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Tuesday, September 29, 2026

Tensiones en Irlanda del Norte: por qué ha resurgido la disputa de 30 años sobre el desfile de Garvaghy Road

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Las tensiones entre los líderes unionistas y nacionalistas en Irlanda del Norte se han intensificado, después de que la policía impidiera a miembros de la Orden de Orange marchar por la calle nacionalista Garvaghy en la localidad de Portadown, a pesar de que la ruta había sido aprobada legalmente por primera vez en casi tres décadas.

Varios miembros de la Orden de Orange permanecían en la iglesia de Drumcree y prometieron que no se retirarían hasta que pudieran continuar con su marcha. El desfile de la Orden de Orange estaba programado para las 8 de la mañana del domingo, y el permiso fue otorgado tras una disputa legal de última hora.

La iglesia de Drumcree.

Miembros de la logia lealista Orange hicieron un tercer intento de avanzar por la calle Garvaghy a las 4 de la madrugada del lunes, pero una fila de Land Rovers de la policía les bloqueó el paso.

A continuación, las claves para entender el conflicto.

¿Por qué una marcha provoca tensiones?

Irlanda del Norte se vio asolada durante tres décadas por el conflicto -conocido bajo el nombre de los Problemas- entre republicanos mayoritariamente católicos y proirlandeses y los unionistas protestantes y pro-británicos.

Durante los Problemas, los unionistas, que deseaban que Irlanda del Norte siguiera formando parte de Reino Unido, se enfrentaron al bando nacionalista que desde hace tiempo busca la unificación con la República de Irlanda.

Actualmente, Irlanda del Norte se rige por un acuerdo de reparto de poder entre los partidos unionistas y nacionalistas desde 1998, cuando se alcanzó la paz mediante el Acuerdo de Viernes Santo. Sin embargo, algunos desfiles y otros símbolos del conflicto sectario han sido motivo de controversia durante mucho tiempo.

Protesta en Portadown, Irlanda del Norte.

Así, desde 1998, estaba prohibido que la Orden de Orange, un grupo unionista protestante, hiciera marchas por la zona de la calle Garvaghy, frente a la iglesia de Drumcree, un barrio mayoritariamente católico y nacionalista de Portadown, después de que las marchas que se habían producido allí en repetidas ocasiones en el pasado fueran escenario de violencia sectaria.

Ese año, también se creó la Comisión de Desfiles para reducir la tensión en torno a las marchas controvertidas y para regular los desfiles. La comisión, a la que se opusieron la Orden de Orange y los partidos políticos unionistas, prohibió el desfile de Drumcree y lo ha hecho todos los años desde entonces, hasta 2026.

En agosto, el Tribunal Supremo anuló una decisión de la Comisión de Desfiles que impedía la marcha, argumentando que la comisión había cometido un error al no seguir sus propias normas y procedimientos en su decisión.

Members of the Orange Order turned back after being met by police when they began their walk on Sunday evening.

A stand-off continues with thousands of protesters on the Garvaghy Road. pic.twitter.com/qVC5RywNq6

— The Irish News (@irish_news) September 27, 2026

El primer ministro irlandés, Micheál Martin, calificó esa decisión de “incomprensible y errónea”.

La decisión permitió entonces que la orden volviera a presentar una solicitud, otorgando el preaviso legal de 28 días para la controvertida marcha de este año, a la que se opusieron una vez más los residentes.

La prohibición ha sido impugnada durante años, y la Orden de Orange y sus partidarios sostienen que tienen derecho legal a manifestarse en la zona.

¿Por qué ahora pueden marchar?

Tras intensas disputas legales, un juez dictaminó el domingo que la marcha podía llevarse a cabo con estrictas normas, como que solo 35 personas pudieran participar en la manifestación, que duraría de las 8:00 a 9:30 de la mañana, y no se permitiría la presencia de simpatizantes ni grupos musicales. La Orden de Orange local declaró que había hecho un llamado a sus miembros para que se comportaran de forma pacífica y responsable.

Vehículos policiales blindados Land Rover Defender del Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI), desplegados durante operaciones de seguridad en la región.

En este contexto, cientos de manifestantes locales se congregaron en la calle para protestar contra la decisión e impedir que se llevara a cabo la marcha. Uno de ellos fue nada menos que Michelle O’Neill, la ministra principal de Irlanda del Norte, cuyo partido nacionalista Sinn Féin mantiene un acuerdo de reparto de poder con el Partido Unionista Democrático (DUP), una estructura creada como resultado del proceso de paz de 1998.

“Esta marcha está impregnada de una historia de odio, violencia sectaria y asesinatos, y es promovida por líderes unionistas”, dijo.

“Nuestro mensaje esta noche es claro. No hay vuelta atrás. Ni mañana. Ni nunca. Sinn Féin apoya plenamente a la comunidad de Garvaghy Road, y cuenta con el respaldo total de personas de toda Irlanda en el futuro”, añadió.

¿Qué consecuencias políticas puede traer?

Existía el temor de que las tensiones entre el Sinn Féin y el DUP alcanzaran un nivel que pudiera conducir al colapso del gobierno de coalición en el Parlamento en Stormont.

