Bailar para resistir, sanar y ser libres: una muestra sobre el cuerpo en movimiento

Cuerpos que simulan volar como flotantes e ingrávidos, de pie o de cabeza, en posición vertical u horizontal con distintas locaciones de fondo y en escenas singulares que van desde curiosas, divertidas, hasta creativas. Otros adoptan poses más clásicas. Algunos resultan “anónimos”: tienen sus rostros cubiertos por algún objeto, accesorio o disimulados por su postura misma. Todos llaman la atención desde una amplia sala: sus paredes lucen repletas por los 38 cuadros que integran la exhibición fotográfica Antes del movimiento. ¿Por qué empezaste a bailar?, de Alejandro Carmona, curada por Lucía Morón y Silvina Vicente.

La expo se aloja en la Casa de la Cultura porteña, allí conviven espectáculos de baile y música en vivo, que protagonizan la agenda en plena época casi primaveral. También, habrá dos funciones de la obra Instrucciones para enseñarle a volar a mi elefante rosa –escrita y dirigida por Alejandra Rubio–, cuya puesta incluye performances de baile, los sábados 19 y 26 de septiembre a las 20 h. Su premisa es trágica, conmovedora y actual: “Dos adolescentes se encuentran en un bosque para quitarse la vida…”; aunque la pulsión de vida, por fortuna, es más fuerte.
Sucede que la Casa de la Cultura festeja su primer aniversario y sus propuestas coinciden con que esta semana se cumplió un año -desde su reapertura tras añares cerrada y haber sido refaccionada-: bajo el concepto Florecer, su patio principal cobija la acorde pieza artística El jardín de los senderos que se bifurcan, de Clara Campagnola. Todas las actividades son de entrada libre y gratuita, con aforo.
El exterior del edificio lo desfavorece, pues pareciera estar en obra –cercado y con andamios a lo alto que llegan hasta la esquina de Bolívar por la “renovación de fachadas en la Avenida de Mayo” del Gobierno porteño-, pero la gracia es por dentro: los cuadros de Carmona ocupan las paredes; central en la sala, una instalación de sitio específico reúne decenas de registros miniaturas colgantes de una araña.

“La muestra surgió de un proyecto que empezó hace siete años, donde me encuentro con bailarines en diferentes ciudades del mundo y durante dos horas recorremos la ciudad, hacemos fotos y después les pregunto ‘¿por qué empezaron a bailar?’. Fueron 70 encuentros en 15 ciudades y la titulé así al descubrir que esa pregunta no llevaba a una respuesta concreta del momento, sino que el movimiento existía antes de ellos y que cada uno pudo expresarlo de diferentes maneras”, explica el fotógrafo en diálogo con Ñ.
Bajo la lente de Carmona esos cuerpos acaso revelen historias de vida signadas por el peso de mandatos, gestos, juicios familiares o cierta nostalgia. Basado en aquellos testimonios que le brindaron armó 20 fragmentos complementarios, alrededor de las imágenes. La evidencia: frases como “Bailaba con mi sombra en la vereda mientras mi padre me observaba durante horas”; “Comencé a bailar sin saberlo, porque mi mamá me llevó a un concurso”; “Mi padre me enseñó el twist en una boda y desde entonces cada fiesta se convirtió para mí en una promesa de movimiento”; “Frente al espejo buscaba la parte de mi padre que me faltaba, y entendí que bailar también era resistir su ausencia”.
Otras voces manifiestan dolor, traumas, vivencias o sentires quizá existenciales: “Tuve una infancia atravesada por la violencia y el conflicto; la danza apareció como un refugio donde transformar el dolor en otra cosa”; “Puedo vivir sin bailar, pero no estoy segura de poder sentirme libre sin la danza”; “No sé si esto empezó cuando nací”; “Era una forma de expresarme sin tener que llorar”.

