Desierto florido
La aspiración de Atacama de obtener el reconocimiento de la Unesco para el desierto florido ofrece una oportunidad para protegerlo desde ahora. Cuando desaparecen las flores, quedan bajo el suelo las semillas y los bulbos de los que depende la próxima floración. El tránsito de vehículos fuera de los caminos, el pisoteo y la extracción de plantas pueden comprometer ese ciclo.
El turismo de naturaleza genera ingresos para guías, alojamientos y otros servicios locales. Para sostener ese aporte, las comunidades deben participar en la definición de senderos y accesos, según la fragilidad de cada sector.
Mientras se evalúa una eventual candidatura, las autoridades pueden acordar con las comunidades medidas de monitoreo y fiscalización que se mantengan entre floraciones. La próxima temporada comienza con las decisiones que tomemos hoy sobre el suelo que pisamos.
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