La actriz Naomi Watts, a sus 57 años: "Estoy en una edad en la que algunos podrían bromear diciendo que estoy en mi era de villana"

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Naomi Watts ha llegado al Festival de San Sebastián con la calma de quien ya no necesita demostrar nada, pero con la curiosidad de seguir escogiendo proyectos en los que merezca la pena involucrarse. El Premio Donostia reconoce una trayectoria marcada por la fragilidad convertida en fuerza, del desgarro lynchiano de la inalcanzable 'Mulholland Drive' (2001) a la supervivencia física y emocional de 'Lo imposible' (J.A. Bayona, 2012), pasando por una filmografía fascinante y ecléctica. La actriz recibe el galardón en una edición en la que también presenta 'La esposa perfecta', debut en el largometraje del canadiense Ben Shirinian. Ambientada en el Nueva York de 1964 e inspirada en hechos reales, la película la sitúa en el centro de una intriga sobre memoria, culpa e identidad, junto a Tye Sheridan, Luke Evans, Michael Imperioli y Lena Olin.

El Premio Donostia como nuevo punto de partida
Lejos de hablar de cierre o de consagración definitiva, la actriz vinculó el galardón a una trayectoria que sigue entendiendo como una forma de búsqueda: "En este momento de mi vida, después de haber trabajado duro durante casi cuatro décadas y de haber tenido la fantástica oportunidad de trabajar con grandes del cine, como Haneke, Iñárritu, Cronenberg, Juan Antonio Bayona, Peter Jackson… También me ilusiona poder trabajar con directores debutantes como Ben (Shirinian). Recibir este tipo de reconocimiento, que habla de toda una trayectoria, es algo realmente precioso".
Watts explicó que el premio no llega como una despedida, sino como un impulso para seguir interrogando, desde la interpretación, algunas de las zonas más complejas del comportamiento humano. "Siento una gratitud inmensa y sigo intentando hacer cosas interesantes con mi trabajo, cambiar formas de pensar, modificar narrativas y ayudar a que la psique humana se entienda mejor. Creo que esta película es, sin duda, una de esas películas que toca eso, aunque resulte incómoda. Me encanta mi trabajo, me encanta actuar, me encanta contar historias y creo que ahora más que nunca el cine es un medio poderoso. Estoy orgullosa de formar parte de esa comunidad".

Naomi Watts en ’La esposa perfecta’ (Ben Shirinian, 2026)
En 'La esposa perfecta', la actriz interpreta a una mujer marcada por un pasado terrible que ha logrado ocultarse bajo una apariencia de normalidad. Un personaje que, según reconoció, le produjo tanto fascinación como miedo: "Creo que este ha sido un papel muy complicado de interpretar. Estaba muy nerviosa, tenía muchísimo miedo y quizá fui procrastinando por el camino. Me preguntaba si realmente sería capaz de hacerlo por la naturaleza tan compleja de este personaje y de esta época".
La historia, inspirada en hechos reales, la sorprendió desde la primera lectura del guion de Alyssa Hill. "Era una historia real que me impactó de verdad. No tenía ni idea de esta historia y, desde la primera lectura del guion, pasaba cada página con asombro. Era algo que no había interpretado nunca: la dualidad de una mujer que había hecho cosas terribles, crímenes atroces, y que, sin embargo, se mezclaba con la sociedad como una persona normal, muy buena vecina, muy buena ciudadana, buena esposa, haciendo galletas, yendo a la iglesia. Esa dualidad y esa convivencia con el secreto me interesaban como actriz".

La intérprete relacionó ese papel con algunos de los temas que han atravesado su filmografía, aunque insistió en que este personaje suponía un territorio nuevo. "Siempre estoy buscando hacer cosas nuevas, aunque pueda haber algún tema que se repita en mi trabajo: el duelo y la identidad, que son dos cosas significativas para mí. Pero creo que este personaje no se parecía a nada de lo que había interpretado antes. Y, desde luego, estoy en una edad en la que algunos podrían bromear diciendo que estoy en mi era de villana. Pero este es un caso extremo y no es ninguna broma. Así que me sentí obligada a interpretar esa historia, a formar parte de ella".
Preguntada por el edadismo en la industria, Watts recordó las advertencias que recibió al comienzo de su carrera y defendió que, aunque queda camino por recorrer, el cambio ya es visible. "Al principio me dijeron que más me valía darme prisa, porque todo terminaba a los 40. Y aquí estamos hoy, en la segunda mitad de los 50".
Para la actriz, el momento actual de la televisión y el cine demuestra que las narrativas sobre mujeres adultas han empezado a ocupar un espacio más relevante. "Mira los Emmy de la semana pasada: había muchas mujeres de más de 50 años en categorías importantes. Eso es alentador. Creo que las cosas han cambiado. Las mujeres son consumidoras de cine y televisión. Sus historias deberían verse reflejadas. Todo el mundo necesita ver su historia reflejada en los relatos. Así que esa narrativa tenía que cambiar y agradezco poder ser una pequeña parte de ese cambio".

