מזג האוויר: טפטוף עד גשם מקומי קל ברחבי הארץESPNWeek 3 preview: Florida State's bleak future, revenge game in Oxford, more한겨레한동훈, 김승원 사퇴에 “국민 승리…민주당 결사 옹호에도 이겨”SözcüKozinoğlu'nun ölümünde 14 dakikalık sır: Koğuşun görüntüleri ortaya çıktıCNN TürkHava Durumu (19-09-2026)Sky TG24Roma Future Week 2026, programma e ospiti della kermesse dedicata all'innovazione경향신문잠이 안 온다면 저녁 식탁부터 바꿔보자…숙면에 도움 되는 음식 5가지RapplerLIVE UPDATES: First BARMM parliamentary elections
The Daily Newsstand · Free, Always
Saturday, September 19, 2026

Reseña. Hyperpop, de Julie Ackerman

Translate

SOPHIE, Charli XCX, GFOTY, Hannah Diamond, Dorian Electra, ELOI, Arca, el productor A.G. Cook y PC Music. “Estrellas pop del futuro” que dieron creación, hace quince años, a un nuevo paradigma musical: el hyperpop. ¿Qué elementos reúne este fenómeno estético y occidental, hecho por megaestrellas tal vez desconocidas por el gran público, música hecha por y para nativos digitales, adictos a la sucesión rapidísima de impactos del escroleo infinito?

Con una mirada analítica y novedosa, la periodista y crítica de arte francesa Julie Ackermann apunta una serie de reflexiones en el ensayo Hyper-pop. El pop en tiempos de capitalismo digital, editado por Caja Negra. Es un libro que dialoga fluidamente con el reciente La nueva era del kitsch (Anagrama), de Gilles Lipovetsky y Jean Serroy, en tanto el pop y el kitsch, unidos por una misma matriz, han cambiado de manera radical en los últimos tiempos. Asistimos a una nueva era, la civilización del exceso, la (sobre) estimulación desenfrenada, donde el hyperpop, tanto como el neokitsch, es símbolo de la producción de efectos cada vez más espectaculares, cada vez más llamativos, más paroxísticos, más “delirantes”. Cultor de lo “demasiado” bajo la égida de un capitalismo arrasadoramente consumista, en el terreno de la música, como explica Oriol Rosell en el prólogo, se expresa con llevar a un plano “desorbitante” y “descomedido” las voces procesadas, el Auto-Tune, los timbres sintéticos, las melodías pegadizas, la luminosidad y la fluorescencia, la velocidad y fragmentación.

“El hyperpop da nacimiento a tantas baby voices diferentes como visiones queer del futuro existan. Futuros jamás estáticos, elásticos, como las voces en constante metamorfosis de SOPHIE”, escribe Ackermann, que en este breve ensayo cultural atraviesa los capítulos conceptualizando “el reino de lo fake”, “la obsolescencia de la autenticidad”, “la postironía” y “la antinostalgia”. A través del análisis mayormente de canciones, videos y discos, se analizan a estas artistas que promedian los treinta y cinco años, sus irrupciones, sus estilos, sus eficacias, emociones e identidades. Una industria de lo extremo, comunidad habitada por cyborgs, seres fantasmáticos y ambiguos: feminidades trans, clowns no binarixs, masculinidades pop infladas de testosterona, barbies trash camp, hadas digitales y el gusto por lo cringe.

Nuevas transgresiones, mercado, mainstream, rebeldías y procedimientos entre “las disposiciones afectivas de la vida capitalista”. Atenta a pensar la potencia del fenómeno sin perderle pisada crítica, Ackermann entrega un buen pulso de escritura y periodismo musical, ausculta el tiempo presente y lanza preguntas audaces sobre los nexos entre cuerpo y capitalismo, lenguaje e hiperdigitalización, internet y fetichismo, erotismo y mercantilización, poder y liberación.

View the original on La Nación

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.