Una ley no basta para transferir conocimiento

La publicación de la Ley N° 21.838 el 17 de septiembre de 2026 marca un hito para la innovación en Chile. Con vigencia desde marzo de 2027, la norma regula la transferencia de conocimiento, las empresas de base científico-tecnológica, la Ciencia Abierta y crea el Repositorio Nacional en la ANID.
Suele celebrarse la ley como si fuera la meta, asumiendo que la I+D pública fluirá espontáneamente hacia la industria. Sin embargo, esta mirada ignora la “variable invisible”: las capacidades de absorción y la gestión en el terreno. El cuello de botella en Chile no es la falta de regulación, sino la fragilidad de la intermediación tecnológica.
Sin incentivos en la carrera académica ni apoyo a los gestores, la norma corre el riesgo de derivar en un mero trámite burocrático. De cara a 2027, la prioridad debe ser la reglamentación pendiente y fortalecer la adopción en las pymes.
Las leyes no innovan; lo hacen las personas e instituciones. El desafío no termina en el Diario Oficial, sino en transformar este marco en soluciones reales para el desarrollo chileno.
Jovanka Trebotich
Directora de innovación y transferencia tecnológica, Know Hub Chile
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