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Sunday, November 1, 2026

Óscar Landerretche: “Si queremos ser los lobos que ganan en el ciclo de expansión capitalista, hay que restablecer nuestro acervo cultural”

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Dice de entrada que es el libro de mayor “tonelaje” que ha escrito, pero también, el más agotador. Fueron alrededor de tres años de elaboración y cientos de papeles escritos a mano. En “Charchazo: el desarrollo en la era de la violencia”, el nuevo decano de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, Óscar Landerretche, entrega una mirada provocadora de los procesos y tensiones sociales y económicas de los últimos siglos, y del vínculo entre estancamiento económico, inseguridad y crisis de las democracias.

En su nueva obra próxima a lanzarse (Editorial Planeta) no solo aborda los efectos económicos y sociales de la llamada peste negra y del cambio en la dinámica de la “trampa de Malthus”, sino también la compleja lógica de cazadores y presas a través de la historia y cómo Chile puede estar del lado de los ganadores del nuevo ciclo de expansión del capitalismo global.

En su libro hace un recorrido que mezcla teoría e historia económica, el juego entre depredadores y presas, y cómo eso ha generado transformaciones a lo largo de los siglos en el mundo.

-La teoría central del libro es que en el mundo estamos en algo parecido a lo que se ha vivido muchas veces en la historia: los ciclos de ajuste malthusianos. Los seres humanos hemos sido exitosos en crear condiciones de progreso, pero lo que suele ocurrir es que esas condiciones de progreso hacen que las poblaciones y sus apetitos crezcan más de lo que las propias condiciones pueden sostener. Por ejemplo, se genera un boom con una nueva forma de arar la tierra, eso genera más comida, pero la población suele sobregirarse y luego viene un momento de carestía, de pobreza, de hambre, a veces de peste, a veces de guerra.

Hoy la sensación que tenemos en el mundo es que nada funciona, que la política está en crisis, que hay más violencia… al mundo le está costando cumplir la promesa de crecimiento que se hizo durante los ‘90, en la época de la expansión de la globalización. La primera teoría es que estamos en un ciclo de ese tipo.

La segunda teoría apunta a una novedad. Antiguamente, los mecanismos de ajuste eran brutales: hambre, guerra, peste y poblaciones que caían. Pero lo que nos mostró la pandemia del Covid, las guerras de Ucrania y de Gaza, es que -por brutales que sean- el porcentaje de gente que muere ni se compara con lo vivido en la Primera Guerra Mundial.

Lo que te dice eso es que la tecnología ha desactivado algunos de los mecanismos clásicos de ajuste malthusiano. Desactivó el hambre, la pandemia, la guerra. Entonces, ¿cómo se produce el ajuste? La premisa es que el ajuste se produce a través de mecanismos económicos y culturales.

En el texto dice que luego del ajuste brutal de la peste negra en Europa se generaron los primeros indicios de transformaciones que dan origen al capitalismo…

-Así es. Estos mecanismos de ajuste malthusiano no son neutros; no es que haya un ajuste y se vuelva a la situación anterior. Es tan traumático el proceso de ajuste que cambia la sociedad, la política, la economía. La peste negra fue la que creó el mercado laboral europeo. Antes de eso vivíamos en un mundo feudal y luego apareció un mercado de trabajadores libres, asalariados.

Entonces, este ajuste malthusiano en que estamos ahora no va a ser neutro. No es que simplemente la gente va a bajar la tasa de natalidad y después vamos a volver a la situación que teníamos en los 90. No es así. Los procesos traumáticos, tanto de auge como de ajuste, transforman la sociedad, la economía y la política. Nosotros estamos en medio de eso.

02.07.2026 Entrevista Oscar Landerretche Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

En todo esto hay algo de “destrucción creativa” como postula el Joseph Schumpeter.

-Efectivamente. Se destruye lo antiguo para crear algo nuevo. Hay una frase famosa de Antonio Gramsci, el pensador comunista italiano, que decía que a veces en la sociedad lo antiguo no ha muerto y lo nuevo todavía no nace. Que estás como en un “interregno” donde aparecen síntomas mórbidos; cosas extrañas, bizarras. Estamos en este proceso de ajuste, donde lo antiguo no ha muerto y lo nuevo ni siquiera sabemos cómo va a ser; está naciendo. No sabemos cuál es la sociedad que va a crear la inteligencia artificial (IA).

Siguiendo la lógica de que hoy los ajustes malthusianos no son brutales y dolorosos en materia de población, ¿cómo se generan entonces estas adecuaciones actualmente?

-La peste negra significó la muerte de un tercio de la población europea. Cuando apareció el Covid todos creíamos que era la peste negra, pero rápidamente la tecnología la desactivó. ¿Cuál es el ajuste malthusiano, entonces? Esto está ocurriendo hoy a través de mecanismos económicos. Por ejemplo, hoy muchas familias jóvenes sienten que casarse, comprar una casa y tener un hijo es imposible, por lo tanto, tienen menos hijos o se casan menos. Entonces, hay un mecanismo económico que está sustituyendo al del hambre, por así decirlo. No es que hoy se muere todo el mundo, es que ahora tenemos menor tasa de natalidad… porque no es financiable.

