La verdadera injusticia

Durante estos días hemos escuchado a rectores y parlamentarios calificar como “injusta” la reducción de 0,9% del Presupuesto 2027 para educación superior. Pero ¿es realmente injusto?
Desde 2015, el presupuesto de educación superior ha aumentado 146%. El de educación parvularia, en cambio, ha disminuido 6,1%. El Presupuesto 2026 consideró un alza de $227 mil millones en superior: la rebaja propuesta equivale solo al 16% de ese aumento.
Los rectores tienen todo el derecho a defender los recursos de sus instituciones, pero sorprende escuchar al rector De la Llera advertir que la gratuidad genera a la UC una brecha cercana a $20 mil millones anuales, que debe financiar con recursos que podrían destinarse a investigación, infraestructura y calidad. ¿No debiera apuntar entonces contra la gratuidad? Si el problema de fondo es que ésta obliga a las universidades a asumir parte de sus costos.
Más llamativa es la reacción de ciertos parlamentarios. Su responsabilidad es justamente mirar el conjunto y decidir a qué destinar los recursos escasos. Pero es mucho más rentable políticamente aumentar beneficios cuyos destinatarios votan y pueden movilizarse, que priorizar a quienes no tienen voz electoral.
Nos hemos acostumbrado a mirar el presupuesto del año que viene y no el país de los próximos veinte. Los niños que hoy quedan atrás son los jóvenes que llegarán con mayores brechas a la educación superior. Si es que llegan... Y mientras más tardemos, más se ampliarán las brechas.
Gobernar es priorizar. Si vamos a hablar de justicia, ¿no será más justo priorizar la educación parvularia?
Florencia Croxatto Santolaya
Economista, Libertad y Desarrollo
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