El Niño Costero: Senamhi advierte que podría formarse un nuevo ciclón como Yaku frente a la costa peruana

Cuatro años después de que un inusual sistema ciclónico intensificara las lluvias de verano en la costa norte y centro del Perú, el fenómeno podría repetirse ante las condiciones extraordinarias que alcanzaría el actual fenómeno El Niño. Así lo advirtió el meteorólogo del Senamhi, Nelson Quispe, en declaraciones recogidas por Agencia Andina.
“Sí, definitivamente sí podría presentarse. No descartamos esa posibilidad”, afirmó el especialista ante una consulta sobre la eventual formación de un nuevo ciclón frente a las costas peruanas. El antecedente directo es el ciclón Yaku, un sistema que se formó el 4 de marzo de 2023 frente a Piura y se desplazó hacia el sur hasta el 15 de marzo de ese año, lo que favoreció lluvias persistentes y la activación de quebradas y ríos en todo su trayecto, según un reporte oficial del Senamhi.
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El fenómeno de 2023 se produjo con el respaldo de una anomalía en la temperatura superficial del mar superior a los 26 °C (78,8 °F), junto con anomalías de viento del oeste en bajos niveles en la franja ecuatorial que apoyaron la circulación ciclónica. Quispe explicó que este tipo de sistemas suele formarse en las zonas más calientes del océano y que, en el área donde surgió Yaku, las temperaturas rondaban los 27 °C (80,6 °F), lo que le dio la energía necesaria para desarrollarse.
Si las condiciones actuales del mar replican ese escenario, la aparición de un nuevo ciclón resulta factible según el especialista. El impacto de un eventual fenómeno de este tipo sería significativo: el ciclón Yaku generó solo 11 días de lluvia, pero con un efecto equivalente al de todo un verano lluvioso, recordó Quispe, quien alertó sobre la magnitud del golpe que puede provocar un sistema de corta duración pero alta intensidad.
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Los efectos actuales de El Niño se manifiestan principalmente a nivel térmico. Durante el invierno, los termómetros marcaron hasta 9 °C (16,2 °F) por encima del promedio en la capital, y las proyecciones estiman que para febrero de 2027 se registre una temperatura récord de 36 °C (96,8 °F) en Lima, con una sensación térmica de 38 °C (100,4 °F).
“Los efectos, por ahora, son térmicos, pero más adelante, a partir de noviembre, la probabilidad de ocurrencia de lluvias irá aumentando, y hacia finales de año serán más intensas”, pronosticó Quispe. Las precipitaciones más intensas se concentrarían en la costa norte, mientras que en la capital solo se presentarían episodios puntuales de lluvia, dado que la característica predominante seguirá siendo un clima seco con mayor presencia de brillo solar.
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De acuerdo con el especialista, esta distinción climática entre zonas responde a que los efectos de la temperatura seguirán afectando principalmente a la costa central, mientras la costa norte concentrará el mayor riesgo de lluvias. Esta disparidad regional forma parte del comportamiento habitual de los eventos de El Niño en el territorio peruano.
Sobre las razones detrás del carácter extraordinario del fenómeno, Quispe atribuyó la magnitud del evento al cambio climático, es decir, a la alteración de las temperaturas y el clima global producto de la actividad humana. “Es por eso que se nota un cambio bastante abrupto en estos últimos 30 años”, concluyó el especialista del Senamhi.
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