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Friday, October 30, 2026

Israel: La oposición inicia contactos para tratar de formar gobierno mientras se ratifica la victoria de Netanyahu

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El resultado final de las elecciones de este martes en Israel confirmó al Likud del primer ministro, Benjamin Netanyahu, como la fuerza más votada, pero tanto su bloque como el de la oposición, que lidera Gadi Eisenkot quedaron muy lejos de la cifra mágica de los 61 escaños en la Knesset -el parlamento unicameral-, según los últimos datos de la Comisión Electoral Central.

Ante esto, se auguran días, si no semanas, de negociaciones para intentar evitar que los israelíes tengan que pasar de nuevo por las urnas.

Netanyahu y sus aliados, los ultraderechistas Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich y los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, consiguieron sumar 53 escaños, 27 de ellos del Likud, que cosechó un resultado mejor del que le auguraban la semana pasada los sondeos.

Por su parte, Yashar, el partido del exjefe del Estado Mayor Eisenkot, se quedó en 21 y junto a sus aliados de Juntos -el partido de Naftalí Bennet y Yair Lapid-, Los Demócratas -alianza de Laboristas y Meretz- e Israel Beitenu de Avigdor Lieberman, sumó 48 escaños.

Pero la sorpresa de estas elecciones fueron los partidos árabes, que lograron su mejor resultado hasta la fecha, sumando 19 escaños -11 para la Lista Conjunta y 8 para la Lista Árabe Unida-, y dejándoles con la llave de la gobernabilidad del país.

La participación masiva de este grupo, que representa el 20% de la población de Israel, ha sido clave para este hito, que Netanyahu y su partido han puesto en tela de juicio.

La Knesset, el parlamento unicameral del Estado de Israel. Foto: Archivo. AMIR COHEN

Así, Israel amanecía este jueves con la noticia de que el Shin Bet, el servicio de seguridad interior, estaba investigando una supuesta injerencia extranjera en los comicios a favor de los partidos árabes.

El foco se puso entonces en principalmente en Qatar y también en la Lista Árabe Unida, formación que ya respaldó al gobierno del cambio de Bennet y Lapid en 2021, y cuyo líder, Mansur Abbas, fue ministro de la misma.

Posteriormente, desde la Comisión Electoral, cuyo presidente fue quien solicitó la investigación, se aclaró que la “integridad” de los comicios no se ha visto afectada y descartaron que pueda afectar al resultado final o provocar una repetición de las elecciones.

Mientras que el Shin Bet especificó que la investigación estaba “enfocada y limitada en su alcance” y advirtió que no se puede acusar a todo un colectivo que “salió a votar de forma democrática y legal”.

Por su parte, Eisenkot arremetió contra Netanyahu y el Likud, acusándolos de “una campaña organizada para deslegitimar el resultado” porque “han perdido” y aseguró que no permitirá que se impida que los nuevos miembros de la Knesset juren sus escaños como está previsto el próximo 10 de noviembre.

En este sentido, reiteró que en la oposición ya están trabajando en la ley para obligar a los ultraortodoxos a enrolarse en el Ejército y también para la creación de una comisión de investigación del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023.

Lo que viene

En esta situación, el presidente de Israel, Isaac Herzog, está llamado ahora a desempeñar un papel fundamental. El jefe de Estado deberá iniciar el próximo 4 de noviembre la ronda de contactos con los líderes de los distintos partidos, quienes deberán trasladarle el nombre de quién creen que debería ser el próximo primer ministro.

Herzog encargará entonces la labor a quien crea que tiene más opciones de cosechar el mayor respaldo, sin que necesariamente tenga que ser el líder del partido más votado, es decir, Netanyahu.

El presidente de Israel, Isaac Herzog. Foto: Archivo.

El elegido tendrá 28 días para presentar su gobierno, si bien cabe la posibilidad de que el presidente le dé otros 14 días más. Una vez completado el plazo, el candidato y su gabinete se someterán al voto de la Knesset, donde solo necesitarían conseguir más votos a favor que en contra.

Si fracasa, Herzog podrá encargar a otro diputado -a priori el líder del bloque rival- intentar formar gobierno, para lo cual dispondrá de 28 días, sin posible ampliación, o bien trasladar al presidente de la Knesset que no ve factible que ningún diputado lo logre.

Tanto en esta última circunstancia como si el segundo candidato fracasa, la Knesset dispone de un plazo de 21 días para que 61 diputados puedan proponer a su propio candidato. Si también esta última opción no sale adelante, los israelíes volverán a ser llamados a votar en un plazo de 90 días.

La oposición inicia consultas

En el bloque opositor ya iniciaron este jueves los contactos para coordinarse. Eisenkot se reunió con Bennet, mientras que el líder de Los Demócratas, Yair Golan, se entrevistó tanto con el líder de Yashar como Lapid a lo largo de la jornada y prometió que no dejará “piedra sin remover” para “salvar Israel” junto a sus socios.

Golan, el único de los integrantes del bloque opositor que respaldó abiertamente la entrada de los árabe-israelíes en el próximo gobierno, se reunió también con el líder de la Lista Árabe Unida. “Es hora de actuar. Nuestra responsabilidad es no perder la oportunidad de cambio y salvar a Israel”, argumentó.

Sin embargo, Lieberman, otro de los integrantes del bloque opositor, dejó claro que no está dispuesto a trabajar ni con los árabes ni con Netanyahu, de quien fue en su día ministro, después de informaciones que apuntaban a que no cogía el teléfono a sus socios y se temiera que pudiera cambiar de bando.

“La única coalición que consideraríamos sería una compuesta exclusivamente por partidos sionistas, incluido el Likud pero sin Bibi”, puntualizó Lieberman, utilizando el apodo con que se conoce al actual primer ministro.

¿Qué opciones hay?

A primera vista, Netanyahu tiene complicado cosechar más votos a favor que en contra, teniendo en cuenta que tanto el bloque de Eisenkot como los partidos árabes votarán en su contra, a menos que el primer ministro consiga convencer a alguno de los partidos opositores de que rompan su alianza.

Tanto Bennet como Lieberman lideran partidos de derecha y ambos fueron aliados en el pasado del primer ministro.

Por lo que se refiere a la oposición, sus opciones pasan principalmente por atraer a la Lista Árabe Unida que con sus 8 escaños les permitiría sumar 56 y situarse por delante de los 53 de Netanyahu, conformando un gobierno de minoría.

En esta fórmula, también podrían contar de alguna forma con el apoyo puntual externo de la Liga Conjunta.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Foto: @IsraeliPM en X.

Además, desde Judaísmo Unido de la Torá se ofreció ahora la opción de romper con Netanyahu y apoyar a Eisenkot, siempre y cuando este acepte no seguir adelante con sus planes de obligar a que los jóvenes ultraortodoxos tengan que servir en el Ejército, una de las líneas rojas que ha marcado el antiguo jefe del Estado Mayor, según informó Ynet. Esto daría a la oposición siete escaños más, situándoles en 55.

La otra opción que hay sobre la mesa, y que por ahora rechazan los líderes de uno y otro bloque, es un gobierno de unidad en el que estarían el Likud y Yashar y previsiblemente los partidos de Bennet y Lieberman, pero se quedarían fuera los ultraortodoxos y los ultranacionalistas. Aquí el escollo es quién asumiría el rol de primer ministro en primer lugar, de aceptarse que fuera de forma rotativa.

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