También hay mecanismos culturales de ajuste. Por ejemplo, cuando un joven toma la decisión de no tener hijos, es muy difícil que esa persona argumente su decisión en que es muy caro tenerlos; esa es una narrativa terrible. Es por ello que esta persona construye una narrativa cultural alrededor de esa decisión y dice, por ejemplo: ‘No voy a tener hijos porque el medio ambiente…’. Se construye una narrativa cultural que en el fondo es un ajuste poblacional.

El libro describe esta lógica de depredadores y presas que ha permanecido a través de la historia. ¿Esa lógica se mantiene hoy?

-Se mantiene. En el libro hablo del caso del parque nacional Yellowstone (en EE.UU.), donde hay lobos y sus presas (ciervos). Cuando en un verano hay mucho pasto, muy fértil, crece la población de ciervos, lo que hace más fácil a los lobos conseguir carne. Eso termina provocando que se expanda la población de lobos y, como siempre ocurre, se expande más de lo que era sostenible. Consecuentemente, se va a pique la población de ciervos y termina habiendo una hambruna de lobos.

Ese ciclo de depredadores y presas también se observa en fenómenos económicos. Por ejemplo, hay una literatura que caracteriza de esa manera a las burbujas financieras. Uno podría pensar que una burbuja financiera es un momento en que los “lobos de Wall Street” tienen muchas presas y, entonces, aparecen demasiados “lobos de Wall Street” o se les abre demasiado el apetito… lo que termina ocurriendo es que termina habiendo hambruna. Estos fenómenos de lobos y presas, que son los ajustes malthusianos de la naturaleza, se reproducen en fenómenos humanos como la política, la economía, la empresa, la tecnología.

¿Hay una lógica darwiniana en estos ciclos?

-Así es. Hay fenómenos darwinianos terribles. Me encantaría que no fuera cierto que ocurren estos ciclos de presa-depredador, estos ciclos malthusianos. Hay mucho sufrimiento humano. Pero son reales; es inocente creer que no están ahí.

Los mercados de capitales son un ejemplo. Cuando alguien se pasa la película de que no vas a tener especuladores financieros, terminas teniendo un mercado negro igual y sin control. Necesitas “lobos de Wall Street”, pero los tienes que regular. Creer que puedes vivir sin los depredadores es una fantasía tanto en fenómenos políticos, económicos...

¿Detrás de esto también está la lógica del equilibrio?

-Pero es distinto, porque es un equilibrio dinámico. Lo que no ocurre es que estén en equilibrio las dos poblaciones (lobos y ciervos). Lo que ocurre es que el ciclo está equilibrado.

¿Qué tan importantes son las regulaciones para que este equilibrio dinámico en el capitalismo no se desbande?

-Son cruciales. La intuición básica de (John Maynard) Keynes al salir de la Segunda Guerra Mundial era que el capitalismo global estaba fuera de control y había sido el creador del fascismo, por su descontrol. Por lo tanto, creía que había que regular el capitalismo para preservar la democracia liberal. Ese triunfo intelectual de Keynes se plasmó en la conferencia de Bretton Woods y en la creación del FMI (Fondo Monetario Internacional), Banco Mundial y lo que hoy es la Organización Mundial de Comercio (OMC). El orden basado en reglas.

Pero esa institucionalidad no sobrerregula el capitalismo. Permite que continúen las dinámicas cíclicas del capitalismo, pero lo acota con regulación. Contiene el ciclo para que sea compatible con valores como la libertad, la democracia, los derechos humanos.

Es decir, lo que necesitamos es que los “lobos de Wall Street” cacen, pero también que su manera de vivir sea funcional a los valores superiores que queremos preservar en la sociedad. Por ejemplo, quiero que la gente que está sentada en las mesas de dinero de las AFP haga su trabajo como lobos, pero también quiero que el marco regulatorio, incentivos y lo que hacen los directorios esté acotado para que sea funcional a las pensiones. La solución no es suprimir las mesas de dinero en las AFP; es una solución ridícula. Queremos la ambición del lobo que está sentado en la mesa de dinero, pero la queremos funcionando a favor de un sistema dinámico, cíclico, que crea valor, y que su ciclo no se desborde hasta el punto en que pone en peligro el sistema. Las instituciones están ahí para regular el ciclo, no para eliminarlo.

02.07.2026 Entrevista Oscar Landerretche Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

Dentro de esta dinámica de destrucción creativa habla, no sin ironía, del “monstruo Maga” (Make America Great Again) y del “demonio woke”.

-Esos dos fenómenos, que son como guerras culturales modernas, son parte de lo que Gramsci llamaba cosas mórbidas. En algún momento la política se pone bien ridícula. No me sirve el personaje que se disfraza ni de Pinochet, ni de Pikachu. Pero me doy cuenta de que son caricaturas, ridículos, que ocurren en estos procesos de destrucción creativa. Estamos en eso.

