Piano, piano...
si va lontano, que dicen los italianos. O si ustedes quieren otra versión, aunque no idéntica, "vísteme despacio que tengo prisa".
El pasado sábado ante el Betis se jugó un buen partido, no excelente, pero sí que el Barça jugó bien. El martes el PSG nos ganó claramente y sin excusas que valgan. Demostró que todavía falta un punto para competir en Europa, y estoy seguro de que este punto se conseguirá, por tanto, ¡competiremos! Aún otra reflexión. Si el partido hubiera sido la final de la Champions, muy probablemente el PSG habría salido con 9 o 10 de los 11 jugadores que saltaron al Parque de los Príncipes el pasado martes. En cambio, el Barça, con toda la plantilla disponible quizás estaríamos hablando de 7 u 8 sobre 11. Sólo es un dato (hipotético), pero también un indicador de que se puede llegar a competir más y mejor.
Y de las lecciones extraídas de la derrota en la Champions toca cabeza fría, pies calientes y plantear el partido ante el Madrid con la máxima racionalidad. Demasiada gente lo da por ganado antes de que se juegue, y el fútbol es imprevisible, y cuando juega el Real Madrid aún más. En condiciones normales está claro que el Barça ha hecho un comienzo liguero impecable y el Madrid ha mostrado sus dudas a menudo. Pero no vale confiarse en absoluto. En cualquier caso, la confianza la depositamos los seguidores en los jugadores del Barça que se dejarán la piel para darnos otra alegría. Y ésta es de las que más se saborean.
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