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Friday, October 9, 2026

Una muestra de la argentina Matilde Marín conecta el desierto y el mar en la incipiente apertura de Arabia Saudita

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Afuera, la temperatura supera los 35 grados bajo un cielo cubierto por un velo de polvo; dentro, grandes pantallas repiten en loop imágenes de la superficie encrespada del mar, el haz de luz que emite un faro, la intrincada geometría de las fachadas árabes. Son diez pantallas gigantescas, que reflejan a su vez en las paredes vidriadas, las que componen Fotografiando la distancia, la exposición individual de la artista argentina Matilde Marín que se exhibe hasta fin de año en el pabellón contemporáneo del Museo del Mar Rojo, la flamante atracción cultural de Jeddah, segunda urbe de Arabia Saudita.

Afuera y adentro están separados por una hilera de arcos de estilo ojival, originales del antiguo edificio frente al Mar Rojo. Por allí, durante décadas ingresaron peregrinos de diferente procedencia en su camino a la Meca. Tras el sellado del pasaporte se hospedaban en un gran hotel de inmigrantes hoy convertido en el pabellón histórico del Museo. Valiosos objetos y documentos se conectan con obras de arte contemporáneo comisionadas a creadores como el británico indio Anish Kapoor. Su sala azul inauguró el museo en diciembre de 2025.

Matilde Marín en el pabellón contemporáneo del Mueso del Mar Rojo. (Matilde Marín Estudio)

Entre el adentro y el afuera, un arco ojival protege una galería al aire libre que fue escenario de la presentación oficial de la videoinstalación de Matilde Marín, con una charla pública entre ella y la historiadora egipcia Nadine A. Ghaffar, frente a una audiencia de invitados especiales, entre ellos muchos embajadores de Medio Oriente y Asia Pacífico. Todos siguieron de cerca la exposición y subieron luego a la terraza del edificio para un concierto de música en vivo que cerró con una emocionante ejecución “Por una cabeza” para un chelo y dos violines, rodeados de velas encendidas.

Todo comenzó con un faro

El proyecto se iluminó en 2021, cuando la viceministra de cultura saudí de entonces, Mona Khazindar, conoció el Proyecto Pharus de Marín, programado para Jeddah en el marco de Bienalsur, la bienal internacional de arte contemporáneo creada en 2017 por la Untref. “Ella viajó a la Argentina, estuvo con Diana Wechsler en mi estudio y me invitó a registrar los faros del Mar Rojo, en Jeddah y Yanbu, para que fueran parte de la serie”, cuenta la artista a Clarín, en la zona histórica de Al-Balad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Inauguración de "Fotografiando la distancia".

“Durante veinte años seguí faros a lo largo de costas muy diversas, el primero fue en el estrecho de Magallanes, y cada uno de ellos me enseñó algo sobre la distancia, sobre cómo miramos aquello que aún no podemos alcanzar”, cuenta Marín, miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes desde 2008, entidad de la que ejerció como presidenta entre 2022 y 2024.

“Los de Yanbu y Jeddah completan la serie que incluía faros distantes de Japón, Australia e Islandia, pero no tenía nada de la región del Golfo, cuando el Mar Rojo fue vital en la ruta de las especies”, cuenta sobre la serie que emprendió cuando leyó en las noticias que los faros iban a desaparecer reemplazados por los GPS.

El faro de Jedahh, según la mirada de la artista argentina.

“La noticia me dio mucha tristeza, porque resultó un elemento interesantísimo dentro del paisaje en el que nunca había reparado y busqué la etimología de pharus y encontré que es una palabra del griego antiguo –en relación al primer faro de la historia, el de Alejandría–, que significa la luz que guía el destino de los hombres”. Cuando Marín aterrizó en Jeddah para esta muestra, otra noticia había sacudido a los arqueólogos: una expedición submarina halló un anillo antiguo con el famoso faro tallado.

Matilde Marín viajó entonces invitada en 2021 a Arabia Saudita para registrar los faros locales: el de Jeddah, el segundo más alto del mundo después del de La Coruña; y el de Yanbu, antiguo y revestido con características cerámicas árabes.

Los característicos arcos ojivales del Museo del Mar Rojo. (Estudio Matilde Marín)

En su corpus de fotografías y videos, a los faros sumó un itinerario de postales locales: de las formaciones rocosas a los diseños para protegerse del sol, de las viviendas del siglo VII en adelante construidas con piedras de coral a la línea del horizonte de Jeddah. Una investigación visual que dio origen al proyecto Fotografiando la distancia, producido en conjunto por el Estudio Matilde Marín y el Museo del Mar Rojo, con la impronta de la artista.

Las imágenes, sincronizadas en islas conceptuales o meditadas paletas de color y textura, ocupan la sala de manera imponente. En los lados, varias vitrinas exhiben documentación y desde un espacio de interacción el público puede enviar postales o dejar mensajes en un muro.