Entre San Sebastián y el sueño americano
La presencia de Watts en San Sebastián también tuvo una dimensión personal. La actriz recordó que ya había pasado por la ciudad años atrás y habló de cómo pensaba vivir estas horas de reconocimiento y celebración. "Obviamente, voy a ir esta noche a la ceremonia. Estoy muy ilusionada y me siento muy honrada. Pero hoy tengo un descanso, así que planeo comer bien en algún sitio, quizá pasear junto al mar. Este lugar es precioso. Me acaban de recordar que estuve aquí hace 17 años durante mi cumpleaños. La gente de San Sebastián es obviamente muy cinéfila, así que estoy feliz de estar aquí y de celebrarlo con un público tan implicado".
El trasfondo migratorio de 'La esposa perfecta' permitió a Watts hablar también de su propia llegada a Estados Unidos y de la distancia entre el sueño americano de posguerra que atraviesa la película y el presente del país. "Me mudé a Estados Unidos con esperanzas y sueños, y ya los he superado con creces. Creo que la mujer a la que interpreto en esta historia también estaba ahí. Era después de la Segunda Guerra Mundial y las cosas parecían mucho más soleadas y luminosas. Su historia trataba de intentar encontrar un lugar nuevo y bloquear, borrar el pasado. Algo que logró durante un tiempo".

La actriz, madre de hijos estadounidenses, no esquivó la complejidad del momento político y social que atraviesa el país. "Tengo hijos estadounidenses. Quiero a Estados Unidos. Y lo que está ocurriendo hoy es complicado y, desde luego, inquietante, pero tengo fe en que las cosas acabarán saliendo bien con el tiempo".
David Lynch y el papel de su vida
Entre los nombres que han definido su carrera, uno ocupó un lugar central en la rueda de prensa: David Lynch. Watts habló de 'Mulholland Drive' como el punto de inflexión que transformó su vida profesional después de años de rechazo. "Qué oportunidad tan increíble fue trabajar con él. Había estado intentando conseguir un papel en una película durante unos buenos diez años antes de que llegara aquel golpe de suerte. Era una actriz muy de oficio, trabajando allí donde podía. Pero sufrí muchos rechazos, muchos ‘no, esto no’, ‘aquello tampoco’, ‘haces esto’, ‘no tienes suficiente de aquello’. Y estaba bastante cerrada, sin llevar buena energía a las salas a las que me pedían que fuera a hacer pruebas".
Según Watts, Lynch supo ver algo que otros no habían sabido mirar. "Hizo falta alguien como David Lynch para ver a través de las capas que yo había creado. Tuvimos una conversación preciosa y me dio el papel de mi vida. Hay personas que pasan toda una carrera sin interpretar dos personajes tan diametralmente opuestos, y yo pude hacerlo en una sola película. Nunca olvidaré el tiempo que trabajé con él, y más tarde pude volver a hacerlo en 'Twin Peaks'".

La actriz se mostró especialmente agradecida por una película que no solo la lanzó internacionalmente, sino que sigue ocupando un lugar privilegiado en la memoria cinéfila. "Estoy eternamente en deuda con David Lynch. Está en mi corazón y lo estará para siempre. Es una película que ha permanecido en la conciencia de la gente durante décadas. Creo que realmente me lanzó, porque todos los grandes cineastas vieron esa película y, gracias a que él me dio ese papel increíble, tuve la suerte de trabajar con algunos de ellos. La película sigue viva hoy, sigue apareciendo en listas de las mejores, y estoy muy orgullosa y, de nuevo, muy agradecida por haber tenido esa experiencia".
Una película incómoda para tiempos de odio
La conversación regresó después a 'La esposa perfecta' y a su lectura desde el presente. Ambientada en 1964, la película llega, según la propia Watts, en un momento en el que los discursos de odio y la polarización vuelven a ocupar un lugar visible en la conversación pública. "Creo que el odio está, sin duda, sobre la mesa. Está en auge. Y por eso esta película me resultó tan atractiva incluso hace ocho años, cuando leí el guion por primera vez. Desde entonces lo es aún más".

Watts defendió que la película puede funcionar como una invitación a mirar el pasado sin convertirlo en una postal cerrada, sino como una advertencia sobre aquello que puede repetirse. "Me gusta la idea de que esta película pueda dar a la gente la oportunidad de llevarse una conversación, de provocar debate, de replantearse cosas y mirar atrás a lo que ocurrió entonces; no solo los hechos de lo que pasó, sino lo anterior, cómo y por qué se llegó a ese momento, y sus consecuencias. Fue una época aterradora y tenemos que hacer todo lo posible para evitar volver allí".
Y, al hablar del lugar de las mujeres en esa conversación, la actriz volvió a conectar su trabajo, su trayectoria y su presente con la necesidad de ensanchar los relatos. "En cuanto a que las mujeres formen parte de esa conversación, obviamente, como mujer, quiero formar parte de ese cambio de narrativa de una manera inclusiva".

Ricardo Rosado es crítico de cine, periodista cultural, experto en comedia norteamericana, películas de terror de cualquier tipo y todo lo que ocurra entre géneros y formatos. Criado entre películas de Steven Spielberg, y malcriado desde que se topó con David Lynch, lleva una década escribiendo sobre el arte que consume.
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Tras estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid, creó un blog de reseñas cinematográficas con la esperanza de acudir gratis a festivales de cine y pases de prensa. Ahora, tras siete años escribiendo en FOTOGRAMAS sobre los últimos estrenos en salas, las series del momento y cualquier contenido disponible en los diferentes canales de streaming, sigue pensando que mereció la pena.
Frontman de dos vergonzantes proyectos musicales, director de diversos videoclips de bandas de heavy metal madrileñas y autor de no pocos cortometrajes escondidos en la red de redes, es el editor y uno de los orgullosos contertulios del podcast cultural 'Los de al lado de Pumares', espacio que le ha permitido participar como colaborador en otros formatos de radio como 'Estamos de cine' (Castilla-La Mancha Media) y 'El faro' (Cadena SER), además de haberle convertido en una de las voces principales de los vídeos de FOTOGRAMAS.
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