Transmisión eléctrica en aprietos: Seis data center no pueden construirse en Chile porque “no pueden conectarse” a la energía
La necesidad de infraestructura eléctrica en el país ha llegado a tal nivel que inversiones relevantes como la instalación de data centers en Santiago han quedado postergadas porque no tienen posibilidad de conectarse al sistema para abastecerse de energía. O que haya una ciudad completa, como Alto Hospicio, que depende literalmente de un poste para tener luz. O que regiones como Maule y Los Lagos convivan regularmente con los apagones porque la capacidad de transmisión está copada.
Hace un par de años, la asociación gremial de Transmisoras de Chile presentó un estudio de la Universidad de Chile que hablaba de la necesidad de inversiones por US$2 mil millones para ponerse al día en los requerimientos de infraestructura de líneas para el sistema eléctrico. Y donde se concentraba esa necesidad no era en las grandes líneas troncales, que son como la columna vertebral energética del país, sino en la transmisión zonal, aquellos tendidos que se desprenden de la línea nacional, entran en las regiones e interconectan ciudades y pueblos.
Al evaluar la problemática sectorial, el director ejecutivo de Transmisoras de Chile, Javier Tapia, detecta falencias en las cuatro etapas que caracterizan al proceso de inversión en el rubro: planificación, licitación, construcción y operación.
La planificación, la fase más relevante, cree que va lenta y que “el plan de expansión queda corto” en transmisión, dado que, sobre todo en lo zonal, el sistema debe enfrentar “bastantes coyunturas“, afirma.
Las licitaciones, que realiza el Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) cuando son obras nuevas, y las empresas cuando son ampliaciones, también enfrentan contratiempos. “El principal tema es que existe un precio máximo que pone la Comisión Nacional de Energía que anda fuera de mercado. Hay licitaciones que están quedando desiertas porque el precio máximo está un poco bajo”, añade. En todo caso, el miércoles se dio un avance: el CEN adjudicó 17 proyectos de transmisión por US$475 millones, especialmente de las regiones de Maule y Ñuble.
En construcción, Tapia dice que hay retrasos en los proyectos, por motivos diversos, como permisos o diferencias en los tratos con los propietarios de los terrenos. “El 30% de los proyectos va al día”, alerta.
Y en operación, cree que se requieren ciertos ajustes técnicos, pero menores.
Respecto de la operación, ¿el sector hace su mea culpa por el apagón de febrero de 2025, dado que la principal responsabilidad recayó en la transmisión? La primera falla ocurrió en la línea Cardones-Polpaico de ISA y después no funciona el sistema de control Scada de Transelec.
-Depende de la etapa que estamos hablando. Hay tres etapas: cuando se produce el apagón, cuando se irriga por el país y la recuperación del servicio. Nosotros fuimos los primeros en reconocer nuestras responsabilidades desde un inicio en al menos dos de estas etapas. Pero el hecho de que se haya propagado como se propagó no es culpa de una transmisora en particular. Aquí hay hechos concretos en los cuales las transmisoras tuvieron responsabilidades, en lo cual se investigó y ya existen multas. Ocurrieron errores y se empezó a trabajar para que esos errores no se cometan de nuevo.

¿Uno podría pensar que no va a ocurrir un nuevo corte como ese?
-Uno no puede apostar a que no ocurra un nuevo corte como el que sufrimos. El sistema ha respondido, pero tiene falencias en infraestructura que implica que efectivamente podría ocurrir algún evento como ese. Una respuesta concreta es decir: sí, pueden ocurrir estos eventos y podrían ocurrir mañana o pasado, y por eso estamos trabajando para que eso no ocurra.
Centros de datos a la espera
Las dificultades que esboza Tapia se reflejan más concretamente en lo que el sistema hoy en día no puede hacer por falta de infraestructura.
Y hoy no puede entregarle energía a todo el que la demanda.
De hecho, hay proyectos de data center (DC) que no han podido levantarse porque requieren de energía y no pueden obtenerla. “Los data center se tienen que conectar a las subestaciones y no pueden. Hoy día hay solicitudes de conexión rechazadas por falta de espacio y están esperando conexión”, reconoce Tapia.
Requerido por más antecedentes, el gremio dice que el CEN tiene catastrado del orden de 20 proyectos de data centers, de los cuales hay cerca de siete en operación, que en cojunto requieren unos 350 MW de energía, y seis en conexión. La gran mayoría de los operativos se han instalado en Quilicura, pero esa zona “ya se está colapsando”, advierte, pero si quieren emplazarse en la comuna del lado, en Pudahuel, se requeriría de refuerzo de líneas.