Concierto en vivo. Ejecutaron en piano y cuerdas piezas clásicas y el tango "Por una cabeza". (Red Sea Museum)

La instalación se completa con una pieza sonora original de la compositora argentina Marta Lambertini (Buenos Aires, 1937-2019), con fragmentos de una puesta para otra de sus series, Cuando divise el humo azul de Ítaca (2005-2011), en el Centro de Experimentación del Teatro Colón.

“Los faros de Matilde Marín evocan ideas profundamente ligadas a este museo: el movimiento, la orientación, la memoria y los vínculos que se crean a través del mar”, señaló Eman Zidan, directora del Museo del Mar Rojo. “Al poner esta obra en diálogo con Jeddah y Yanbu, invitamos al público a reflexionar sobre cómo un símbolo marítimo familiar puede albergar tanto un significado local como una historia humana universal”.

Los faros saudíes se sumaron al Proyecto Pharus de Marín. (Estudio Matilde Marín)

En su texto para el catálogo la reconocida crítica Laura Malosetti Costa señala que las imágenes de Marín son a la vez reales y metafóricas. "Operan en muchas dimensiones de nuestra sensibilidad e inteligencia

Un mundo sin turistas

A través de los faros Matilde Marín encontró una poética del movimiento, una cadencia apaciguada que es su marca de estilo. Así como la presencia de la sombra o una mano señalando el paisaje disloca la mirada del paisaje, su observación desde la distancia, tanto geográfica como cultural, revela la singularidad del arte y las diferentes formas en que las personas recuerdan los lugares.

"Viajar es más que desplazarse de un lugar a otro; es una forma de aprender y comprender. A menudo salgo con una idea en mente, pero casi nunca encuentro exactamente lo que esperaba, y eso es lo que más me interesa: que el lugar transforme mi mirada", contó la artista durante su presentación. “Al llegar, no busco una fotografía de inmediato; prefiero esperar y dejar que el lugar me hable. Quizás por eso sigo viajando: porque cada viaje cambia mi forma de ver el mundo, y eso transforma también mi trabajo”.

Presentación oficial de "Fotografiando la distancia", en el Red Sea Museum.

La artista, que desde muy joven sintió una gran pasión por viajar, hoy tiene su primera muestra individual en Arabia Saudita, país que en 2019 se abrió al turismo internacional a través de un programa de visas. Desde entonces, ciudadanos de unos 50 países pueden conocer, entre otras atracciones, la antigua ciudad de Mada'in Saleh; Al Wahbah, un gran cráter volcánico de unos 249 metros de profundidad con un campo de sal en el centro; las playas de Umluj, conocidas como las Maldivas sauditas; y la vibrante Jeddah, desde el siglo VII d.C. punto de entrada para los peregrinos. Controles policiales en las afueras de la Meca hoy excluyen a los no musulmanes.

Fachada del Red Sea Museum en el área histórica de Jeddah. (Cortesía Red Sea Museum, Museums Commission 1 Red Sea Museum).

En Jeddah se habla de "la apertura", que se manifiesta con más intensidad en el arte y en algunos códigos de vestimenta, pero el aluvión de turistas aún está por llegar. Las calles siguen siendo de los locales, aunque entre ellos haya históricamente personas de diversas procedencias.

“A partir de los 25 años hice viajes largos por toda Latinoamérica, zonas de Europa del Este: conocí el mundo sin turismo, porque no había casi nadie excepto unas pocas personas de capacidad económica importante", señala la artista, que regresó un poco a ese mundo perdido. Un lugar lejano puede sentirse muy cerca y uno propio distante, resumió durante su charla pública.

Oriental Blue, Anish Kapoor, 2021. (Cortesía Red Sea Museum, Museums Commission).

Visión 2030

Ubicado en el histórico edificio Bab Al-Bunt, el Museo del Mar Rojo nació en homenaje a este gran espejo de agua que dividió hace 35 millones de años a Asia de África, su riqueza cultural, económica y hasta biológica. Tiene una colección permanente con más de 1000 objetos arqueológicos y artísticos organizados en siete temáticas y 23 pequeñas salas de exposición. En cada una se combinan artefactos históricos, instrumentos de navegación, manuscritos y fotografías y obras de arte contemporáneo de Arabia Saudita y de todo el mundo.

Después de su fundación en diciembre, el Ministerio de Cultura saudí abrió uno más: el 7 de abril quedó inaugurado en Riyadh el Black Gold Museum, dedicado al vínculo de la comunidad con el petróleo, con obra de 170 artistas de todas latitudes, entre ellos el chileno Alfredo Jaar.

Departure Red Sea II, Juan Hamilton (Cortesía Red Sea Museum, Museums Commission).

Preparándose para ser sede de la Copa del Mundo en 2034, el ambicioso programa Visión 2030 prevé además la construcción a cargo del arquitecto español Ricardo Bofill del Museo de las Culturas del Mundo, también en Riyadh. Se suma la Bienal de Arte Islámico, que reúne arte antiguo con creadores contemporáneos en enero de 2027. Y una institución más, que no fue anunciada oficialmente, se unirá a los acontecimientos culturales de este lado del mundo que no se detienen, aunque tampoco los conflictos.

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