ESPN DeportesGiannis no quiere que el Heat sea presa de WolvesESPNChampions League talking points: What to make of the Man United messThe Jerusalem Post'Sheep in the Box': A pointless, sweet story of grief, robots - reviewInquirer9 hurt after fire breaks out during Buglasan Festival in Dumaguete한겨레김민석, 유시민에 “금도 지키며 비판했으면 좋겠다”매일경제헤지가 이렇게 중요합니다…석달새 수익률 10% 운명 갈린 해외ETFUOLPichações expõem tensão em colégio cívico-militar do PR após caso de câmera em banheiroZDF heuteEntdecken Sie das ZDF-NachrichtenstudioRapplerDFA to China embassy: Escalatory, undiplomatic posts not helping bilateral ties경향신문이주배경 고교생 4년 새 2배 늘었는데···8개 시·도 한국어학급 ‘0’Daily MailShocking TV show exposes how Brits failed to speak up when shown around a care home... run to NAZI idealsObservador DesportoAs notícias das 2h
The Daily Newsstand · Free, Always
Thursday, October 22, 2026

La psicooncóloga Rebeca Salandra habla del acompañamiento desde el diagnóstico de cáncer de mama hasta el final del proceso

Translate
Ilustración en acuarela de dos mujeres sentadas en sillones que se toman de las manos en una habitación con plantas y libros.
Una especialista en psicooncología sostiene las manos de una paciente salvadoreña con cáncer durante una sesión de apoyo emocional en un consultorio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Rebeca Salandra, psicooncóloga y psicóloga de la salud, explicó que un diagnóstico de cáncer de mama provoca un impacto emocional que no equivale necesariamente a un trastorno psicológico, pero requiere acompañamiento desde la noticia inicial hasta el final del tratamiento o, según cada caso, el final de la vida. La especialista, que lleva alrededor de 13 años, también coordinadora nacional de los psicólogos de Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), trabajando con pacientes oncológicos, sostuvo que la atención debe combinar el conocimiento de la enfermedad con la evaluación individual de cada persona.

La primera asociación suele ser inmediata: “Tengo cáncer igual a muerte”. En las madres, ese temor suele trasladarse a sus hijos y a la posibilidad de no poder cuidarlos, mientras que quienes tienen pareja piensan en su esposo y en el entorno familiar más cercano.

PUBLICIDAD

El cáncer de mama puede tener una alta posibilidad de curación si se detecta a tiempo, pero el miedo no desaparece automáticamente con esa información. Salandra señaló a Infobae que la psicooncología busca educar a las pacientes sobre el tipo específico de tumor, los tratamientos indicados y las emociones que pueden surgir durante el proceso.

Alrededor del 40% de los pacientes puede desarrollar depresión, trastornos de ansiedad o dificultades de adaptación tras el diagnóstico. Sin embargo, la reacción inicial de tristeza, incertidumbre o temor puede ser una respuesta normal frente a una amenaza para la salud y no implica por sí misma una enfermedad mental.

PUBLICIDAD

Alrededor del 40 por ciento de los pacientes diagnosticados con cáncer puede desarrollar cuadros de depresión o ansiedad. (Cortesía: Rebeca Salandra)
Alrededor del 40 por ciento de los pacientes diagnosticados con cáncer puede desarrollar cuadros de depresión o ansiedad. (Cortesía: Rebeca Salandra)

La quimioterapia, la radioterapia, las intervenciones quirúrgicas y los controles frecuentes modifican la rutina y pueden afectar la imagen corporal. La pérdida del cabello, el descenso de peso, una mastectomía o el uso de una prótesis no tienen el mismo significado para todas las mujeres, porque el impacto depende de la personalidad, la edad, la historia personal y el valor que cada paciente atribuye a su cuerpo.

“Todas las emociones que cada una de las personas vive son naturales y normales, son reacciones ante una amenaza”, afirmó Salandra. La ansiedad puede aumentar al comienzo del tratamiento, cuando aparecen dudas sobre la quimioterapia, la radioterapia o la inmunoterapia y sus posibles efectos secundarios.

PUBLICIDAD

La pérdida del cabello puede convertirse en un recordatorio visible de la enfermedad. Aunque vuelva a crecer, la especialista indicó que algunas pacientes atraviesan ese cambio como una pérdida relevante y necesitan despedirse simbólicamente de su cabello antes de que comience a caer.

El abordaje incluye el trabajo sobre la autoimagen y la adaptación a los cambios físicos. También contempla la pérdida de la salud, de la sensación de normalidad y de la autonomía cotidiana, ya que la vida empieza a organizarse alrededor de hospitales, estudios médicos y controles.

La situación económica puede añadir otra fuente de tensión. Por eso, la evaluación psicológica considera el impacto de la enfermedad en la paciente, su familia, su autoestima, la red de apoyo social y posibles antecedentes de depresión u otros trastornos previos al diagnóstico.

