Los partidos gordos
Los enfrentamientos más potentes llegan a partir de febrero. Pero los partidos gordos de ahora refuerzan la confianza. No deciden títulos. El Barça quiere borrar las dos derrotas de la mala semana ante el PSG y Madrid y tiene una oportunidad de oro. El pequeño detalle es que se juega en el Metropolitano ante el Atlético. Los de Flick le tienen tomada la medida a los rojiblancos en LaLiga y los de Simeone, en las eliminatorias.
El técnico del Barcelona no quiso dar ninguna pista sobre la alineación y el del Atlético dejó por las nubes al Barça. Simeone ya dijo en su día que el Balón de Oro debía ser para Raphinha, dejando constancia de la importancia del brasileño en el esquema blaugrana. La deficiente elección de France Football no lo incluyó ni entre los 30 mejores del pasado año, pero es evidente que va a ser uno de los jugadores protagonistas en este encuentro, en el que también se espera lo mejor de Lamine y el auténtico morbo lo liderará Julián Álvarez, especialista en marcarle goles al Barça y al Madrid.
Últimamente las relaciones entre Barça y Atlético no han estado a la altura de la historia de dos equipos que coinciden en máximo rival. La comida entre directivas del mediodía mejoró el trato, pero es evidente que la afición colchonera mostrará sus armas en el Metropolitano. Con De Jong o Bernal por Rodri (no debería descartarse a Gavi tan pronto) y la duda de Eric o Christensen y Gordon o Fermín, los blaugrana afrontan el encuentro con la meta puesta en poder empezar la semana del parón con un liderato sólido.
El partido no va a defraudar. Casi nunca lo hace el duelo entre barcelonistas y colchoneros. Es pronto para que sea decisivo, pero sí entra dentro de aquellos partidos gordos que insuflan o rebajan confianza. El reto Flick-Simeone es apasionante, pero el de Julián y Raphinha eleva el duelo al gol.
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