Luis Caputo y los "mejores 18 meses de la historia": por qué el primer semestre cerró con números rojos

Ya pasaron casi seis meses desde que el 14 de abril pasado el ministro de Economía, Luis Caputo, profetizó que se venían "los mejores 18 meses de la historia" para la economía argentina.
Con un tercio del tiempo transcurrido, la promesa está lejos de cumplirse. En ese período, la economía quedó a las puertas de una recesión técnica, el desempleo empeoró, aumentaron los cierres de empresas y el riesgo país, el indicador que mide el humor de los mercados financieros, pasó de 525 a 589 puntos. A favor jugaron la inflación, que volvió a quebrar el piso del 2% en agosto, y el desempeño de las exportaciones, que se perfila a cerrar el año con récords.
Caputo responsabiliza del desbarajuste a la situación global por la guerra en Medio Oriente, que empujó al precio del petróleo y a las tasas de interés globales, y al "riesgo kuka", que ahora personaliza en la figura del gobernador Axel Kicillof, a quien califica como "el anticristo".
Para los analistas, al evaluar qué pasó con la promesa de Caputo hay que buscar explicaciones puertas adentro. Ricardo Delgado, director de Analytica, apunta que "estos primeros 6 de los 18 mejores meses de la historia, en términos de actividad, no funcionaron".
"Los sectores ganadores no llegan a compensar la caída de los perdedores en una economía que está en recesión. Moderada, pero recesión al fin", sentencia Delgado.
"La buena noticia que tuvo Caputo desde el momento en que hizo esa declaración es que la inflación bajó levemente. Los indicadores de actividad vinieron bastante flojos. Eso hace que la economía, en el mejor de los casos, muestre cierto estancamiento en promedio", sostiene el economista Martín Polo.
Lo que viene
¿Hay chances de que la economía mejore en los próximos 12 meses? Polo cree que sí, considerando que "el sendero de desinflación va a continuar, aunque un poquito más lento. Esto va a permitir que los salarios le ganen a esa inflación y eso puede estar dinamizando un poco el consumo".
También plantea que, con los dólares que están entrando, "se mantendrá la estabilidad cambiaria y eso permitiría que bajen las tasas de interés y el crédito vuelva a traccionar. Creo que la economía no va a profundizar el ciclo recesivo y se va a estabilizar con un crecimiento un poquito modesto".
Matías Surt, director de Invecq, comenta que "en los próximos meses vamos a seguir viendo una economía dual o heterogénea. La creación de empleo privado registrado —el de mejor calidad y mayores ingresos— es negativa. Los salarios reales no se recuperan, dejaron de caer en marzo en el sector privado, pero no están mostrando un dinamismo muy fuerte. Y algunos indicadores financieros que podrían adelantar un proceso de inversión fuerte, como el riesgo país, están más altos hoy que lo que estaban hace 3 o 4 meses". Con este diagnóstico, Surt señala: "En el mejor escenario, podemos tener una mejora muy marginal, pero eso está sujeto a ciertos riesgos de cara a un año electoral".
"Hacia adelante se tienen que encender los motores que están apagados, básicamente el consumo y la inversión. Pero lo veo complicado por la decisión estratégica del Gobierno de haber adelantado la discusión preelectoral", resalta Delgado.
"Si no resolvés el tema de la mora, va a ser muy complicado que recupere velocidad el consumo. Podés ganar algo de salario en estos meses si la inflación baja, pero no veo sensiblemente una recuperación del ingreso disponible de las familias. Con lo cual, la actividad económica va a seguir reptando a un nivel bajo, aunque quizá tengamos un último trimestre del año un poquito mejor", menciona el director de Analytica.
Para Diego Piccardo, economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso, "es probable que veamos una mejora de la actividad económica en los próximos meses. Los sectores vinculados a las exportaciones seguirán creciendo a buen ritmo, lo que pone un piso a la actividad. Además, las concesiones de rutas, las obras públicas provinciales y los proyectos mineros y energéticos podrían darle mayor dinamismo a la construcción. A esto se suman las medidas del Gobierno para canalizar recursos del FGS hacia el crédito hipotecario y flexibilizar los préstamos en dólares".
"Este panorama no implica que la economía vaya a crecer a un ritmo que lleve al mercado a dar por asegurada la reelección del oficialismo, pero tampoco es consistente con un escenario de crisis generalizada", refuerza Piccardo.
"La industria seguirá enfrentando dificultades de competitividad frente a las importaciones. Sin embargo, el margen fiscal para avanzar con bajas impositivas adicionales a las anunciadas es limitado. Tampoco es esperable que el Gobierno responda al reclamo industrial de un tipo de cambio más alto, porque eso pondría en riesgo la baja de la inflación, su principal carta electoral", concluye.
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