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Wednesday, September 23, 2026

12 planetas desde los que los extraterrestres podrían mirar la Tierra y las épocas humanas que verían ahora mismo

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Publicado por César Noragueda

Periodista especializado en cine, ciencia y pensamiento crítico.

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Contemplar el universo convierte la distancia en tiempo porque la luz no se desplaza instantáneamente: avanza a unos 300.000 kilómetros por segundo, y un año luz designa el trayecto que completa durante doce meses. Así, alguien localizado a 100 años luz captaría en 2026 fotones terrestres emitidos hacia 1926.

¿Qué capítulo de nuestro pasado le llegaría hoy una teórica civilización asentada en otro mundo? Hemos contrastado las distancias consignadas por el Archivo de Exoplanetas de la NASA con exoplanetas confirmados que se consideran potencialmente habitables o incluidos en la zona habitable, la franja orbital donde ciertas condiciones harían viable el agua líquida.

Pero conviene evitar un par de equívocos.

Una tecnología comparable a la nuestra apenas alcanzaría a identificar a Virginia Woolf, a un legionario romano ni una calle desde centenares de años luz. Hablamos de la radiación que abandonó entonces el planeta; individualizar a personas o edificios exigiría medios extraordinarios.

Tampoco hablar de una zona habitable equivale a que sus exoplanetas estén habitados. Estos funcionan como atalayas hipotéticas, no como pruebas de que exista la vida inteligente extraterrestre.

Proxima Centauri b: una Tierra que todavía vive la emergencia pandémica

A solo 4,24 años luz, Proxima Centauri b abre la ruta en la constelación de Centauro. El Archivo de Exoplanetas de la NASA mantiene como confirmado este vecino que orbita la estrella más próxima al Sol.

La demora lo sitúa ante la Tierra de 2022: Rusia invade Ucrania, se desatan las protestas multitudinarias en Irán por el asesinato de Mahsa Amini, la pandemia de COVID-19 está reciente y la Universidad Johns Hopkins estima que han fallecido unos 6 millones de personas de la enfermedad en el mundo entero, prosigue la vacunación masiva y la sociedad es plenamente digital.

Recreación artística de la Tierra de 2022. ChatGPT, César Noragueda.

El telescopio espacial James Webb llega al segundo punto de Lagrange (L2), a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección opuesta al Sol, donde describe su órbita de halo de seis meses en torno a dicho punto vacío; y el controvertido empresario Elon Musk compra Twitter.

Por otra parte, el escritor Salman Rushdie es apuñalado por Hadi Matar, en cumplimiento de la fatwa iraní por la aparición de su novela Los versos satánicos, pero sobrevive; y el californiano Laboratorio Nacional Lawrence Livermore consigue por primera vez una reacción de fusión nuclear con ganancia neta de energía, o sea, capaz de generar más de la que recibe el combustible para desencadenarla.

GJ 667 Cc: el 11-S acaba de quedar atrás

Un salto hasta GJ 667 Cc, ubicado en la constelación de Escorpio, retrocede unos 24 años, aunque su superficie quede fuera de nuestras posibilidades de escrutinio.

Desde el exoplaneta GJ 667 Cc, los hipotéticos extraterrestres podrían ver una Tierra que lidia con lidia con las consecuencias del mayor atentado terrorista de la historia.

En ese sistema, alcanzaría la Tierra de 2002, por lo que los fotones asociados a los atentados del 11 de septiembre de 2001 ya lo habrían atravesado. Nadie presenciaría ahora el derrumbe de las Torres Gemelas: la escena ofrecería un planeta recién estrenado el siglo XXI, que lidia con las consecuencias del mayor atentado terrorista de la historia. Pero sí a Halle Berry recoger el Oscar por su papel en Monster’s Ball, el primero a la mejor actriz principal para una mujer afroamericana, en su edición número 74.

Por otro lado, trasciende que la oveja clonada Dolly padece artritis con solo un lustro de vida, la Wikipedia en español cumple un añito, la tradicionalmente neutral Suiza se une a la ONU y muere el director de cine Billy Wilder, responsable de comedias descacharrantes como Con faldas y a lo loco y Uno, dos, tres.

LP 890-9 c: Virginia Woolf aún está escribiendo

LP 890-9 c orbita una enana roja a 32,43 pársecs, unos 106 años luz, en la constelación de Erídano, y mide en torno a 1,37 radios terrestres.

