Personas con estudios universitarios y mayores de 45 años son las que más están demorando en encontrar empleo
El difícil momento por el que atraviesa el mercado laboral no solo se ha traducido en altos niveles de desempleo, también el tiempo para volver a encontrar un trabajo se ha extendido, situación que está afectando con mayor fuerza a las personas con estudios universitarios y a los mayores de 45 años.
De acuerdo a los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en el trimestre junio-agosto la tasa de desempleo llegó a 9,6%, la más alta desde 2021. En un año se destruyeron 81.352 puestos de trabajo, anotando la segunda caída anual consecutiva del empleo y la más pronunciada desde el trimestre febrero-abril de 2021.
Esto significa que la economía chilena está perdiendo más empleos de los que logra crear, llevando a que cerca un millón de personas se encuentren actualmente sin trabajo.
En efecto, en junio-agosto las personas desocupadas, que suman las cesantes y las que buscan trabajo por primera vez, aumentaron 13% en doce meses y totalizaron 989.400, el número más alto desde el periodo agosto-octubre de 2020, cuando en plena pandemia llegaban a 1.003.911.
Tiempos de espera
Según las cifras del INE, el tiempo promedio de búsqueda ha aumentado durante la última década, pasando de 4,9 meses en 2014, a más de 7,5 meses en 2025. Y en 2026 sigue increméntandose: en el trimestre junio-agosto el tiempo promedio que demoró una persona en encontrar un trabajo llegó a 7,8 meses, el segundo más alto del año después de los 8,1 meses del trimestre móvil mayo - julio. En el caso de los hombres, el promedio llega a 7,5 meses, mientras que en las mujeres alcanza a 8,2 meses.
Y la situación también varía dependiendo del nivel educacional y la edad. En línea con la mayor destrucción de empleo formal, las cifras del INE muestran que las personas con educación universitaria son las que más tiempo deben esperar para encontrar un trabajo, con un promedio de 9,3 meses.
Luego se ubican las con educación técnica y primaria, con un promedio de 7,6 meses para cada una, mientras que las personas con educación secundaria son las que menos demoran, con un promedio de 7,3 meses.
Respecto al tramo etario, a mayor edad la situación se vuelve más compleja. Así, el tiempo promedio para los mayores de 65 años es de 16,1 meses, para los de entre 55 y 65 años es de 10,8 meses y para los de entre 45 y 55 años alcanza a 8,8 meses, todos por sobre el promedio nacional.
Más abajo se ubican los tramos de 25 a 34 años y de entre 35 y 44 años, con tiempos de búsqueda de 7,3 y 7,2 meses, respectivamente, mientras que para las personas de entre 15 y 24 años es de 5,1 meses.
En el desglose por regiones, Valparaíso lidera por lejos, con 10,3 meses, seguida de Los Ríos con 8,6 meses, Ñuble con 8,4 meses y Atacama con 8,2 meses. La Región Metropolitana, en tanto, se ubica justo en el promedio nacional, con 7,8 meses.
Las razones
En esta materia, Michèle Labbé, académica de la Facultad de Economía, Negocios y Gobierno de la Universidad de San Sebastián, afirma que “respecto al tiempo de espera para encontrar trabajo este efectivamente ha aumentado y afecta principalmente a las personas mayores de 45 años y a los universitarios. Hay que entender que nuestro mercado laboral ha sido bombardeado por varias cosas en los últimos años”.
En este sentido detalla que “primero dejó de crecer la demanda de trabajo, porque cayó la inversión. De hecho, antes de la reforma tributaria el crecimiento de la demanda por trabajadores, es decir, el crecimiento del empleo, era de 3,1%, entre 1985 y el año 2013, y a partir de 2014 hasta el año 2025 el crecimiento del empleo ha sido 1,3% anual, por lo tanto, disminuyendo a menos de la mitad. ¿Y eso qué significa? Que esta nueva demanda por trabajadores no ha alcanzado a absorber la oferta de trabajadores, es decir, la gente nueva que está entrando al mercado laboral, y por lo tanto si uno analiza la secuencia, uno ve que desde el año 2014 en adelante la tasa de desempleo ha ido incrementándose y esa es la tendencia constante que ha venido desde ese momento".
Añade que a ello se suman los efectos de la pandemia y el incremento en los costos laborales.
“La educación universitaria, al igual que los de 50 años y más, son empleos más caros. Cuando tienes una economía que no crece y adicionalmente tienes costos salariales subiendo proporcionalmente a los salarios que tienen los trabajadores, los salarios más altos son los que más sufren. Y por lo tanto, tenemos una economía en que el sector privado no ha generado empleo. Cabe considerar que el empleo que genera el sector privado es el que requiere más de experiencia y calificación, es decir, donde trabajan los universitarios”, sostiene.
En tanto, Pedro Pizarro, vicepresidente de Instituto Libertad manifiesta que “el mundo del trabajo ha cambiado. La tecnología ha ingresado con fuerza en algunas áreas, lo que exige adaptar competencias y habilidades para reincorporarse al mercado laboral. Esto puede ser especialmente complejo para quienes venían de una relación laboral prolongada, los que probablemente requieren más tiempo de adaptación y capacitación para volver a un trabajo que, según el rubro, puede haber cambiado considerablemente”.
Además, indica que en un escenario económico más complejo, los profesionales y las personas de mayor edad pueden estar asociados a remuneraciones más altas.
Por su parte, Michelle Mieres, economista de la Universidad Autónoma, plantea “que aquí se combinan varios factores. Las personas con educación universitaria suelen buscar empleos más acordes con su formación, experiencia y nivel de ingresos, por lo que el rango de vacantes es más acotado. En los mayores de 45 años pasa algo parecido, porque suelen tener trayectorias más consolidadas y perfiles más especializados. Entonces, en un mercado laboral débil, encontrar una posición equivalente puede tomar más tiempo, y además pueden existir barreras asociadas a la edad”.
Asimismo destaca que “en los cesantes suele existir una referencia muy clara del empleo que perdieron. Al comienzo tienden a buscar una posición similar en salario, funciones o estabilidad, y eso puede alargar la búsqueda. Quien busca trabajo por primera vez suele tener mayor flexibilidad”.
El problema, advierte, es que cuando la desocupación se prolonga, muchos terminan aceptando empleos que no necesariamente tienen la misma calidad que el anterior.
En tanto, Pizarro agrega que “también hay que prestar atención al seguro de cesantía. En Chile cubre cinco meses y puede llegar a siete, pero estamos viendo que los tiempos para encontrar un nuevo empleo están excediendo esos plazos”. Por ello, indica que sería conveniente revisar su cobertura y evaluar cómo adaptarla a los tiempos actuales de reinserción laboral.
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