Una "brújula" escondida en la cerámica: cómo el magnetismo terrestre permite fechar objetos arqueológicos
¿Puede un "reloj magnético" ayudar a datar cerámicas antiguas? Descubre cómo funciona la arqueomagnetometría, una técnica revolucionaria para la arqueología.
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Esos pequeños fragmentos de cerámica que se exhiben en las vitrinas de los museos dicen mucho más de lo que sugiere su apariencia frágil. Imagina una vasija de arcilla que, dos mil años después de salir del horno, todavía guardara en su interior una huella invisible de aquel calor. Un rastro que no concierne a la forma, al color ni a la decoración, sino una señal física, grabada en sus minerales, capaz de "recordar" el momento en que la pieza se coció.
Sobre este principio fascinante se apoya la arqueomagnetometría aplicada a la cerámica. La arqueomagnetometría permite analizar las propiedades magnéticas conservadas en las cerámicas antiguas para obtener información sobre las condiciones en que fueron fabricadas y cocidas. Al calentarse, los minerales magnéticos presentes en la arcilla pueden adquirir una magnetización relacionada con el campo magnético terrestre que existía en ese preciso momento. Una vez enfriada, la pieza puede conservar esa señal durante siglos o milenios. Así es como los científicos han aprendido a leerla.
La arqueomagnetometría permite leer la señal física que se "graba" en los minerales de la arcilla cuando la pieza se cuece.
Arqueomagnetometría: cómo puede una arcilla “recordar” el fuego
Cuando una pieza de arcilla se calienta por encima de cierta temperatura y luego se enfría, algunos de sus minerales magnéticos se comportan como brújulas diminutas: registran la dirección y la intensidad del campo geomagnético que había en ese momento. Esa magnetización remanente queda fijada en el material y, en condiciones favorables, permanece estable durante siglos.
La disciplina que estudia esa señal, la arqueomagnetometría, compara la remanencia de una pieza con curvas regionales que describen cómo ha variado el campo terrestre a lo largo del tiempo. Esas curvas se construyen a partir de series de cerámicas y estructuras de combustión datadas de forma independiente. Al comparar estos datos con las curvas de variación secular del campo terrestre, los investigadores pueden establecer cronologías y contribuir a datar tanto las piezas como sus contextos arqueológicos. Su utilidad resulta especialmente relevante cuando no pueden aplicarse otras técnicas de datación.

Cuando una pieza de arcilla se calienta por encima de cierta temperatura y luego se enfría, algunos de sus minerales magnéticos se comportan como brújulas diminutas.
Magnetización remanente: por qué la señal no es una fecha exacta
A primera vista, la propuesta parece un cronómetro infalible. Sin embargo, la señal magnética no proporciona automáticamente una datación cerrada. Su interpretación depende de la mineralogía de la arcilla, de la temperatura que se alcanzó realmente durante la cocción, de la orientación de la pieza durante el enfriamiento, de la estabilidad de los minerales magnéticos y, sobre todo, de la existencia de curvas de referencia regionales bien construidas.
Sin ese modelo de calibración, la remanencia es un dato físico sin una traducción cronológica precisa. Un mismo intervalo geomagnético puede repetirse en épocas distintas, de modo que la lectura magnética puede llegar a ofrecer varias fechas posibles.
Limitaciones del reloj magnético
La arqueomagnetometría solo registra el último calentamiento significativo de la pieza. Si una vasija se recalentó siglos después de su cocción inicial, ya sea por un incendio, una reutilización doméstica o una restauración, la señal magnética reflejará ese episodio posterior. Además, la técnica es inútil si no se dispone de curvas geomagnéticas regionales construidas a partir de piezas fechadas de forma independiente en la misma zona. Sin ese patrón de referencia, la remanencia es un dato físico sin traducción cronológica alguna.
A esto se suma la posibilidad de que las piezas se hubieran reutilizado. Los fragmentos de distintas épocas que hayan sido ensamblados, reparados o reaprovechados como material de construcción pueden mezclar señales magnéticas incompatibles entre sí y confundir la lectura. Y, como en cualquier análisis de materiales antiguos, la contaminación de la muestra por las sales del suelo, la humedad, los adhesivos modernos o los recubrimientos de conservación puede introducir minerales magnéticos ajenos a la pieza original y distorsionar el resultado.