Ese emplazamiento transporta a 1920, cuando ya habían aparecido las primeras novelas de Virginia Woolf y se encamina a la etapa de La señora Dalloway. La Primera Guerra Mundial ha finalizado con la entrada en vigor del problemático Tratado de Versalles y el nacimiento oficial de Sociedad de Naciones (antecedente de la ONU) para fomentar la paz internacional.

Además, la 19.ª Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos otorga el voto a las mujeres; nace el novelista Isaac Asimov, el director de cine Federico Fellini y la bióloga molecular Rosalind Frankin; el astrofísico Arthur Eddington respalda la teoría de la relatividad general de Albert Einstein a partir de sus observaciones; y Max Stoehrer y su hijo Harold patentan los coches de choque. Así, el siglo XX apenas empieza a cobrar el aspecto que hoy reconocemos.

K2-72 e: Napoleón ocupa el escenario europeo

Desde la constelación de Acuario, los 217 años luz de distancia a los que está K2-72 nos devuelve a 1809, mientras Napoleón domina amplias zonas de Europa y las guerras napoleónicas sacuden el continente. La Revolución Francesa, con la toma de la Bastilla, su Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (ante la que la autora Mary Wollstonecraft, madre de Mary Shelley, se pregunta qué pasa con los de las mujeres) y las cabezas que rodaron al caer el filo de la guillotina durante la época del Terror, pertenece ya al pasado inmediato.

Recreación artística de la luz terrestre viajando hacia distintos exoplanetas. ChatGPT, César Noragueda.

Vienen al mundo el autor Edgar Allan Poe y el biólogo Charles Darwin, y fallece el inventor Jean Pierre Blanchard, pionero de la aviación y el paracaidismo, que había inaugurado la hazaña en cruzar el canal de la Mancha por aire junto con John Jeffries en 1785 y, posteriormente, había realizado el vuelo inaugural libre tripulado en globo de Estados Unidos en 1793, dentro de la cesta de un globo de hidrógeno en ambas ocasiones.

Kepler-1649 c: Newton vive sus últimos años

Los 301 años luz de Kepler-1649 c, en la constelación del Cisne, producen una coincidencia casi perfecta: este cuerpo presenta un radio semejante al terrestre y recibe tres cuartas partes de nuestra irradiación.

Desde allí captarían la Tierra de 1725, dos años antes de la muerte de Isaac Newton. Mientras el físico descifra las leyes del cosmos, el trono de Rusia es asumido por Catalina la Grande, Alexander Pope da a la imprenta su edición de las obras de William Shakespeare, clave para la consolidación del dramaturgo como clásico literario inglés; Voltaire es un escritor exitoso de teatro y poesía, pero aún no ha pergeñado textos como Ensayo sobre la tolerancia, que le harán inmortal; y Jonathan Swift ultima Los viajes de Gulliver.

Los alienígenas de Kepler-1649 contemplarían una Tierra en la que Newton descifra las leyes del cosmos, Voltaire escribe teatro y poesía y Swift está terminando ‘Los viajes de Gulliver’.

James Bradley y Samuel Molyneux, por su parte, escudriñan la gigante naranja Gamma Draconis o Eltanin con un telescopio especial para medir su paralaje y advierten un desplazamiento estelar inesperado que desembocará en el hallazgo de la aberración de la luz, fenómeno que aportará una prueba observacional del movimiento de la Tierra alrededor del Sol y servirá para calcular la velocidad lumínica.

A la vez, el orfebre William Ged idea la estereotipia, una técnica de impresión que permitirá reproducir una página completa mediante una única plancha metálica obtenida de un molde, facilitando y abaratando posteriores ediciones de una obra.

Pero no es entonces cuando el médico Lazare Rivière propone el aceite de clavo como sedante para aliviar el dolor dental, tal como se reitera machaconamente en la literatura odontológica, sino que lo había hecho en 1640. Entre otras razones, porque murió en 1655.

Al mismo tiempo, James Bradley y Samuel Molyneux advierten un desplazamiento estelar inesperado que desembocará en el hallazgo de la aberración de la luz, y William Ged idea la estereotipia.

A la vez, el orfebre William Ged idea la estereotipia, una técnica de impresión que permitirá reproducir una página completa mediante una única plancha metálica obtenida de un molde, facilitando y abaratando posteriores ediciones de una obra.

Kepler-186 f: América todavía no ha entrado en el horizonte europeo

Kepler-186 f fue el primer planeta de tamaño terrestre validado, en 2014, dentro de la zona habitable de otra estrella. Figura asimismo en la constelación del Cisne, y los 579 años luz que median hasta nosotros suponen retroceder hacia 1447.