Previo al “clic” hacia la posteridad
“En la exhibición busco que los cuerpos transmitan ese instante que los refleje con la historia contada. Me interesa mucho trabajar sobre los saltos pero no como un instante de danza, sino como ese conjunto de situaciones; en relación a la corporalidad, lo que llevan puesto, el entorno, la composición con lo que sucede en el espacio: que nos remita a una situación”, afirma su autor.
Desde España -donde reside su colega, amiga y la cocuradora-, Lucía Morón resalta en charla con Ñ: “El criterio curatorial se construyó principalmente a partir de la secuencia de un salto, uno de los movimientos característicos en la obra de Ale. A partir de ahí trabajamos con cuatro etapas: el impulso, el despegue, el vuelo y el aterrizaje (o la caída). Nos interesaba pensar el movimiento no solamente desde los cuerpos representados, sino también desde la propia organización de las imágenes y los testimonios en el espacio. Que las fotografías ‘bailaran’ entre sí y que, de alguna manera, ese movimiento se trasladara a la mirada del espectador”.
Según Carmona, respecto a lo que implica su labor para conseguir capturar los episodios de estas piezas, es como confluir todas las variables que puedan llegar a ser intangibles y no controladas, que puedan transmitirse en un momento. “Por eso trabajo con la improvisación y no buscamos una pose o imagen fija, sino que la vamos construyendo hasta que de ambas partes sentimos que logramos expresar lo que queremos decir”, sostiene.

De cuerpos danzantes a corporalidades masculinas
Carmona, además aborda otra corporalidad al enfocarse en figuras varoniles mediante su reciente libro El cuerpo incómodo (Vértigo Editora); con epílogo de Juan Solá. “Nace desde una mirada más documental, que también es parte de mi trabajo. Acá indago en la representación del cuerpo masculino, a través de encuentros fotográficos entre hombres que no se conocían, en diálogo con mi archivo personal; para ello convoqué a hombres en lugares donde pudieran interactuar. E interrogo el mandato de la masculinidad: cómo condiciona la forma de habitar el cuerpo, el contacto y la mirada”, aclara.
El fotógrafo, remarca: “Me gustó llevarlo al dispositivo fotolibro, porque me parecía que es un tema poco representado en la fotografía documental hoy en día y abria un espacio un material donde se pudieran ver estas imágenes e invitar también al lector a preguntarse por la relación con su propio cuerpo”.
“Lo que cruza ambas obras y todo mi trabajo en general sobre la fotografía es lo vinculado con la mirada, la externa, la propia sobre nuestros cuerpos. Desde El cuerpo incómodo, cómo nos vemos representados y qué significa para nosotros ese cuerpo que se comunica con los demás. En Antes del movimiento, sobre el cuerpo que es su herramienta de trabajo y cómo los artistas necesitan ir transitando esos espacios propuestos, para también verse como quiénes son cómo artistas en ese momento. La fotografía nos invita a cierto instante de reflexión: a enfrentarnos con quienes somos, cómo encaramos la vida y cómo nos paramos ante la vida, la mirada propia y la de otros.

Por otro lado, Morón detecta una palabra clave que quizá compendia el leitmotiv de la muestra. “De todas nuestras conversaciones, me resonó particularmente la idea del “impulso”, tanto en un sentido físico como emocional. Porque antes de que exista el movimiento hay una fuerza que lo provoca: una decisión, un deseo, una necesidad, incluso una tensión. Sin impulso no hay vuelo”.
Ficha:
- Cuándo: lunes a sábado de 10 a 20 h, hasta el 21/9.
- Dónde: Casa de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires; Av. de Mayo 575, Sala 6.
- Entrada: libre y gratuita
Básico. Alejandro Carmona. Buenos Aires, 1966.
Fotógrafo freelance para artistas y compañías de danza en Argentina y el exterior. Con formación técnica en la Escuela de Fotografía Creativa de Andy Goldstein. Primer premio del Concurso latinoamericano de fotografía documental en Colombia (en 2023 y 2024); finalista con mención del Concurso internacional de fotografía de danza Alicia Alonso de Cuba (2021); 3° premio del New Talent Award, revista Profifoto en Alemania (2024); ganador de los concursos Inico de la Universidad de Salamanca (2023 y 2024) y el de la Fundación Esperanza Pertuza en Madrid (2024); entre otros galardones. Participó en festivales como El ojo salvaje en Paraguay; expuso individualmente en la Casa de la Cultura de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y colectivamente en el FIF de Santa Marta (Colombia) y a nivel local, en: AAMEC de Córdoba; Cuerpos en Conflicto y Resistencias reveladas de la Bienal de fotografía documental de Tucumán; Trascender la superficie en la Casa de la Cultura de Bahía Blanca.
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