Los inciertos escenarios para las elecciones en Israel

Israel acude a las urnas este martes en unos comicios que podrían poner fin al prolongado dominio del primer ministro Benjamin Netanyahu. Pero hay varios escenarios posibles.
La votación para renovar los 120 escaños de la Knéset -la asamblea legislativa israelí- es la primera desde los ataques liderados por Hamas el 7 de octubre de 2023 contra Israel y los subsiguientes conflictos en Gaza, con Irán, Hezbolá y los hutíes.

Según sondeos recientes, el bloque opositor obtendría 52 escaños, frente a los 50 de la alianza nacionalista-religiosa de Netanyahu. Como ningún partido ha logrado jamás por sí solo la mayoría de 61 escaños, el sistema de representación proporcional obliga a negociar alianzas, y derrotar al primer ministro en las urnas no implica necesariamente su salida del poder.
Pero hay una localidad que podría dar luces sobre cómo se conformará el gobierno. De acuerdo con el diario Haaretz, la ciudad de Rehovot cumple en Israel un papel similar al del estado de Ohio en Estados Unidos. Se dice que tal como vota esta ciudad, vota el resto de la nación. Con unos 150.000 habitantes, la distribución de su voto suele ser casi idéntica a la del voto en Israel a escala nacional.
“Dado que el voto en Israel es muy ‘tribal’ y Rehovot cuenta con una población tan diversa -religiosos, laicos, inmigrantes recientes, residentes de larga data, rusoparlantes, etíopes, ortodoxos modernos, ultraortodoxos, liberales laicos-, la ciudad se ha convertido en una especie de barómetro electoral”, afirmó el investigador del Instituto de la Democracia de Israel, Ofer Kenig, al diario israelí.
En las elecciones de noviembre de 2022, el Likud -el partido de Netanyahu- fue la fuerza política más votada en Rehovot, con poco más de una cuarta parte de los votos, seguido por el partido centrista Yesh Atid y por el Sionismo Religioso, de extrema derecha.
La semana pasada, Netanyahu visitó la ciudad. Estaba previsto un acto de campaña en un centro comercial, pero a última hora el programa cambió y el primer ministro se reunió con un pequeño grupo de la comunidad judía etíope local, conocido por apoyar al Likud.
Pero el alcalde de la ciudad, Matan Dil, partidario de larga data del Likud y del primer ministro, no le brindó su respaldo.
Los caminos hacia el gobierno
Según un análisis de Al Jazeera, entre varios escenarios posibles y tres que serían los más probables.
En el primero, Netanyahu forma un nuevo gobierno si el Likud reúne suficiente apoyo parlamentario, ya sea de sus aliados actuales -como Poder Judío del ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir, y Sionismo Religioso del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich- o de nuevos socios. Los ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, que han integrado y abandonado sus coaliciones, la última vez en 2025, también podrían ser determinantes.

El segundo es un gobierno de mayoría encabezado por la oposición. A fines de septiembre, Yashar, los Demócratas, Yisrael Beytenu y la alianza Juntos firmaron un pacto de no agresión y aseguraron estar unidos en su objetivo de “preservar y fortalecer a Israel como un Estado judío y democrático”. El exjefe del Ejército Gadi Eisenkot, líder de Yashar, se perfila como el candidato más probable a primer ministro.
Un tercer camino incluye a Ra’am, un partido árabe-israelí. Se prevé que este partido y la Lista Conjunta -una coalición de fuerzas políticas principalmente árabes-, obtengan alrededor de 13 escaños.
En 2021, Ra’am fue el primer partido de liderazgo árabe en integrarse en una coalición de gobierno israelí, y su líder, Mansour Abbas, manifestó su disposición a repetir el acuerdo. La mayoría de los líderes opositores -incluido Eisenkot- descartó esa alianza.