PUBLICIDAD

La información médica sobre el tipo específico de tumor reduce la incertidumbre y evita decisiones basadas en búsquedas digitales. (Cortesía: Rebeca Salandra)
La información médica sobre el tipo específico de tumor reduce la incertidumbre y evita decisiones basadas en búsquedas digitales. (Cortesía: Rebeca Salandra)

La herramienta más utilizada en la atención psicológica oncológica es la educación sobre la enfermedad y las emociones. Salandra explicó que una paciente necesita comprender, por ejemplo, qué implica un cáncer de mama triple negativo, por qué determinado tratamiento puede ser hormonal o por qué otra persona recibe una terapia diferente.

El objetivo es que las decisiones no dependan únicamente de búsquedas en internet, conversaciones con vecinos o información obtenida mediante herramientas digitales. Cuando la paciente recibe explicaciones de profesionales que conocen su caso, puede disminuir la ansiedad y adaptarse mejor a las pérdidas y a los cambios que atraviesa.

PUBLICIDAD

El acompañamiento tampoco sigue un esquema idéntico para todas las personas. Algunas mujeres pueden preocuparse principalmente por los cambios físicos, mientras que otras reviven el recuerdo de familiares o conocidos que murieron por cáncer de mama y enfrentan ese antecedente como una fuente adicional de miedo.

El cansancio acumulado puede llevar a una paciente a pensar en abandonar el tratamiento. La especialista consideró que esa decisión debe analizarse a partir de sus causas: efectos secundarios mal controlados, agotamiento, tristeza, temor, conflictos familiares o un objetivo terapéutico paliativo, orientado a aliviar síntomas y no a curar la enfermedad.

El diálogo con el entorno familiar permite neutralizar mitos sobre la quimioterapia y asegurar la continuidad médica de la paciente.(Imagen Ilustrativa Infobae)

“Ellas tienen el derecho de cansarse, de tirar la toalla, pero luego levantarla”, sostuvo Salandra. La intervención psicológica no busca obligar a continuar, sino ayudar a que la decisión se tome con conciencia y no desde un bloqueo emocional.

PUBLICIDAD

En algunos casos, el malestar está relacionado con la preocupación por los hijos. La profesional relató que trabajó con una paciente que pensaba abandonar el tratamiento porque no quería que su hijo presenciara el proceso; la respuesta fue involucrarlo para normalizar la situación dentro del hogar.

La etapa posterior al tratamiento puede concentrar emociones que quedaron relegadas durante los meses de consultas, cirugías y terapias. Mientras el tratamiento está en marcha, predomina la ansiedad y la incertidumbre; al finalizar, pueden aparecer con más fuerza el miedo y la tristeza.

Salandra definió ese proceso como un duelo oncológico. La rapidez de las decisiones médicas y las exigencias de cada terapia pueden dejar poco espacio para procesar lo vivido, por lo que el impacto emocional puede hacerse más visible durante la fase de vigilancia y los controles posteriores.

PUBLICIDAD

El temor a una recaída puede ser natural, especialmente antes de realizarse estudios médicos. La situación requiere una intervención específica cuando ese miedo impide asistir a los controles, altera el sueño, bloquea la vida cotidiana o se vuelve desproporcionado.

La familia también puede influir en la continuidad de los tratamientos. La psicooncóloga advirtió que, en algunas zonas rurales, existen esposos que se oponen a que sus parejas reciban atención médica por mitos sobre la quimioterapia o la radioterapia, aunque esas creencias también aparecen en personas con formación universitaria.

Pintura de una mujer con turbante azul sentada en una sala de espera hospitalaria con otras personas sentadas al fondo.
Salandra promueve la incorporación de especialistas en salud mental dentro de los equipos médicos desde la confirmación de la enfermedad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las reuniones familiares permiten explicar qué ocurre, desarmar temores y abordar las decisiones desde información clínica. La enfermedad puede avanzar aunque al principio no produzca síntomas, por lo que el rechazo al tratamiento necesita ser trabajado junto con la paciente y su entorno.

PUBLICIDAD

Salandra planteó que los equipos oncológicos deberían incluir desde el inicio a profesionales de la salud mental formados en cáncer. Cuando eso no ocurre, recomendó buscar ayuda si el llanto se vuelve frecuente, la tristeza se profundiza, los conflictos familiares crecen, el dolor se vuelve difícil de afrontar, aparece insomnio por ansiedad o surge la intención de abandonar la terapia.

Ser fuerte, resumió la especialista, no significa evitar la tristeza, el enojo o el miedo. Significa continuar el proceso pese a esas emociones, identificarlas, validarlas y buscar apoyo en personas de confianza o en un profesional especializado cuando la situación deja de ser manejable.

View the original on Infobae →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.