Takanori Tsubaki, diseñador jefe de Mazda: “nos vimos enfrentados al desafío de mantener el atractivo del CX-5 y a la vez volver a cumplir con las expectativas de espacio”

El lanzamiento regional del Mazda CX-5 para Perú, Bolivia y Chile trajo a nuestro país a Takanori Tsubaki, actual diseñador en jefe de la marca y responsable, además, de las dos últimas generaciones del modelo. Bajo su liderazgo y como firme defensor de la pureza visual japonesa, la filosofía KODO (“Alma en movimiento”) hoy busca evolucionar su lenguaje, hacia una imagen más madura, sofisticada y minimalista, eliminando, por ejemplo, las líneas innecesarias en lugar de añadirlas.
Hablamos con él, buscando entender así las directrices estilísticas que rigen la nueva entrega del popular SUV japonés y esto fue lo que nos dijo...
¿De qué se trata la “estética de sustracción” acuñada en el nuevo CX-5?
Primero que todo, para mí el diseño debe tener una equivalencia entre belleza y funcionalidad. Dos conceptos, que hemos logrado equilibrar en el nuevo CX-5, considerando que el anterior estaba más enfocado en la parte estética, por lo que en éste trabajamos en la eficiencia del diseño.
En las generaciones anteriores existían múltiples líneas de carácter esculpidas sobre los guardabarros delantero y trasero. En el nuevo diseño, se reduce a una sola superficie fluida que recorre el lateral, lo que genera un efecto de “bloque sólido” y limpio, que enfatiza las ruedas para darle la fuerza que requiere una SUV.
Por otro lado, hoy en el segmento de los SUVs, hay muchos modelos de diseño similar, cuadrados, como una caja, lo que no es nuestro estilo. Nosotros apostamos por un rumbo distinto con el CX-5, no se ve como los demás, tan grande a simple vista, pero una vez adentro sorprende por el gran espacio de su habitáculo.
¿Qué desafíos representó la creación de la nueva generación?
Antes de explicar esto, me gustaría partir desde el principio. Y es que desde la primera a la segunda generación, nos fuimos achicando, bajamos la altura y desplazamos el pilar A hacia atrás, lo que en términos visuales resultaba muy atractivo, pero no así en cuanto a la habitabilidad, repercutiendo en una cabina más pequeña. Entonces, hubo reacciones negativas entre generaciones, pues donde antes cabían tantas personas o equipaje, luego ya no era así. Por ello, con la tercera generación, nos vimos enfrentados al desafío de mantener el atractivo del CX-5 y a la vez volver a cumplir con las expectativas de espacio.
Hoy la tercera generación mantiene la elegancia que caracteriza al modelo, pero es más capaz en cuanto a habitabilidad, buscando atender a las necesidades de uso diario. Si bien es cierto que en términos de dimensiones, es más grande que el modelo saliente, esa diferencia no se percibe tanto desde fuera, sino una vez adentro, en la cabina.
La decisión estilística de reemplazar el logo de la “M alada” por la palabra MAZDA en el portalón ¿A qué obedeció?
Este recurso es una tendencia automotriz mundial, no se trata solo de Mazda, que por lo demás lo utilizó en varios modelos de décadas pasadas, por lo que podría verse como el rescate de una tradición. Por otro lado, y si bien hubo discusión al interior de la marca y mi equipo, finalmente se aceptó, dado que imprime una imagen moderna al vehículo, además de acentuar la anchura y la estabilidad del nuevo portón. Y, por último, creemos que ayuda a elevar el reconocimiento global de la marca en las calles.
¿Qué tan importante es la pintura en el diseño de un auto?
Creo que el color no es un añadido, sino parte de la escultura del vehículo. En particular, el diseño de superficies de la nueva generación del CX-5 se calibró específicamente para reaccionar ante tonalidades complejas. El nuevo tono navy blue mc, por ejemplo, fue creado para evitar la refraccción directa de la luz, y aunque este bajo ella, poder mostrar la profundidad del color.
¿Hay algún color favorito?
Mi color preferido es el Soul Red Crystal, un color que además debutó en la segunda generación del CX-5. Tiene una estructura de tres capas, cuya combinación crea una ilusión óptica muy particular. Y es que el auto se ve de un rojo brillante y vivo bajo la luz directa, pero adopta un tono tipo vino o cereza muy profundo en las zonas de sombra.
¿Por último, bajo qué parámetros se rediseñó el interior del CX-5?
Bajo un enfoque mucho más minimalista, sofisticado y digital. Lo que más salta a la vista es la disposición de una pantalla de grandes proporciones, lo que lo hace ver más moderno, sin duda. También se reemplazaron los botones físicos, por táctiles, logrando un diseño más limpio y sencillo. De esta manera, la consola central luce mucho más despejada al integrarse la mayoría de las funciones de climatización y conectividad directamente en el ecosistema digital.
Otro gran cambio, respecto de la segunda generación, fue la disminución de elementos cromados al interior, por lo que ahora su estética luce más natural. Si bien hay gusto para todo, al cliente joven en general, no le gusta tanto el cromo. Creemos que con este cambio, no solo ahora se ve más moderno, sino que tiene más larga vida, no se verá pasado de moda.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.