Detectando incompatibilidades para identificar falsificaciones
Una técnica magnética podría ser muy útil como prueba de incompatibilidad. Si los datos obtenidos del análisis de una vasija apuntan a que procede de un contexto antiguo, pero su señal magnética no encaja con la curva geomagnética regional ni con su supuesta historia térmica, eso constituye una alerta pericial legítima. Ahora bien, una alerta no es una sentencia inapelable. Detectar una incompatibilidad significa que algo no cuadra. Demostrar que una pieza es falsa exige descartar otras explicaciones: restauraciones, recalentamientos accidentales, mezcla de fragmentos de distintas épocas o simples limitaciones del modelo. La diferencia entre ambas cosas separa una sospecha razonable de una prueba concluyente.
Los fragmentos de distintas épocas que hayan sido ensamblados, reparados o reaprovechados como material de construcción pueden mezclar señales magnéticas incompatibles entre sí y confundir la lectura.
Termoluminiscencia, química, procedencia e imagen: técnicas que trabajan en equipo
La arqueomagnetometría trabaja hombro con hombro con otras técnicas. La termoluminiscencia, por ejemplo, estima el tiempo transcurrido desde el último calentamiento intenso que reinició la señal luminiscente de los minerales. El resultado obtenido depende de la dosis de radiación ambiental, de la humedad y de las condiciones de enterramiento, por lo que la procedencia arqueológica documentada resulta clave para datar la pieza.
El análisis de composición, mediante técnicas como la espectrofotometría de XRF, aporta la huella elemental del material. La comparación estilística y tecnológica, por su parte, sitúa la pieza en una tradición de fabricación determinada. Y las técnicas de imagen revelan reparaciones o intervenciones invisibles a simple vista.

Las promesas del "reloj magnético"
La posibilidad de leer en la arcilla la memoria del fuego ha revolucionado los procesos de datación en arqueología. La arqueomagnetometría es una herramienta consolidada que, bien calibrada, puede acotar cuándo se calentó por última vez una cerámica y, por tanto, contribuir tanto a la datación como a la detección de piezas falsas o de origen sospechoso.
Referencias
- Aitken, M. J. 1990. Science-Based Dating in Archaeology. Longman.
- Loubser, M., y Forbes, P. 2026. “A pilot study evaluating challenges using handheld XRF for provenance studies of bronze sculptures”. npj Heritage Science, 14, 227. URL: https://www.nature.com/articles/s40494-026-02448-0
- Pavón-Carrasco, F. J., Rodríguez-González, J., Osete, M. L. y Torta, J. M. 2011. “A Matlab tool for archaeomagnetic dating”. Geochemistry, Geophysics, Geosystems, 12(12). DOI: https://doi.org/10.1029/2010GC003425
- Tema, E. y Kondopoulou, D. 2011. “Secular variation of the Earth’s magnetic field in the Balkan region during the last eight millennia based on archaeomagnetic data”. Geophysical Journal International, 186(2), 603-614. DOI: https://doi.org/10.1111/j.1365-246X.2011.05061.x
- GEOMAGIA50 (base de datos internacional de registros arqueomagnéticos y paleomagnéticos). URL: https://geomagia50.org
- 2017. "Nuclear Techniques for Cultural Heritage Research". International Atomic Energy Agency (IAEA). URL: https://www-pub.iaea.org/MTCD/Publications/PDF/p1501_web.pdf
- 2025. “NIST team uses neutron beams to authenticate historic coins and spot fakes”. National Institute of Standards and Technology (NIST). URL: https://www.nist.gov/news-events/news/2025/04/nist-team-uses-neutron-beams-authenticate-historic-coins-and-spot-fakes
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