Rubio concluye en Perú su gira por Sudamérica centrada en la lucha contra los cárteles

LIMA, (AP) — El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, concluye el jueves en Perú su gira por tres países de Sudamérica gobernados por conservadores, mientras el gobierno del presidente Donald Trump intensifica sus esfuerzos contra el tráfico de drogas y la inmigración ilegal en todo el hemisferio occidental.
Rubio planea reunirse con la nueva presidenta peruana, Keiko Fujimori, tras haberse entrevistado con los líderes de Colombia y Ecuador, ambos alineados con Trump, para afianzar la cooperación en la lucha contra los narcotraficantes y la reducción de la migración ilegal.
Trump y Rubio, en particular, han priorizado que el hemisferio occidental adopte una postura cada vez más dura contra el “narcoterrorismo”, con ataques militares contra presuntos narcotraficantes.
Desde acciones unilaterales de Estados Unidos contra embarcaciones presuntamente usadas para traficar droga en aguas internacionales del mar Caribe y el océano Pacífico oriental, hasta operaciones conjuntas, principalmente con Ecuador, en sus aguas territoriales, en tres ocasiones las fuerzas de Estados Unidos han detenido y destruido esta semana embarcaciones que, según afirman, transportaban narcóticos.
El gobierno de Trump ha conformado una coalición de países afines en América Latina para llevar a cabo operaciones militares conjuntas contra los cárteles de la droga, a la que Colombia se sumó recientemente bajo el gobierno del nuevo presidente Abelardo de la Espriella y a la que podría incorporarse Perú con Fujimori.
Al igual que sus homólogos en Colombia y Ecuador, Fujimori ha priorizado la lucha contra el crimen en Perú, especialmente delitos como la extorsión y el asesinato. Los reportes de extorsión aumentaron de 2.421 en 2019 a 26.734 en 2025, según datos oficiales.
A finales de agosto, Perú declaró un estado de emergencia de 60 días en Lima y el puerto del Callao debido al aumento de la delincuencia y creó un comité de funcionarios para coordinar a la policía. También declaró el estado de emergencia en cinco prisiones, con el objetivo de controlar el acceso y prevenir fugas.
El canciller peruano, Carlos Espá, manifestó antes de la reunión con Rubio y Fujimori que esperaban conversar sobre cómo fortalecer la relación bilateral, especialmente en temas de “seguridad y defensa y la lucha contra el crimen organizado transnacional, que tanto daño hace a nuestro país”.
Perú es uno de los principales productores de cocaína del mundo, según la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés). Es el segundo mayor cultivador de hoja de coca —la materia prima de la cocaína—, solo detrás de Colombia, de acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
El gobierno de Trump ha centrado su atención en el hemisferio occidental aun mientras lanzaba una guerra contra Irán. El republicano ha hablado en numerosas ocasiones de volver a invocar la Doctrina Monroe del siglo XIX, que afirma la primacía de Estados Unidos en las Américas, con énfasis en las drogas, la migración y, no menos importante, en contrarrestar la creciente influencia china en la región.
La embajada de China en Perú señaló el martes que el “hemisferio occidental no es el ‘patio trasero’ de nadie”, en un comunicado donde no se mencionó a Rubio, pero que se emitió en la víspera de su visita. China indicó que los países latinoamericanos tienen el “derecho soberano de elegir libremente a sus socios” y expresó su disposición a trabajar con Perú y otros países de la región.
Perú también ha tenido una larga historia de lidiar con insurgencias de izquierda y todavía cuenta con un número considerable de personas simpatizantes de esas causas.
Rubio llegó a Lima tarde el miércoles, y cientos de personas protestaron en la capital, coreando “fuera yanquis del Perú”, mientras miembros del Partido Comunista agitaban banderas rojas y una pancarta con el rostro de Rubio.
“Marco Rubio ha llegado hoy al Perú y lo que quiere es que Perú sea su colonia”, declaró Carmen Espinoza a The Associated Press. “Por eso estamos aquí protestando, rechazando la visita de un enemigo del Perú”.
La manifestación fue pacífica y estuvo vigilada por agentes de policía que buscaban prevenir cualquier posible alteración.
Soledad Lozano, una de las manifestantes, dijo que Perú “no es el patio trasero de ningún país del mundo” y sostuvo que los peruanos deberían decidir “con quiénes nos aliamos y qué acuerdos definimos”.
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