El reparto de poder en el gobierno ha fracasado en varias ocasiones, cada vez que uno de los dos partidos se ha retirado del pacto entre unionistas y nacionalistas. Todas las miradas estarán puestas ahora en el compromiso del DUP con el ejecutivo, luego de acusar a la vicepresidenta del Sinn Féin, Michelle O’Neill, de infringir la ley el domingo al presentarse en la manifestación.

Chris Bryant, secretario de Estado del gobierno británico para Irlanda del Norte, hizo un llamado a la calma en una entrevista concedida a The Guardian el domingo durante la conferencia del Partido Laborista en Liverpool, Inglaterra.

“Ojalá no estuviéramos en esta situación, ojalá no estuviéramos en la posición de tener que volver a debatir asuntos del pasado”, dijo. “Es importante que todos cumplan la ley”, añadió.

Protesta en Portadown, Irlanda del Norte.

El gobierno de la República de Irlanda declaró, por su parte, que estaba “muy preocupado por la situación”. “Nuestra principal preocupación sigue siendo evitar un retorno a las divisiones del pasado, recordando el importante progreso logrado durante muchos años para fomentar la reconciliación en virtud del Acuerdo de Viernes Santo”, indicó el comunicado.

¿Cuál es el contexto?

Irlanda del Norte es muy diferente a como era hace tres décadas. Ya no existe una mayoría unionista. Es más, la ministra principal, Michelle O’Neill, pertenece al Sinn Féin, un partido cuyo principal objetivo político es la unificación de Irlanda y que ha estado en el poder desde 2022.

Tras el Brexit, indicó The Guardian, el nacionalismo irlandés se muestra más seguro de sí mismo y está presionando para que se alisten los preparativos para un referéndum sobre la reunificación con el resto de la isla.

De hecho, a mediados de mes, los ministros principales de las tres naciones autónomas de Reino Unido (Escocia, Gales e Irlanda del Norte) firmaron un memorando de entendimiento en el que le pidieron al gobierno británico que comenzara a prepararse para una reforma constitucional y argumentaron que Westminster ya no puede ignorar el creciente apoyo a la independencia y la reunificación irlandesa.

En una reunión celebrada en Cardiff, capital de Gales, el ministro principal escocés, John Swinney; el ministro principal galés, Rhun ap Iorwerth, y O’Neill, firmaron ese documento en conjunto junto con la presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald.

I was with the Garvaghy Road community all weekend, and I was proud to be with the Garvaghy Road community.

The days of unionist domination and supremacy are gone. And there is no going back. pic.twitter.com/r0ORVfK9Km

— Michelle O’Neill (@moneillsf) September 28, 2026

Es más, el presidente estadounidense Donald Trump, durante su visita a Irlanda a mediados de mes, señaló que una Irlanda unida sería algo “magnífico” y que “terminará sucediendo”.

Según los términos del Acuerdo de Viernes Santo, existe una vía potencial para celebrar un referendo sobre la reunificación irlandesa. Dicho acuerdo establece que debería convocarse una consulta si “parece probable” que la mayoría de la población de Irlanda del Norte vote a favor de separarse de Reino Unido.

Un sondeo de Irish Times/Ipsos B&A, divulgado el viernes, reveló que el 68% de los encuestados está de acuerdo con que el gobierno comience los preparativos para la reunificación irlandesa. El 19% estuvo en desacuerdo y el 13% no expresó ninguna opinión.

También hubo una amplia mayoría que estuvo de acuerdo con la afirmación “quiero que se celebren referendos sobre la unidad irlandesa antes de que termine la década”, con un 57% de votos a favor y un 25% en contra, mientras que un 17% se mostró indeciso.

Los cambios demográficos y la frontera marítima impuesta a raíz del Brexit para el comercio de mercancías entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte han generado inquietud entre muchos unionistas.

Ese hecho, sumado a un ejecutivo multipartidista en Stormont que apenas funciona de cara a las elecciones legislativas y locales del próximo año, constituye el trasfondo del conflicto en la calle Garvaghy.

Así, actualmente existen unionistas que se opusieron a la Comisión de Desfiles acusando a los nacionalistas de negarse a respetar la ley, mientras que estos últimos -quienes en el pasado exigían respeto a las decisiones de dicha comisión- se niegan ahora a acatar su resolución más reciente, destaca The Guardian.

Ambos gobiernos esperan que se logre desactivar este enfrentamiento para que los fantasmas del pasado dejen de acechar a la Irlanda del Norte actual.

¿Qué pasa ahora?

El secretario de Estado para Irlanda del Norte está manteniendo conversaciones cruciales con miembros de la Orden de Orange y residentes nacionalistas en un intento por resolver una disputa cada vez más intensa sobre un controvertido desfile en Portadown.

Bryant había programado reuniones con representantes tanto de la Orden de Orange como de la Coalición de Residentes de Garvaghy Road en el Castillo de Hillsborough.

Mientras, altos cargos de la Orden de Orange en el distrito de Portadown han pedido la dimisión del jefe del Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI), Jon Boutcher, por no haber despejado la carretera ni facilitado el desfile.

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