ESPN DeportesBetts abre juego con jonrón ante San Franciscoוואלהגבר כבן 30 נפצע קשה באירוע אלימות בבת יםThe Jerusalem PostEngolement: Once you find your inner golem, life in the shtetl will never be the same - reviewInquirer2 ex-drug convicts, pal allegedly yield P592,000 worth of shabu in LucenaInquirer EntertainmentJopay Paguia brings up 2025 remark dismissing ‘rivalry’ with Rochelle Pangilinan中国新闻网共享3.0机遇,中国开放红利持续释放SportstarWhat is the new suit Keely Hodgkinson wore while winning Athlos 800m?Wirtualna PolskaDziało się w nocy. Drony nad lotniskiem, wstrzymano loty w LuksemburguNew Straits TimesContractor loses nearly RM150,000 in bogus cryptocurrency investment scamGlobal NewsB.C. family rescues exhausted baby bear swimming in Okanagan Lakeالنهارترتيبات أمنية لساحل ليبيا الغربي... من يملك قرار التنفيذ؟Lenta.ruАрабский военкор рассказал об изменении уровня жизни в Донбассе
The Daily Newsstand · Free, Always
Saturday, September 19, 2026

Central Córdoba empató con Defensa y Justicia, en un partido que terminó con polémicas y al borde del escándalo

Translate

El partido era entretenido, ideal para una noche casi primaveral en Santiago del Estero. Más allá de que el estadio Madre de Ciudades habitualmente luce semivacío, el espectáculo era muy interesante, dominado por Defensa y Justicia, uno de los protagonistas del torneo Clausura. Le ganaba por 2 a 0 a Central Córdoba, de capa caída en los últimos tiempos y parecía que podía conseguir una goleada histórica por la superioridad que ejercía. Pero... al final fue 2-2: y pasó de todo.

Tres goles exquisitos, sobre todo el descuento, para encuadrar. Jeremías Lucco, Leandro Fernández y Marco Iacobellis, cada uno con su sello, fueron los autores de los tantos, aunque el último puede ser candidato a uno de los mejores del torneo. Hasta que cambió todo. Y los fallos generaron polémicas, reclamos, gestos en más de un protagonista y frases duras.

Borgogno, arquero de Defensa, se adelantó en el primer penal; situación bien advertida por el VARCaptura de Video

El fútbol argentino tiene estas cosas. Sospechas, suspicacias, errores groseros, intervención del VAR. Iban 44 minutos del segundo capítulo. En una jugada anterior (habían pasado algunos minutos), los encargados de la tecnología llamaron a Pablo Echavarría, el juez del partido, por una situación que pasó desapercibida para (casi) todos.

Fernando Espinoza, habitualmente polémico y desafiante, fue el encargado del llamado desde las oficinas del VAR. Una supuesta mano en el área de Nazareno Roselli, el defensor de 20 años del Halcón que había reemplazado a Damián Fernández era el tema en cuestión.

Luego de revisar la acción durante casi cinco minutos, tomó nota. Penal. El árbitro, públicamente, aseguró: “mano deliberada”. Existe un movimiento natural, la pelota choca en el aire con el brazo y hasta existe esa zona gris en las que las manos son señaladas. Deliberada, en este caso, seguro que no fue. Y además se ve que el brazo del defensor se abre recién después de forcejear con su adversario. Ni siquiera se ve un movimiento adicional para interferir con la mano en la pelota dividida.

En las redes sociales, se abrió el debate: muchos recuerdan la relación directa de Pablo Toviggino, la mano derecha de Chiqui Tapia, el presidente de la AFA, con esta entidad. El penal lo pateó Leonardo Sequeira: el remate fue atajado por Matías Borgogno. Se adelantó claramente. No lo advirtió ni el juez ni sus asistentes.

El VAR intervinó otra vez, en este caso, con toda lógica: el otro disparo fue gol. El arquero aplaudió ironicamente: debió ser expulsado. En el banco de suplenes, estaban todos en llamas: desde Julio Vaccari hasta el utilero, que hacían todo tipo de señas. Si Defensa ganaba, quedaba como líder del Grupo A.

Dieron 16 minutos. Defensa dispuso de dos remates, que casi acaban en la red. En un contraataque, Diego Barreda marcó el tercer gol de Central Córdoba, anulado por una milimétrica posición adelantada del delantero, luego de un centro de Sequeira. El tablero mostraba 58 minutos.

Todos parados, todos protestando. Tensión y amenazas en la antesala de los vestuarios. Y una frase de Leandro Fernández que define la noche de Santiago. “Lo que acaba de pasar en esta cancha es una vergüenza, nada más que decir. No fue penal, después se enojan cuando los jugadores salen a hablar. Insisto, lo que pasó fue una vergüenza...”, dijo. Y se fue.

View the original on La Nación

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.