Y según información pública, al menos seis solicitudes de conexión a la energía de data centers por 1.420 MW han sido rechazadas por el Coordinador Eléctrico y están en “lista de espera”.
Según la información recolectada en cartas del organismo, en 2025 el Coordinador rechazó la petición de un llamado DC Alto Jahuel por 200 MW en Buin-Maipo; el DC STM por 220 MW en Colina-Chicureo; y otros dos, Campus Norte y Campus Norte Etapa II, también en Colina-Chicureo. En 2026, rechazó otros dos, colocándolos en lista de espera “sin espacio para nuevas conexiones”: el DC SC2 por 500 MW en Tiltil-Polpaico, y otro denominado DC Iris de 100 MW en Lampa-Nueva Lampa.
Asimismo, detectó que hay otros dos proyectos llamados Santiago Chile 4 en Quilicura de 150 MW y Curauma Fase 2 en Valparaíso, que esperan obras de transmisión proyectadas, pero postergadas. Así también, hubo otra iniciativa denominada Data Center Sur en Puente Alto, de 120 MW, que obtuvo autorización, pero con advertencia de sobrecarga y eventual limitación de consumo, cuya solicitud de conexión fue retirada, pero sin aclarar motivo.
Al consultar en la Asociación Chilena de Data Centers por esta problemática, no confirmaron los números, pero admitieron que “hoy los plazos de las obras de transmisión no siempre calzan con los tiempos de los nuevos proyectos y eso puede retrasar su desarrollo”.
Un índice de corte “súper alto”
Chile se ha perdido la posibilidad de nuevas inversiones por falta de capacidad para disponibilizar la energía a las nuevas demandas.
Sin embargo, hay problemas que pueden competir en gravedad, porque afecta la demanda que ya existe, es decir, a los clientes que ya pagan su cuenta de la luz y que están acostumbrados a que se le corte.
“Existe un índice llamado Saidi, que muestra el nivel de cortes por razones internas o externas a las empresas. Este índice es súper alto en Chile”, advierte Tapia.
En 2023, el índice Saidi (duración promedio de interrupción del suministro eléctrico por cliente) del país fue de 13,58 horas en el año; el 2024 saltó a 27,6 horas, y en 2025 llegó a 20,91 horas.
Actualmente, regiones con Antofagasta, Maule o Los Lagos conviven con apagones regulares, hasta de una o dos veces por semana, porque no existen los elementos suficientes para darle fortaleza al sistema. Incluso existen lugares más específicos donde los sistemas son aún más frágiles, pues dependen de “un sólo elemento”, dice Tapia, “en algunos casos es un poste, otras veces es un solo transformador”.
“Por ejemplo, Chañaral depende de una sóla línea que llega a la ciudad. En Alto Hospicio, toda la infraestructura de distribución depende de un poste. En San Bernardo-Malloco, hay una línea que está con sobrecarga”, enumera.
Y en el sur, alerta sobre dos regiones. “Maule y Los Lagos son las zonas donde la transmisión está más débil en el país. En Puerto Montt hay un problema con una línea nacional. Esta es la zona probablemente con más dificultades de precios altos, porque la infraestructura no se ha podido fortalecer. Y en Maule, hay refuerzos que no se han hecho”.
¿Y esto implica que hay muchos cortes?
-Implica distintas cosas. Mayores niveles de corte, pero también negocios que no se pueden instalar, porque si solicitaran conexión, no pueden instalarle, porque simplemente no hay energía que te llegue.
¿Qué pasa en Santiago? Parece que no pasara lo mismo.
-En Santiago, el Saidi es mucho más bajo que en otras zonas. Porque aquí tenemos un sistema más enmallado, con niveles de redundancia en la mayoría de las zonas. Entonces, si se corta en un lado, puedes llegar por otro. Nuestro deseo en la transmisión zonal es transitar hacia un sistema zonal con refuerzos, donde tener cierta redundancia de modo que si se te corta en un lado, uno pueda llegar por otro lado.
¿Este es un problema de todo Chile, menos Santiago?
-Es un problema de casi todo Chile. Quizás Concepción no está incluida. Pero en la mayoría de las ciudades, incluyendo capitales regionales, es un problema la falta de transmisión.
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