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Saturday, September 19, 2026

Reseña. Los impermeables, de Silvina Giaganti

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Más de treinta poemas integran el tercer libro de Silvina Giaganti (Avellaneda, 1976), con el que recupera el nivel de su exitoso debut, Tarda en apagarse, de 2017. Al repertorio característico de la autora –el amor entre mujeres, el fútbol y el boxeo como formas de vida, las derivas urbanas o hacia el pasado, la música como halo de la experiencia y la manifestación de lo sagrado en las escenas más profanas– se añaden elegías o coplas por las muertes de sus padres y escenas de un viaje a Italia, de donde emigró la madre cuando era una joven: “Dos semanas arriba de un barco / que cosió los sures de dos continentes”.

Con criterio orgánico, se alternan poemas extensos –como “Ni continua ni recta”, “El mismo cuento” o el magnífico “20 de junio de 2025” (similar a una glosa de “Enumeración de la patria”, de Silvina Ocampo)– con otros más breves: “La memoria y el lenguaje se podan / el amor cambia de forma”. Giaganti sabe ser filosófica y pulsional, gráfica y evocativa: “No sé si en ese tiempo estaba triste o aprendiendo algo”. Por momentos aforística (“Esperamos que sean buenos los que amamos / sin embargo desbarrancan como todos”), se impone como recurso favorito una especie de interfaz poético-narrativa que transforma apuntes de una libreta en versos.

A la manera de una canción de Manal o de Leonard Cohen, la entonación de acentos plebeyos y extraviados da la nota: “amancebada miro la esquina, escucho / el ritmo mundial, el tronar el misterio, bajo data / en la noche mojada, rezo a mi manera sin unir las manos”.

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