Ninguno de los tres escenarios aseguraría una mayoría en la asamblea legislativa. Así, si las negociaciones para conformar coalición de gobierno se estancan, los partidos podrían respaldar a otro miembro de la Knéset, del sector de Netanyahu o de la oposición, que resulte más aceptable para los socios.
Si ningún líder reúne apoyo suficiente, Israel -que celebró cinco elecciones entre 2019 y 2022- podría encaminarse hacia nuevos comicios, y Netanyahu seguiría como primer ministro en funciones hasta que asuma un nuevo gobierno.
Las encuestas
La mayoría de los sondeos indican que el Likud de Netanyahu y sus actuales socios de coalición están perdiendo su mayoría en la Knéset. Este descenso en el apoyo electoral se ha mantenido bastante constante durante los últimos años.

Asimismo, según información recogida por The Guardian, las encuestas muestran una clara mayoría contraria a Netanyahu. No obstante, los escaños de la oposición se encuentran divididos entre el bloque de partidos judíos -encabezado por la formación Yashar, de Eisenkot- y los partidos que representan a los árabes israelíes, como Ra’am y la Lista Conjunta.
Es poco probable que los partidos judíos logren una mayoría por sí solos. Además, en su gran mayoría han descartado formar una coalición con los partidos árabes.
Testimonios desde Rehovot
“Cuando el primer ministro de Israel viene a mi ciudad, por supuesto que lo recibo”, dijo el alcalde de Rehovot, Dil, a Haaretz. “No voy a ocultar que voto por su partido, pero no tengo intención de participar activamente en ninguna campaña”, agregó.
Con el alcalde desentendido de su apoyo al Likud y a Netanyahu, los ánimos en la ciudad están divididos.
Assaf El-Bar, un activista y educador local de 52 años, señaló: “El hecho de que Dil sienta la necesidad de disimular su conexión con el Likud demuestra que algo ha cambiado en el sentir de la opinión pública local, lo cual me da motivos para el optimismo”, afirmó, y agregó que votará por los Demócratas, coalición entre el Partido Laborista y Meretz.
Por su parte, Yael Levy, profesional del marketing de 58 años, notó el cambio en los grupos locales de Facebook y WhatsApp. “La gente lo llamaba ‘nuestro rey’ o ‘nuestro padre’, pero esta vez no ha ocurrido nada de eso”, dijo. También votará por los demócratas y ya solicitó un pasaporte alemán.
“Tendré que ver si soy capaz de seguir viviendo en este país”, aseguró ante la posibilidad de que el próximo gobierno sea “más de lo mismo”.

En junio de 2025, dos misiles balísticos lanzados desde Irán impactaron el Instituto Weizmann de Ciencias, en Rehovot, y un edificio cercano a un centro comercial recibió un impacto directo.
La desilusión con Netanyahu también podría beneficiar a otros sectores. Miri Lavi, secretaria de la biblioteca municipal, votó siempre por el Likud, pero el martes apoyará a Poder Judío, de extrema derecha. “Ben-Gvir es alguien que pasa a la acción; Netanyahu, no”, afirmó.
Liz Olivestone, de 84 años, dijo a Haaretz que probablemente votará por Yashar. “Creo que él traerá un cambio y me parece una persona de confianza”, dijo sobre Eisenkot.
Alon Sharon, de 59 años, también se inclina por Eisenkot, pero teme que algunos miembros de Yashar se cambien de bando y den a la derecha los escaños para formar otro gobierno.
El exalcalde Shuki Forer, de 82 años, dejó el Likud cuando Netanyahu llegó al poder por primera vez. “Es aterrador, sencillamente aterrador. Y me aterra pensar qué ocurrirá el martes si no logramos desbancar a este gobierno”, dijo.
Los resultados
Una vez conocidos los resultados de los comicios, el presidente invita al partido con más escaños a intentar formar una coalición de gobierno.

Los sondeos a boca de urna se publican a las 22:00 horas de Israel -17:00 en Chile- y los primeros indicios del recuento real suelen aparecer durante la madrugada del día siguiente.
Obtener los resultados definitivos podría llevar mucho más tiempo, ya que el desenlace podría depender de la suerte electoral de los partidos pequeños, que necesitan alcanzar el 3,25% de los votos totales para obtener escaños en la Knéset. Las encuestas sitúan a ambos cerca de este umbral. Si logran superarlo, obtendrían cuatro escaños cada uno, lo que influiría considerablemente en las opciones para formar una coalición.
Así, si la situación llega a un punto muy ajustado, el recuento podría prolongarse durante más de un día.
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