Si alguien tenía el sueño de vivir en una ciudad en la Luna, un estudio acaba de mandarlo por los aires

La primera vez que se encontró agua en la Luna, aunque fuese solo en forma de hielo, fue una grandísima noticia. Significaba que, si un día los humanos la colonizan, podrían obtener agua para subsistir. Con el tiempo y los sucesivos cartografiados de nuestro satélite, se ha concluido que los cráteres polares que se encuentran en perpetua sombra podrían albergar hasta mil millones de toneladas de agua helada. Parece una barbaridad. Sin embargo, según los cálculos realizados recientemente por los científicos Martin Elvis y Jonathan McDowell, del Observatorio Smithsonian y la Universidad de Durham, como mucho nos daría para una aldea, pero nunca para una ciudad en la Luna.
Agua y electricidad. Para que una ciudad en la Luna pueda prosperar, se necesitan dos recursos básicos: agua y electricidad. Por eso, estos dos científicos han estudiado las mejores formas de obtener cada uno de ellos para una cantidad determinada de personas. Con respecto a la electricidad, hay dos opciones, pero para obtener agua solo queda descongelar la que se encuentra bajo los cráteres lunares. Con todo esto, han llegado a una conclusión basada en una buena y una mala noticia.
La electricidad no es un problema para construir una ciudad en la Luna. Igual que en la Luna hay cráteres cuyo interior se encuentra en permanente sombra, en los bordes de algunos de esos cráteres se encuentra lo que se conoce como cumbres de luz. En ellos, ocurre todo lo contrario. Están prácticamente siempre iluminados por el Sol. Por eso, son un gran lugar en el que instalar plantas solares. Estos científicos han calculado que con paneles instalados en torres de hasta 1 km se podrían obtener unos 3 GW de energía el 90% del tiempo. Para abastecer una ciudad de un millón de habitantes se necesitarían entre 800 MW y 2.1 GW, por lo que hay de sobra. Ni siquiera los materiales para construir las placas solares serían una limitación, ya que en la Luna hay bastante silicio.
Por otro lado, los cráteres eternamente oscuros servirían como radiadores de calor en caso de que se quisiesen construir reactores nucleares. Pero bueno, no hace falta. Con la energía solar es suficiente.
El agua sí es un problema, he ahí la mala noticia. Aproximadamente, estos científicos han calculado que una persona en la Luna necesitaría 125 toneladas de agua al año para su consumo personal. Además, la producción de alimentos requeriría unas 500 toneladas por persona al año. Todo eso sin contar un pequeño extra para la extracción de oxígeno para que los colonos lunares puedan respirar.
Apostando por la predicción más optimista de mil millones de toneladas de agua helada, con estas cifras una ciudad de 1 millón de habitantes se quedaría sin agua en 2,4 años. Por suerte, esto podría solucionarse reciclando agua mediante los métodos que ya se usan en la Estación Espacial Internacional. Con un 98% de reciclaje, la cifra sube, pero sigue siendo insuficiente, ya que solo habría agua para 100 años. Pero recordemos que este es el cálculo más optimista. Algunos estudios apuntan a que, en realidad, en la Luna podría haber solo 34 millones de toneladas de agua. Eso haría casi inviable construir una ciudad en la Luna medianamente grande.
Para una aldea sí hay. Si en vez de ciudades de un millón de habitantes se construyeran en la Luna aldeas de unas mil personas, el agua se podría usar con bastante más tranquilidad. Pero claro, eso no es lo que se está buscando.
Los cráteres en perpetua oscuridad pueden albergar agua helada. Crédito: NASA/GSFC/Arizona State University
Posibles soluciones. Tanto los grandes empresarios del espacio como Elon Musk,por intereses económicos, como los científicos, por afán de superación, quieren buscar soluciones para construir mayores ciudades en la Luna. Por eso, los dos autores del estudio que se acaba de publicar han propuesto algunas soluciones. La primera es obvia. Habría que mejorar los métodos de reciclaje de agua para acercar la cifra todavía más al 100%. Aunque pueda parecer que un 2% es poco, en estos casos puede ser la diferencia entre una ciudad en la Luna y una aldea.
Por otro lado, estos científicos proponen buscar formas de reducir el consumo de agua, como recurrir a la agricultura vertical o reducir el consumo de carne. Si no, quizás se podría excavar más hondo, en busca de más agua. Incluso se podría pensar en importar agua de asteroides cercanos. Para eso queda mucho por investigar. En realidad, para cualquier cosa que tenga que ver con ciudades lunares queda mucho por andar. De momento, intentaremos llegar de nuevo a nuestro satélite. Lo demás ya se verá.
Imagen | ESA
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