Por qué el gol de Beltrán cortó una espera inédita en River

El grito llegó tarde, bastante más de lo que Lucas Beltrán hubiera imaginado cuando regresó a River desde Europa. Pero quizás apareció en el momento indicado. Después de 775 minutos sin convertir desde su vuelta, el delantero tomó la pelota ante Aldosivi, ejecutó con autoridad el penal que abrió el partido y sacó del medio una mochila que empezaba a pesar. Más que un punto de llegada, su primer gol en esta nueva etapa representa otro paso dentro de una evolución que ya venía mostrando señales positivas.
Porque el caso de Beltrán se convirtió en una rareza si se lo compara con otros centrodelanteros que llegaron a Núñez procedentes del exterior durante la última década. Rafael Borré necesitó apenas unos 20 minutos en 2017, Miguel Borja 34, Iván Alonso alrededor de 40 y Lucas Pratto 177. Incluso Salomón Rondón, cuya adaptación en 2023 fue compleja, pudo cortar su sequía antes en cantidad de partidos.
Su compañero y competencia directa para el puesto, Sebastián Driussi, en su regreso en 2025 había llevado la espera hasta 720 minutos. Beltrán superó esa barrera: recién en su 16ª presentación y después de 775 minutos consiguió festejar en Mar del Plata.
Sin embargo, reducir su presente a ese número sería quedarse con una fotografía incompleta. Durante las últimas semanas, Beltrán empezó a ganar terreno en la consideración de Leonardo Ponzio y terminó ubicándose por encima de Driussi en la pelea por el puesto. Llegó a Mar del Plata con cuatro titularidades consecutivas y, ante Aldosivi, respondió con una actuación que fue bastante más amplia que el penal del 1-0.
Un nueve que empezó a hacerse indispensable
El penal de Beltrán ante Aldosivi (Diego Izquierdo),
En un River al que le costó encontrar espacios, Beltrán ofreció movilidad, descarga y pelea permanente con los defensores. Jugó de espaldas, atacó espacios, salió del área para asociarse y fue una referencia para que Ángel Correa y Thiago Almada pudieran buscarlo entre líneas. En una de sus mejores intervenciones dejó a Giovanni González de frente al arco y también estuvo cerca del gol en el primer tiempo con un derechazo que Lucas Acosta mandó al córner.
Los números acompañaron esa sensación. Durante sus 81 minutos en cancha Beltrán registró cuatro remates, dos dirigidos al arco y 15 pases completos sobre 24 intentados. Además, otras bases estadísticas le contabilizaron 14 duelos individuales, una cifra que grafica cuánto debió involucrarse en el roce y en la disputa directa con la última línea de Aldosivi.
No fue casualidad que diferentes análisis posteriores al partido coincidieran en señalarlo como uno de los puntos altos de River. Su tarea incluyó presión sobre la salida rival, movimientos de apoyo y un trabajo físico que muchas veces no había tenido como premio una situación clara de gol. En Mar del Plata, finalmente, sí tuvo recompensa.
El gol que necesitaba
Créditos: ESPN.
Cuando apareció el penal, además, hubo una señal interna. Driussi había ingresado desde el banco y su tiro libre terminó provocando la mano de Andrés Vombergar. Después de la revisión del VAR, fue el propio Driussi quien intervino para que la ejecución quedara en manos de Beltrán. El Vikingo no dudó: remate cruzado, fuerte y junto al palo para colocar el 1-0.
Así terminó una espera que había comenzado mucho antes de regresar a Núñez. Su último gol oficial había sido el 16 de diciembre de 2025 con Valencia, por Copa del Rey. Es decir que Beltrán llevaba casi once meses sin convertir en un partido oficial.
Por eso el penal contra Aldosivi tiene un valor que excede la estadística. Beltrán ya venía ganándose el lugar por todo lo que aportaba sin pelota y lejos del área; ahora empezó a agregar aquello que inevitablemente se le exige a un nueve de River: goles. Y ese primero puede funcionar como combustible.
Todavía deberá sostenerlo. Tiene por delante a Driussi y Borré, dos delanteros de jerarquía que obligan a competir cada semana por el puesto. Pero el escenario cambió. Hoy Beltrán ya no parece estar corriendo desde atrás: se ganó la titularidad, fue figura en Mar del Plata y cortó una sequía de 775 minutos. El penal fue apenas un gol en la planilla, aunque para su proceso puede significar bastante más: el paso que faltaba para empezar a establecerse definitivamente como el 9 de River.

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