Ese año cae varias décadas antes del viaje en carabela de Cristóbal Colón por el Atlántico que cambiaría el mundo, en 1492. América acoge desde hace milenios sociedades complejas, pero las potencias europeas aún no han iniciado su avance transatlántico, que alterará de forma brutal ambos lados del océano.

Si una tecnología inimaginablemente potente hiciera posible divisar la Tierra desde este exoplaneta, descubriría la Tenochtitlan de Moctezuma I, el Viejo o Huey Tlatoani (el Gran Orador en náhuatl), emperador de los mexicas y bisabuelo del tocayo que recibió a Hernán Cortés en noviembre de 1519. Asimismo, asistiría a unos Andes donde Cusi Yupanqui o Pachacútec estaba extendiendo el naciente Imperio Inca.

A casi 12.000 kilómetros de Cuzco, Constantinopla aún ejerce como capital del Imperio Bizantino, antes de que los otomanos la conquisten dentro de seis años, en 1453. Y, a unos 4.500 kilómetros de allí, siguiendo la Ruta de la Seda, en el célebre observatorio de Samarcanda, capital del Imperio Timúrida y corazón de lo que será Uzbekistán en 2026, concluyen registros astronómicos de extraordinaria precisión y un catálogo estelar que mejora el legado de Ptolomeo.

En paralelo, Johannes Gutenberg labora en Maguncia, junto la orilla occidental del río Rin, en el perfeccionamiento de la fundición de tipos móviles metálicos, una innovación que modificará radicalmente la circulación del conocimiento en Europa y posibilitará imprimir, pocos años después, hacia 1454 o 1455, su célebre Biblia.

Los datos modernos ubican este exoplaneta a 196 pársecs, es decir, 639 años luz, en la constelación de la Lira, bastante más allá de algunas cifras antiguas. Cuando fue anunciado en 2015, la distancia estimada rondaba los 470 años luz, lo que habría colocado su Tierra visible hacia 1556, momento en que vivía, por ejemplo, el geógrafo Gerardus Mercator, cuyo tradicional mapamundi han propuesto sustituir este 2026 por otro más ajustado a la realidad. De este modo, actualizar una coordenada astronómica también altera la postal histórica que percibirían.

Recreación artística de una ciudad europea medieval. ChatGPT, César Noragueda.

La distancia actualizada remonta la escena a 1387: Europa vive la Baja Edad Media y la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra, iniciada en mayo de 1337 y que no concluirá hasta octubre de 1453, permanece abierta. Faltan más de dos centurias para que Galileo Galilei dirija su telescopio al cielo, pero el temible Tamerlán, el último de los conquistadores nómadas euroasiáticos, sí está haciendo de las suyas en Georgia, el Cáucaso, Anatolia Oriental y Persia.

Para compensar, digamos que Geoffrey Chaucer emprende la composición de Cuentos de Canterbury y que, como astrónomo aficionado y divulgador científico, dará a conocer poco después su Tratado del astrolabio, el primer manual en lengua inglesa sobre este instrumento para determinar la altura de los astros y establecer la hora o la posición de quien lo maneja.

Kepler-442 b: China continúa bajo los Tang

El Archivo de Exoplanetas de la NASA coloca Kepler-442 b, el segundo de esta lista en la constelación de la Lira, a 365,965 pársecs, equivalentes a unos 1.194 años luz, lo que abre una ventana terrestre hacia el año 832.

Los extraterrestres de Kepler-442 b observarían una Tierra en la que, mientras China permanece bajo la dinastía Tang y su esplendor literario, Al-Juarismi convierte el álgebra en una disciplina matemática reconocible en Bagdad.

Carlomagno, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, lleva menos de dos décadas muerto y Europa atraviesa la Alta Edad Media, mientras China permanece bajo la dinastía Tang. Se trata de una de las grandes épocas de su tradición letrada y retiene su extraordinario impulso literario con Bai Juyi, uno de sus poetas fundamentales, vivo. La circulación de textos se beneficia, además, del desarrollo de la xilografía. Porque imprimir mediante bloques de madera ya era una tecnología real, pero Gutenberg aún quedaba a más de seis siglos de distancia.

Al oeste de China, sucede algo importante para la trayectoria de la ciencia: Bagdad figura entre los grandes centros intelectuales del califato abasí y Al-Juarismi convierte el álgebra en una disciplina matemática reconocible, sistematizando la resolución de ecuaciones lineales y cuadráticas. De su nombre latinizado procede la palabra ‘algoritmo’.

Kepler-283 c: el mundo romano occidental ya se ha derrumbado

Los 468,094 pársecs registrados para Kepler-283 c, el tercero en la constelación de la Lira, corresponden a unos 1.527 años luz y fijan esta vez el calendario terrestre hacia 499.

