CEDHJ descarta tortura en marcha por el agua, pese a pruebas de los detenidos
Guadalajara, Jal., La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ) descartó “actos de tortura” relacionados con la represión que autoridades jaliscienses ejercieron contra decenas de ciudadanos el 11 de octubre, durante una manifestación en Casa Jalisco contra el suministro de agua contaminada en Guadalajara, pese a los partes médicos de las personas detenidas ese día –siete de ellos en poder de La Jornada– en los cuales se aprecian los resultados de la brutalidad y golpizas a que fueron sometidas.
“Hasta el momento, la CEDHJ descarta actos de tortura relacionados con estos hechos. No obstante, continúa siendo fundamental esclarecer los señalamientos sobre el posible uso excesivo de la fuerza policial y el presunto incumplimiento de los protocolos de actuación”, señala un comunicado emitido a las 18:22 horas del 26 de octubre, luego que por la mañana de ese día víctimas de la represión ofrecieron una rueda de prensa para denunciar lo que padecieron.
Uno de los casos más graves es el de Verónica Nayeli Santiago Correa, de 28 años, quien convulsionó dos veces cuando estaba retenida dentro de Casa Jalisco y no recibió atención adecuada, ni fue llevada al hospital pese a la gravedad de su crisis.
“Policías reían y decían que fingía ataques convulsivos”
“Yo fui secuestrada por el estado el 11 de octubre”, dijo, antes de narrar que durante los dos ataques convulsivos y a pesar de llevar en su mochila el medicamento para tratarse -–la cual recuperó, vacía y rota, cuando fue liberada cerca de la medianoche– escuchó que sería llevada a un sanatorio, mientras los policías reían y decían que estaba fingiendo.
Pero en lugar de a un hospital, la trasladaron a la fiscalía, donde tampoco le dieron medicinas.
Cuando finalmente la dejaron libre fue directo a la Cruz Roja, donde elaboraron un parte médico con folio PL344 que establece “contusión profunda al parecer producida por agente contundente, localizada en la región parietal (parte superior del cráneo)”.
El documento también señala que presentó hematomas en la cabeza, brazos y hombro, escoriaciones en los glúteos, cadera, en la región tibial, “lesiones que por su naturaleza sí ponen en peligro la vida y tardan más de 15 días en sanar”.
Otro caso es el de Adriana Gabriela Arreola Dueñas, abogada de 55 años, quien junto con su hija fue detenida e introducida en vilo, con lujo de violencia, a Casa Jalisco, donde la siguieron golpeando.
Según el reporte elaborado por la Cruz Roja el día 13 de octubre, fo-lio PL412 con número de expediente 2007, la mujer sufrió “múltiples hematomas” en ambos brazos, abdomen, glúteos, rodillas, zona lumbar y esguince en segundo grado en cervicales; lesiones que aunque no ponen en peligro su vida sí tardan más de dos semanas en curarse.
Su hija, Adriana María Emilia Aceves Arreola, de 19 años, acudió a los Servicios Médicos Municipales de Guadalajara (folio U04 1965) con contusiones en sus cuatro extremidades y en las rodillas. Sus heridas tardan menos de 15 días en sanar.
Daniela Álvarez Zepeda, de 27 años, según el parte 8745 de los Servicios Médicos de Tlaquepaque, sufrió esguince cervical, contusiones en la cara, cráneo, en ambas piernas y la muñeca derecha, para cuya recuperación se requieren más de dos semanas.
Hematomas, esguinces...
Laura Montserrat (con apellidos ilegibles en el informe médico), de 38 años, acudió a los Servicios Médicos Municipales de Tonalá el día 12, según el folio 62348, donde le diagnosticaron esguince cervical, traumatismo craneoencefálico, hematomas en ambos brazos, tobillos, lesión a la altura del fémur derecho y escoriaciones producidas “al parecer por agente contundente” en los dos antebrazos, las cuales también tardan más de 15 días en sanar.
Una mujer de 24 años, quien prefirió no dar a conocer su nombre por temor a represalias, mostró una tomografía de cráneo realizada el 13 de octubre en el Núcleo de Diagnóstico Imagenología, cuya conclusión es que se encontraron “trazos de fractura en el hueso nasal y a nivel del septum, en la cual además se identifica la presencia de espolón óseo contactante con la mucosa de los cornetes y desviación septal hacia la derecha”.
La misma joven acudió un día antes, el 12, a la Cruz Roja, donde el certificado detalla que sufrió “una probable fractura en epífisis distal de peroné izquierdo”, además de múltiples hematomas en el brazo derecho y los glúteos, equimosis en “infraorbital bilateral” (debajo de los dos ojos), mano derecha, antebrazo izquierdo y tórax, con un fuerte golpe “al parecer por agente contundente” en la región frontal de la cabeza.
El único hombre que quiso compartir sus datos fue Gustavo San Juan González, estudiante de 25 años, atendido en la Cruz Roja, con folio PL339 del 11 de octubre, con golpes y escoriaciones en el tórax, región lumbar izquierda, dorso de mano izquierda, en dos dedos, en la mandíbula, en la región retroarticular, en la yugular izquierda, en las rodillas, hematomas en el codo, tobillo, en la cabeza, fractura en peroné distal, lesiones que aunque no ponen en riesgo su vida tardan más de dos semanas en curarse.
Ante dichas evidencias, el abogado José Francisco Salazar González, académico de la Universidad de Guadalajara y asesor jurídico de las mujeres afectadas, se dijo indignado de que la CEDHJ descarte que hubo tortura.
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