El uno por uno de las apuestas fallidas de Arruabarrena en la derrota de Boca y el desafío para la vuelta

La derrota ante Vasco da Gama dejó a Boca obligado a remontar la serie, pero también expuso decisiones de Rodolfo Arruabarrena que -a resultado puesto- quedaron bajo discusión. El equipo fue superado durante buena parte del primer tiempo, no encontró respuestas futbolísticas sin Leandro Paredes y, más por ímpetu que por juego, recién logró acercarse al arco rival con mayor insistencia cuando el conjunto brasileño se quedó con diez jugadores.
Más allá del resultado, hubo varias cuestiones puntuales para objetar a Arruabarrena. Una sucesión de ideas que no salieron y generaron una reacción en cadena totalmente adversa. Y cuando se hacen tantas apuestas jugadas para un partido clave, suele pasar que el DT asume un costo grande en la derrota. Este es el caso. Y fue la primera vez que le salió mal, justo en el inicio de una serie decisiva de semifinales de la Copa Sudamericana.
Valencia por Merentiel
Arruabarrena eligió a Enner Valencia por encima de Miguel Merentiel para ocupar el centro del ataque. La intención era aprovechar la presencia física del ecuatoriano, pero Boca no consiguió abastecerlo y el delantero quedó demasiado desconectado del juego. “Buscamos tener un poco más de presencia en el área, además del juego aéreo”, explicó el DT.
En el primer tiempo, los laterales Lozano y Blanco estuvieron bien tapados y no lograron meter la pelota en el área, Flores jugó de forma individual y tampoco lo abasteció, y Ascacibar se sabe que no es extremo ni un volante con desborde y centro. Y Sebastián Villa arrancó en el banco.
La decisión abrió el interrogante sobre por qué dejar en el banco al goleador y a uno de los atacantes más importantes del equipo en un partido de esta magnitud.
Boca no encontró cómo jugar sin Paredes
La ausencia del capitán se sintió en la elaboración. Sin su capacidad para distribuir y manejar los tiempos, Boca abusó de los ataques directos, tuvo dificultades para conectar el mediocampo con los delanteros y careció de claridad para generar situaciones.
El problema para Arruabarrena fue no encontrar una alternativa que permitiera sostener el funcionamiento colectivo. La lesión de Paredes era una baja importante, pero la actuación también dejó expuesta la dependencia del equipo respecto de su principal organizador.
En una zona que el DT reconoce que están justos, Williams Alarcón era la alternativa lógica. Pero su ritmo lento, la falta de pase vertical entre líneas que tiene Paredes y la nula capacidad para quitarse a un rival de encima, hizo que el juego no fluyera. De hecho, fue el primer cambio para que entre Sebastián Villa.
El parado táctico no funcionó
La ausencia de Paredes también abrió una discusión táctica: el DT cambió el dibujo habitual y apostó por el 4-2-3-1, que casi nunca le funcionó en este ciclo.
El planteo inicial tuvo a Alarcón en la función de Paredes y Delgado completando el doble 5, siendo el que se soltaba para llegar al área. Pero el problema principal fue la ubicación del tercer integrante del mediocampo, que habitualmente es Santiago Ascacibar: esta vez el DT lo paró casi como un extremo por derecha que intentaba tapar la salida del lateral.
Este ajuste llevó a otros: Palacios fue por el centro, jugando libre, y apareció muy poco. Se quedó en buenas intenciones que no prosperaron.
En la pausa de hidratación y en el entretiempo, Arruabarrena tocó el esquema, volver al dibujo que utiliza con Paredes, pero no dio los resultados esperados. Uno de los cambios fue rearmar el medio con Ascacibar, Alarcón y Delgado. Y el otro, poner a Palacios por la izquierda para que intente cumplir la función de Aranda/Velasco, pero no tocó la pelota.
Los cambios llegaron tarde
"No soy un técnico que suele hacer cambios en el entretiempo", explicó el Vasco cuando en la conferencia le preguntaron al respecto. Claramente, la demora en realizar los cambios era foco de crítica para la prensa en general. Es que Villa recién entró a los 13 minutos del segundo tiempo y Merentiel, a los 23. Los que salieron fueron los chilenos Alarcón y Palacios, los dos más flojos sin dudas del equipo titular elegido por el DT.
Y la presencia de Villa sin dudas le cambió la cara al equipo por el sector izquierdo. Al menos hasta que se dobló el tobillo derecho y quedó tocado.
Una revancha con decisiones por revisar
En conclusión, a Arruabarrena no le funcionó la elección de Valencia por Merentiel, Alarcón y Palacios tuvieron la chance de ser titular y fueron los más flojos del equipo, tampoco anduvo el esquema con Ascacibar como extremo derecho, los ajustes de parado táctico sobre la marcha no dieron resultado, y los cambiaron llegaron tarde. Lo único positivo a fin de cuentas -y para lamentar- es que Boca de mínima mereció sin dudas empatar. Más allá de todas estas ideas del Vasco que no salieron bien.
Arruabarrena ahora deberá encontrar respuestas para la vuelta: cómo reemplazar a Paredes, qué lugar darle a Merentiel y cómo lograr que Boca genere peligro sin depender de una reacción de último momento. La serie todavía ofrece una oportunidad, pero la caída dejó claro que el entrenador necesita corregir tanto los nombres como el funcionamiento del equipo.

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