La luz que se tropieza con este exoplaneta nos transporta a una Tierra posterior a la desaparición del Imperio Romano de Occidente: Atila había muerto en 453 y Rómulo Augústulo fue depuesto en 476. Un hipotético testigo apostado allí no presenciaría esos acontecimientos en directo, sino sus consecuencias, con antiguos territorios imperiales repartidos entre nuevos poderes germánicos y una Constantinopla que continúa considerándose romana.

En Italia gobierna por entonces Teodorico el Grande, mientras amplios sectores de la cultura clásica procuran subsistir dentro de un paisaje político diferente. El mundo latino, célebre por sus grandes autores, no desaparece de golpe con un emperador: sus manuscritos, escuelas, instituciones religiosas y élites cultas siguen transmitiendo una porción del legado anterior. La cultura escrita sobrevive al hundimiento de la autoridad imperial occidental, y en esa transición surgirá la generación de Boecio, nacido hacia 477, que años después escribirá La consolación de la filosofía.

Pero 499 posee un acontecimiento científico indiscutible. Ese mismo año, el matemático y astrónomo indio Aryabhata compone en sánscrito el Aryabhatiya, una obra que reúne matemáticas y astronomía y propone que el movimiento aparente de los cielos cabe interpretar mediante la rotación terrestre; e incorpora además métodos trigonométricos y una notable aproximación de pi (π).

Recreación artística de una civilización extraterrestre observando la Tierra. ChatGPT, César Noragueda.

Kepler-1701 b: Roma domina todavía el Mediterráneo

Kepler-1701 b reside en la constelación del Cisne (otro más), a 584,142 pársecs, unos 1.905 años luz, una distancia que devuelve la imagen de la Tierra al año 121.

Durante el reinado de Adriano, Roma controla entonces un territorio inmenso en torno al Mediterráneo y ha dejado atrás recientemente su máxima extensión territorial, alcanzada bajo Trajano antes de su muerte en 117. El Imperio Romano pasa a privilegiar la consolidación de sus fronteras frente al avance continuo.

Es también un presente extraordinariamente fértil para las letras: Suetonio escribe las biografías hoy llamadas Los doce césares, Plutarco ha muerto aproximadamente por estas fechas, poniendo punto final una vida intelectual de una influencia enorme, y sus Vidas paralelas mantendrán durante siglos ese peculiar diálogo entre personajes griegos y romanos.

Desde Kepler-1701 b, sus habitantes imaginarios encontrarían la Tierra del inmenso Imperio Romano de Adriano y de Ptolomeo desarrollando su actividad astronómica en Alejandría.

El saber mediterráneo atraviesa igualmente una etapa excepcional. Claudio Ptolomeo desarrolla su actividad en Alejandría y, unas décadas más tarde, su síntesis astronómica terminará cristalizando en la obra denominada posteriormente Almagesto, y su modelo matemático del cosmos conservará una autoridad formidable hasta los albores de la Edad Moderna.

Kepler-1606 b: la ciudad eterna ya se ha fundado

Como el quinto exoplaneta que nos mira desde la constelación del Cisne aquí, a 831,287 pársecs, equivalentes a unos 2.711 años luz, Kepler-1606 b remonta la imagen terrestre aproximadamente hasta 685 a. e. c.

En plena Grecia arcaica y apenas 68 años después de 753 a. e. c., la fecha que la tradición romana terminaría consagrando para la fundación de Roma, ese año correspondería al reinado de Numa Pompilio, el legendario segundo rey de la ciudad eterna.

En el ámbito griego, entretanto, la poesía constituye también un depósito de conocimientos prácticos sobre la naturaleza. La Ilíada y la Odisea ya pertenecen al horizonte cultural de la época, mientras Trabajos y días, de Hesíodo, compuesto aproximadamente en torno al 700 a. e. c., organiza numerosas labores agrícolas mediante señales estacionales y fenómenos celestes.

La literatura arcaica conserva observaciones del cielo antes del nacimiento de la ciencia griega clásica; y Tales de Mileto, vinculado tradicionalmente con el origen de la filosofía natural jónica, pertenece al porvenir.

Kepler-1090 b: los juegos olímpicos acaban de nacer

La separación de Kepler-1090 b obliga a remontarnos bastante más de lo previsto en la Antigüedad, también en la constelación del Cisne. El Archivo de Exoplanetas de la NASA sitúa la estrella a 858,770 pársecs, aproximadamente 2.801 años luz y, a nuestra hipotética Tierra observable, en torno a 775 a. e. c., casi cuatro siglos y medio antes del nacimiento de Alejandro Magno. La Atenas de Pericles, las guerras médicas y la filosofía clásica quedan en un futuro remotísimo.