El ciclo chileno

¿Y cómo esta destrucción creativa y las tensiones del capitalismo se viven hoy en Chile?

-Se están viviendo. Tenemos que aceptar que Chile es un país chico, inserto en el mundo, y que vive del mundo. Somos un país cuyo modelo de desarrollo siempre tuvo que ver con exportar. Parte de lo que estoy tratando de hacer con el libro es que cobremos conciencia del fenómeno cíclico global en que estamos. De todas formas, ser un país chico, a veces, es bueno, porque puedes decidir en qué pedazo del ajuste estás. Cuando se produce la hambruna de lobos, hay lobos que quedan vivos y otros que se mueren de hambre.

Cuando eres un país gigante, te comes el fenómeno completo. Pero cuando eres chico, puedes decidir si eres de los lobos que sobreviven o de los que mueren. Y la pregunta es si Chile va a tomar las decisiones que hagan que, cuando salgamos de este ajuste, seamos de los ganadores como lo fuimos anteriormente.

¿Y lo estamos haciendo bien en ese sentido?

-No lo estamos haciendo bien, pero tampoco lo estamos haciendo catastróficamente. Una de las cosas muy comentadas de la crisis chilena, del estallido social, de las convenciones, de la deriva populista en la política, es que -dentro de todo- las instituciones chilenas aguantan.

Uno ve temas en que perdemos oportunidades. Ya perdimos prácticamente la oportunidad del litio, del tema solar. No hemos un Estado haciendo lo necesario para ser los líderes en la electrificación global. Quiero proponer una reflexión sobre cómo nos insertamos en este ciclo de cambio.

También se refiere a que las normas sociales se han deteriorado y que la criminalidad ha aumentado...

-Eso ha cambiado mucho. Lo que ocurre es que el país, al insertarse en el proceso de globalización de los ‘90 y de modernización, requirió que dejáramos atrás ciertas cosas del Chile antiguo. Dejamos atrás muchas instituciones y muchas costumbres. Y ahora, quizás, nos estamos dando cuenta de que algunas de esas instituciones y costumbres tenían un rol y de que las necesitamos.

Lo que discuto en el libro es que el país se ha empeorado respecto del imaginario que tenía la mayor parte de los chilenos respecto de lo que es Chile. Es decir, no es que tengamos tasas de asesinatos mayores en A. Latina. Eso no es verdad. Pero sí tenemos tasas de asesinatos muy superiores a lo que uno imaginaba que era Chile. No es que las calles de Chile sean más sucias que las de otras capitales latinoamericanas. Lo que pasa es que son mucho más sucias de lo que uno entendía que era Chile. Esto también ha pasado con la corrupción.

Se quiere que volvamos a ese mundo en que la señora de la población barría frente a su casa y le importaba que estuviera limpio. La pregunta central es si vamos a hacer las políticas y vamos a establecer el discurso público para restablecer algo de eso. Y la razón por la cual importa es porque si vamos a ser uno de los países ganadores en este ciclo, necesitamos restablecer la familia, el barrio, la comunidad.

Entonces, si queremos ser de los sobrevivientes de este ciclo, si queremos ser de los lobos que tienen más hijos, de los lobos que crecen, de los lobos que ganan en el próximo ciclo de expansión capitalista global, hay que restablecer nuestro acervo cultural que nos permite vivir bien.

A partir de las reflexiones que hace para Chile en el libro, ¿cuáles los desafíos que se vienen para el país?

-La premisa central es que los fenómenos de la violencia y del crecimiento son el mismo fenómeno. La razón por la cual vemos un crecimiento en la violencia, del crimen organizado, del maltrato entre la gente… es porque cuando en una sociedad hay menos, la gente saca los cuchillos. Cuando hay menos, trato de preservar lo mío y me pongo jodido. Cuando hay crecimiento y abundancia, la gente tiene más espacio para comportarse civilmente, porque podemos compartir. Más crecimiento (económico) es menos violencia. Cuando la torta crece, todos somos más generosos.

El argumento central de este libro es que la violencia y el desarrollo son parte de lo mismo. Desde el punto de vista de Chile, las dos cosas tienen que andar juntas. Hago un listado de áreas en que hay problemas: crecimiento y productividad, demografía, educación. Áreas en las que tenemos que actuar para posibilitar un ciclo de crecimiento que genere las condiciones para enfrentar la crisis de violencia.

Por ejemplo, el envejecimiento está relacionado con la migración. Si nos permitimos un colapso demográfico, puedo asegurar que no vamos a tener crecimiento y vamos a tener más violencia. No puedes ir hacia una sociedad en que todo el mundo es viejo y vives de poquitos jóvenes. Probablemente vamos a tener que llegar a un equilibrio en nuestra política de migración, quizás más parecida a la de Australia o Canadá. Se puede administrar la transición demográfica para salir de los ganadores, no de los perdedores. Como un país que, aullando como un lobo, logra salir del ajuste malthusiano maceteado, fuerte y en forma.

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