Un ensayo clínico encontró un beneficio inesperado de la vitamina D en el cáncer de páncreas

Un ensayo clínico dirigido por científicos del Instituto del Cáncer Dana-Farber puso a prueba una hipótesis surgida en el Instituto Salk: que la activación del receptor de vitamina D puede ayudar a modificar el entorno protector que rodea a los tumores pancreáticos, haciéndolos más vulnerables a los tratamientos terapéuticos.
La investigación fue publicada en la revista Nature Cancer y contó con la participación de 36 pacientes con cáncer de páncreas metastásico no tratado previamente, quienes recibieron quimioterapia estándar con o sin paricalcitol.
Este último es un análogo de la vitamina D, el cual ya ha sido aprobado para otros usos por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés).
Generalmente, el medicamento es utilizado por los médicos para prevenir y tratar el hiperparatiroidismo secundario en pacientes con enfermedad renal crónica.
En los participantes del ensayo que recibieron paricalcitol por vía oral o intravenosa, se comprobó que la combinación era segura y reducía la activación de los fibroblastos en el microambiente tumoral, lo que valida los hallazgos preclínicos del Instituto Salk, afirman los autores del nuevo estudio.
Los fibroblastos, células que constituyen el tejido conjuntivo, forman la barrera protectora que a menudo rodea los tumores pancreáticos y de otro tipo.
Si bien, el ensayo no tenía como objetivo principal medir la eficacia del enfoque en el tratamiento del cáncer de páncreas, los investigadores observaron una mejor respuesta a la quimioterapia y una mayor supervivencia libre de progresión al cabo de un año entre los pacientes que recibieron paricalcitol junto con la quimioterapia.
También vieron que los pacientes con una alta expresión del receptor de vitamina D que recibieron paricalcitol presentaron la mayor supervivencia global.
El coautor del trabajo, el Dr. Ronald Evans, declaró a través de un comunicado: “Este estudio adopta un enfoque realmente novedoso para superar la resistencia terapéutica en el cáncer de páncreas”.
“Al utilizar análogos de la vitamina D para activar el sistema natural del propio organismo destinado a atenuar las respuestas fibróticas e inflamatorias, podemos permitir que otras terapias cumplan su función”, agregó el también académico de Biología Molecular y del Desarrollo en el Instituto Salk.

Cómo un fármaco a base de vitamina D podría ayudar a combatir el cáncer de páncreas, según el estudio
Basándose en hallazgos previos del Instituto Salk, investigadores del Instituto del Cáncer Dana-Farber dirigieron un ensayo clínico para evaluar el impacto de los análogos de la vitamina D en el cáncer de páncreas.
36 participantes con cáncer de páncreas metastásico no tratado previamente recibieron quimioterapia estándar (gemcitabina más nab-paclitaxel) combinada con placebo, paricalcitol intravenoso o paricalcitol oral.
El objetivo principal del ensayo era evaluar la seguridad de añadir paricalcitol al tratamiento de quimioterapia.
De acuerdo a los autores, en general, el paricalcitol se administró de forma segura junto con la quimioterapia. No obstante, cinco de los 12 participantes que recibieron paricalcitol por vía oral presentaron niveles elevados de calcio en sangre, situación que pudo controlarse mediante reducciones estándar de la dosis.
Un objetivo secundario del ensayo consistía en determinar si se producían cambios moleculares o celulares en los pacientes tratados con paricalcitol.
Para ello, los investigadores obtuvieron biopsias emparejadas de los pacientes: una durante la fase de selección y otra tras cuatro a seis semanas de tratamiento.
El equipo analizó las muestras utilizando métodos de última generación de inmunofluorescencia múltiple y transcriptómica espacial para estudiar las variaciones en las poblaciones celulares del tumor y de su microambiente.
Ahí, observaron que el paricalcitol reducía la activación de los fibroblastos dentro de los tumores (aunque no su número total) y aumentaba la infiltración de linfocitos T, un tipo de célula inmunitaria que normalmente queda excluida de los tumores.
Los hallazgos, según los autores, confirmaron el potencial del paricalcitol como terapia capaz de remodelar el microambiente tumoral.
Aunque el estudio no se diseñó para comparar la eficacia del tratamiento ni los resultados clínicos de los pacientes, los investigadores observaron diferencias.
Las respuestas parciales al tratamiento fueron más frecuentes entre los pacientes que recibieron paricalcitol (10 de 24, es decir, el 42%) que entre los que recibieron placebo (uno de 12, o el 9%).
Además, un mayor número de pacientes tratados con paricalcitol permaneció sin progresión de la enfermedad al cabo de un año (cinco pacientes) en comparación con el grupo que recibió placebo (ninguno).
Los investigadores también observaron diferencias entre los pacientes en cuanto a los niveles del receptor de vitamina D en sus tumores. Asimismo, descubrieron que dichos niveles guardaban relación con los resultados clínicos: los pacientes con niveles elevados del receptor de vitamina D que recibieron paricalcitol mostraron una mejor respuesta a la quimioterapia y una mayor supervivencia global tras el tratamiento.
Los autores sostienen que sus hallazgos son importantes, ya que el cáncer de páncreas sigue siendo uno de los más difíciles de tratar.
Si bien la quimioterapia convencional puede frenar la enfermedad en algunos pacientes, los resultados suelen ser poco alentadores.
Se considera que el microambiente tumoral contribuye en gran medida a la resistencia al tratamiento, ya que los tumores pancreáticos suelen estar rodeados de un tejido conjuntivo denso y rico en fibroblastos, lo que crea una barrera que dificulta la llegada de los fármacos terapéuticos y genera un microambiente inmunosupresor.
Tras la publicación de los resultados, los investigadores tienen prevista la realización de estudios clínicos de mayor envergadura, diseñados para evaluar cómo la combinación de análogos de la vitamina D con quimioterapia u otras terapias oncológicas influye en la supervivencia.
De la misma manera, esperan desarrollar nuevos trabajos para determinar si la expresión basal del receptor de vitamina D puede servir como biomarcador fiable de la respuesta del paciente a terapias combinadas que incluyan análogos de la vitamina D.
La coautora del estudio e investigadora del Instituto del Cáncer Dana-Farber, la Dra. Kimberly Perez, declaró: “Este estudio representa un avance importante en el uso de un análogo de la vitamina D como terapia de remodelación del estroma capaz de superar la resistencia terapéutica en el cáncer de páncreas”.
“Se basa en investigaciones fundamentales realizadas en el Instituto Salk, valida dichos hallazgos preclínicos en pacientes y ofrece una hoja de ruta para futuros estudios que, algún día, podrían establecer un nuevo estándar de tratamiento”.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.