Recreación artística de la Grecia arcaica hacia 775 a. e. c. ChatGPT, César Noragueda.

Grecia atraviesa el inicio del periodo arcaico y las comunidades que acabarán configurándose como polis adquieren progresivamente mayor definición. Hay, además, una coincidencia cronológica difícil de resistir: la fecha tradicional de los primeros Juegos Olímpicos es 776 a. e. c., prácticamente el mismo instante histórico al que conduce esta distancia.

El mundo griego avanza en la fijación textual de la tradición épica asociada a Homero durante el tramo final del siglo VIII a. e. c., y la Ilíada y la Odisea, las obras conservadas más antiguas de la literatura griega, suelen datarse hacia finales de esa centuria. El desarrollo del alfabeto griego está ayudando, mientras tanto, a transformar la relación entre oralidad, memoria y escritura.

Pero hablar de “ciencia” en el sentido moderno sería anacrónico, aunque el cielo ya constituye una herramienta de conocimiento. Los poemas atribuidos a Homero y, algo después, Hesíodo contienen referencias astronómicas vinculadas con estaciones, navegación y agricultura; precisamente esas fuentes permiten reconstruir algo del saber astronómico de los griegos hacia el 700 a. C.

Los alienígenas de Kepler-1090 b verían una Tierra en la que la Grecia arcaica ha empezado a poner por escrito la ‘Ilíada’ y la ‘Odisea’.

Aquí termina nuestro recorrido principal con planetas confirmados. Y lo hace en una época apropiada: cuanto mayor es la lejanía, menos se parece la historia a la sucesión de acontecimientos perfectamente fechados que ofrecen los manuales y más a lo que realmente es, una reconstrucción cuya resolución disminuye conforme retrocedemos en el tiempo.

Bonus: dos candidatos empujan la mirada hacia las primeras civilizaciones

Podemos llevar la máquina algo más lejos, pero entonces varía la solidez de la evidencia. Un KOI, siglas de en inglés de objeto de interés de Kepler, designa una señal de la misión Kepler con interés planetario que no ha recibido necesariamente la confirmación.

Así, KOI-7345.01 extiende hipotéticamente el viaje hacia un Egipto donde las pirámides llevan siglos construidas. Sus parámetros ofrecen menos seguridad y, por eso, queda fuera de la lista de los 12 exoplanetas previos y conserva esa condición provisional. El archivo de NASA coloca su estrella en la constelación del Cisne, a 1.195 pársecs, unos 3.897 años luz, es decir, con nuestros alienígenas imaginarios viendo a la humanidad hacia el año 1875 a. e. c., cuando Sesostris III, uno de los grandes faraones de la XII dinastía y del Imperio Medio, reforzó su poder faraónico y dirigió sucesivas campañas hacia Nubia.

KOI-5889.01, por otro lado, permite retroceder aún más y el Archivo de Exoplanetas de la NASA también lo clasifica como candidato. Su estrella se halla a unos 4.841 años luz, en la misma constelación que el anterior; la señal presenta un periodo orbital de 374 días y un radio históricamente estimado en 2,42 veces el terrestre. La demora en el viaje de la luz equivaldría al año 2815 a. e. c., con una incertidumbre apreciable. Aparecemos así en el Egipto dinástico, sin las grandes pirámides, y una Mesopotamia urbana donde la escritura ya existe.

Hay una Tierra mucho más antigua que ningún candidato conocido deja mirar

La ruta se interrumpe por una limitación del catálogo, no porque desaparezca nuestra especie. Jebel Irhoud, en Marruecos, documenta fases tempranas de Homo sapiens hace unos 315.000 años. Para que aquella luz llegara hoy a otros observadores, habría que ubicarlos a una cantidad comparable de años luz, muchísimo más allá de estos candidatos y de la escala de la Vía Láctea. Nuestro inventario de mundos potencialmente habitables se agota milenios antes que la trayectoria de la humanidad.

La física trastoca una intuición cotidiana. Roma cayó, Newton murió y la pandemia terminó desde nuestro presente local; los fotones que escaparon de aquellas escenas, naturalmente, no recibieron la noticia. Cada momento terrestre sigue propagando su propia versión del planeta por el cosmos. Mirar lejos significa mirar atrás y, desde distintos enclaves del universo, la Tierra no posee una única edad: depende de cuánto tarde su luz en llegar.

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