PunchPower minister faces heat over blackouts한겨레오세훈 “시장 마음대로 움직일 수 있단 이재명 정부 오만, 지옥문 열었다”InquirerPolice probe discovery of unidentified woman’s body in CalapanThe Jerusalem Post‘Chutzpah Girls’: Tami Schlossberg Pruwer brings Jewish heroines to lifeZDF heuteAktuelle Pressemitteilungen des ZDFNew Straits TimesIn Chile, Cape Verde hero Vozinha struggles to cope with glare of fameEl ComercioTabla de Liga 1 2026 EN VIVO: así van las posiciones tras victoria de Melgar ante Juan Pablo IISözcüCamlarını kırdığı otomobili bir saat sonra ateşe verdiSportstarEgypt parts ways with coach Hassan, Maher to replace himThe Sydney Morning HeraldBig in Japan: Nawaqanitawase impressing new teammates in first weekSBS 뉴스민주당·정부, 오늘 고위 협의…내년도 예산안 논의 전망The Indian ExpressBuilding collapses in Old Delhi: Death toll rises to 6, building owner held
The Daily Newsstand · Free, Always
Sunday, November 8, 2026

Una pareja de Indiana logró convertir su única novilla en un rebaño de 160 vacas con su propio rancho familiar

Translate

Stan y Ann Armstrong, una pareja de Springville, Indiana, Estados Unidos, consiguieron transformar un pequeño proyecto ganadero en una explotación familiar con 160 vacas reproductoras y más de 450 hectáreas de terreno. Su historia comenzó con una novilla Hereford que Stan recibió del rebaño de su padre.

El crecimiento les permitió recibir en 2026 el reconocimiento de Agricultores Maestros de Indiana, una distinción otorgada a productores destacados por sus prácticas agropecuarias y contribuciones a la comunidad.

Sin embargo, el camino estuvo lejos de ser sencillo. Durante los primeros años, ambos debieron mantener empleos fuera del establecimiento para financiar las operaciones y sostener a su familia.

Stan pertenecía a la quinta generación de agricultores de los Armstrong. Aunque deseaba continuar con la actividad familiar, sabía que necesitaba ingresos adicionales para conseguirlo. Después de graduarse de la Universidad de Purdue, comenzó a trabajar en una instalación de investigación y desarrollo de la Marina estadounidense ubicada cerca de su propiedad.

Ann, por su parte, se dedicó a la enseñanza y trabajó como profesora durante diez años antes de interrumpir su carrera para criar a sus tres hijas.

Cómo una pareja convirtió una sola novilla en un rebaño de 160 vacas

Stan y Ann se casaron en 1972. Desde entonces, combinaron sus responsabilidades profesionales con las exigencias del trabajo ganadero.

La familia de Stan ya tenía tierras dedicadas al pastoreo, pero expandir el negocio requería inversiones en infraestructura, maquinaria y animales.

Ann no había crecido en un entorno agrícola. Sin embargo, aprendió a colaborar en todas las tareas que demandaba el establecimiento.

Stan conversando con un empleado de su granja. Foto: Farm Progress.

En algunas ocasiones debía ayudar durante partos complicados mientras su esposo estaba trabajando fuera de la granja. También asumió la administración contable.

Con el tiempo, la pareja amplió sus actividades y comenzó a incorporar nuevas razas de ganado. Inicialmente criaban animales Hereford y Shorthorn, pero después optaron por Angus y Angus-Simmental, con características más acordes con sus objetivos comerciales.

La selección genética se convirtió en una de sus principales estrategias de crecimiento.

Stan comenzó a evaluar características como la facilidad de parto, la capacidad de producir leche para alimentar a las crías, la longevidad, el temperamento y la calidad de la carne.

Actualmente utiliza pruebas genéticas y un programa informático llamado Cow Sense para registrar información sobre los animales y seleccionar los ejemplares más adecuados para la reproducción.

El reconocimiento que recibieron tras décadas de trabajo

La explotación de los Armstrong pasó de unas 182 hectáreas de pasturas y bosques a aproximadamente 457 hectáreas.

Además de criar 160 vacas reproductoras, producen heno de alfalfa y otras variedades de forraje que comercializan entre productores locales. Esta diversificación les permite contar con otra fuente de ingresos y reducir su dependencia del mercado de la carne bovina, caracterizado por variaciones de precios.

Además de criar 160 vacas reproductoras, producen heno de alfalfa y otras variedades de forraje. Foto ilustrativa.

La pareja también incorporó dos temporadas de parición, una durante la primavera y otra en otoño, para mejorar la planificación de su producción.

Fuera de la granja, ambos participaron en organizaciones agrícolas y actividades comunitarias. Stan integró asociaciones ganaderas y organismos dedicados a la conservación del suelo. Ann colaboró con instituciones educativas y organizaciones juveniles.

Cuando la escuela de Springville cerró después de la pandemia, el matrimonio también contribuyó a facilitar la apertura de una nueva institución educativa.

Para ellos, uno de los aprendizajes más importantes fue comprender que la actividad ganadera exige adaptación, paciencia e inversiones a largo plazo. La experiencia también les permitió transmitir sus conocimientos a nuevos productores interesados en desarrollar sus propios emprendimientos.

View the original on Clarín →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.