La "maratón nudista" que rompe con todo: cómo es correr sin ropa y sin prejuicios, entre las sierras de Córdoba

En Argentina, hay maratones que pasan por lugares emblemáticos como el Obelisco, el Monumento a la Bandera en Rosario o la costa de Mar del Plata. El running es un fenómeno muy convocante y, en ese marco, hay carreras de todo tipo: una de ellas es la clásica "maratón nudista" de Córdoba que, este año, tiene lugar el domingo 6 de diciembre.
En la Reserva Naturista Yatan Rumi, en el Valle de Los Lisos, Tanti, la maratón nudista convoca a aficionados y a expertos con una única condición: la prueba es sin ropa. Con un paisaje privilegiado, los participantes (que deben ser mayores de 18 años) pueden optar por un circuito de 3 kilómetros o uno de 6, entre sierras, ríos, arroyos y la naturaleza en su máximo esplendor.
La Cross Nudista comenzó en 2005 y desde ese momento se realizó ininterrumpidamente, a excepción del 2020, como consecuencia de la pandemia de coronavirus. La misma tiene reglas claras: toda vestimenta, como máximo, queda en la línea de largada. Quienes no cumplan con la norma, advirtieron desde la organización, quedan inmediatamente descalificados.
Así, solo se permite llevar -de modo opcional- gorra, anteojos de sol y zapatillas. En el caso de mujeres que así lo prefieran, por una cuestión de comodidad y para evitar el dolor, pueden utilizar un corpiño deportivo.
Quiénes participan en la maratón nudista
¿Quiénes son los corredores de esta peculiar maratón? Miguel Suárez, responsable de Yatan Rumi, aseguró a Clarín que los participantes podrían dividirse en tres categorías: “Por un lado, los que ya son nudistas y han practicado nudismo tanto en Yatan Rumi como en otros lugares nudistas y quieren vivir la experiencia de correr desnudos”.

“Otra categoría –amplió- son los que no son nudistas y tampoco son corredores, pero les pica el bichito de la curiosidad de qué se siente, cómo se van a sentir participando de un evento donde todos están desnudos y vienen por eso, para vivir por primera vez la experiencia de la desnudez”.
Finalmente, el vocero describió a la tercera categoría, “que son corredores de trail o de cross country -disciplinas de carrera al aire libre-, que quieren correr la maratón nudista para poder ganarla o clasificar lo mejor posible y poder tener en su currículum el título de haber corrido la maratón nudista de Tanti”.
Uno de los aspectos distintivos, dijo Suárez, es la permanente participación de los adultos mayores. “Siempre hay gente de más de 60 años que corre. El más anciano que tuvimos fue en la primera edición, allá en el 2005, un señor de 80 años que corrió la maratón y sí, salió último, pero completó todo el recorrido sin ningún problema”, destacó.

Acerca de este grupo etario, enfatizó: “El comportamiento de los de más edad respecto al nudismo es mucho más natural y mucho más conformes y seguros de su cuerpo, en comparación con los más jóvenes”.
Correr desnudo para desafiar al frío
¿Cómo se identifica a cada maratonista sin la posibilidad de una camiseta o pechera con su número correspondiente? Con más de 20 años de experiencia, esto no es un problema: los anfitriones apelan a la creatividad y pintan la marca en el pecho o en el brazo de cada corredor. La edición 2024 fue el año récord, con 103 participantes.

El año pasado, en tanto, la situación fue más crítica: pese a darse en pleno diciembre, el frío complicó el evento. “Corrimos bajo una llovizna y con una temperatura de 8 grados. Parecía un día de invierno, así que eso conspiró y tuvimos menos participantes, 56 corredores”, dijo Suárez.
Ante la ausencia del calor que debía hacerse presente en esa época, las dudas rodearon la modalidad de la maratón. “Cuando se aproximó la hora de la largada y estaban todos reunidos, yo era el único que estaba desnudo, para dar el ejemplo, aunque la verdad que no estaba como para estar desnudo bajo la llovizna y con esa temperatura”, explicó el titular de Yatan Rumi.
“Entonces, hice una asamblea entre los 56 inscriptos que teníamos y les dije, en primer lugar, que no se suspendía por lluvia porque había mucha gente que había viajado muchos kilómetros para venir; pero después les pregunté si se animaban a correr desnudos o preferían que hiciéramos una excepción y correr vestidos, por la temperatura y la llovizna”, rememoró Miguel.

La respuesta no decepcionó: “Al unísono, me contestaron todos: ‘Corremos desnudos, a eso vinimos y eso vamos a hacer’. O sea que se decidió en asamblea y por votación unánime y todos corrieron desnudos”.
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