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Sunday, October 25, 2026

El primer gran golpe de la oposición a los disidentes (y sus insospechados efectos)

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Cerca de las 20.30, cuando la reunión por Zoom de sus pares socialistas estaba bien avanzada, se sumó la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, quien pidió disculpas por el retraso, argumentando que venía camino a Santiago desde Talca y había tenido problemas de conexión.

Minutos antes, Juan Luis Castro, jefe de la bancada del Socialismo Democrático –que reúne al PS, PPD y PL– había advertido que el apoyo y complicidad del senador Pedro Araya (PPD) con la derecha, en su rol de presidente de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, era insostenible.

Era el momento de poner los puntos sobre las íes, dijo, y recuperar la mayoría perdida en esta instancia, ad portas de votaciones claves, como la reforma constitucional contra el crimen organizado que había sido ingresada por Araya y los miembros oficialistas de esta mesa, Andrés Longton (RN) y Arturo Squella (republicano).

En la agenda también estaba la insistencia por la rechazada reforma migratoria y el cambio a la ley de responsabilidad penal adolescente, entre otros temas claves para el Ejecutivo, además de la nominación de autoridades del Poder Judicial.

Castro pidió a sus compañeros la venia para explorar, junto al jefe de los senadores del PPD, Raúl Celis –a su vez, subjefe del comité del Socialismo Democrático–, una fórmula que permitiera remover a Araya y recuperar el control de esta estratégica comisión.

Salvo el senador Fidel Espinoza, que advirtió sobre las consecuencias políticas que podría traer esta acción, el resto de los presentes no puso reparos. En el entendido, precisan, de que la decisión contaba con la anuencia de sus socios, que tampoco veían con buenos ojos el desmarque de Araya de las posturas mayoritarias de la oposición.

El malestar por su actuar había sido tema de conversación en instancias oficiales y en los pasillos del Senado en los últimos meses. A fines de septiembre, en medio de la discusión de la agenda de seguridad de La Moneda, la cúpula socialista ya le había pedido al presidente del PPD, Raúl Soto, que tomara cartas en el asunto antes de que la sangre llegara al río.

En las últimas semanas, la tensión había escalado a tal punto, cuentan, que el diálogo de Araya con los demás representantes de la oposición –Claudia Pascual (PC) y Vodanovic– se había roto, luego de que este priorizara las iniciativas oficialistas.

En la Cámara Alta, además, era un secreto a voces que el experimentado político –que militó en la DC y el desaparecido PRI antes de fichar por el PPD– se había transformado en un aliado opositor del biministro del Interior y la Segegob, Claudio Alvarado.

Aunque Castro descartó ante La Tercera cualquier tipo de conexión, la arremetida se produjo tres días después de que los expresidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric llamaran a los jefes de los partidos de oposición a enfrentar con una visión más estratégica al gobierno.

En aquel encuentro realizado la mañana del jueves 14 de octubre en la fundación Horizonte Ciudadano, Vodanovic interpeló a sus pares. “Todos hablan de unidad, pero en estos meses le hemos dado varios éxitos al gobierno”, dijo en una clara referencia a Araya.

A su turno, la presidenta del Frente Amplio, Gael Yeomans, se refirió al “pirquineo” que La Moneda estaba desplegando para conseguir mayorías.

“Pacta sunt servanda (“lo pactado obliga)”, fue una de las frase que la jefa del PS, Paulina Vodanovic, reiteró en varias entrevistas para explicar la decisión de remover a Araya. DIEGO MARTIN/ATON CHILE

Lunes 19. La furia PPD

Esa mañana, en la sede del Congreso en Santiago, Castro llevó a cabo la operación. En uso de sus prerrogativas reglamentarias y en un papel escrito a mano solicitó –cerca de las 13.00 horas– al secretario del Senado, Luis Rojas, cursar el reemplazo de Araya por Mirosevic, con quien había hablado previamente.

En un comienzo, la maniobra no causó mucho revuelo, pues la petición llevaba la firma del propio Celis, a quien Castro le había propuesto que ocupara el cargo de Araya, lo cual rechazó, al igual que a la senadora Loreto Carvajal, también PPD, que apoyaba la arremetida y también descartó la oferta.

La senadora PPD Ximena Órdenes, en cambio, al igual que el jefe de su partido y el propio Araya se enteraron cuando ya estaba todo cocinado.

En el PPD ardió Troya, especialmente entre figuras históricas como Guido Girardi, quienes le pidieron explicaciones a Soto. Este, a su vez, llamó a Vodanovic para reprocharle en duros términos que, pese a haber coincidido el sábado en una actividad del PPD en Talca, ella no le hubiera dicho una sola palabra sobre lo que “tenían en mente”.

Contra la pared, Celis pidió retirar su firma del documento; sin embargo, ya era tarde. Resignado, participó junto a Vodanovic en una de las subcomisiones donde se discute la Ley de Presupuestos –desde las 15.00 hasta las 20.00 horas– sin hacerle comentarios.

No era la primera vez que el jefe de los senadores PPD era obligado a revertir una decisión propia. Durante la discusión de la ley de reconstrucción se había allanado a un acuerdo en torno a la invariabilidad tributaria, del cual se arrepintió tras recibir presiones de su partido.

Aunque en buena parte de la oposición celebraron el golpe blanco, la noticia cayó como un balde de agua fría en la dirigencia del PPD. La acción evidenciaba el actual momento de debilidad del partido, fundado en 1987 por Ricardo Lagos.

El hecho que la directiva no estuviera al tanto dejaba en una incómoda posición a Soto. También a Guido Girardi, quien había apostado por él en la jefatura de la tienda.

La arremetida se produjo días después de que los expresidentes Bachelet y Boric llamaran a los jefes de los partidos de oposición a enfrentar con una visión más estratégica al gobierno. LUIS QUINTEROS/ATON CHILE

Martes 20. Las cartas están echadas

A primera hora, Castro en el programa Desde la Redacción, de La Tercera, desdramatizó el golpe a Araya. Subrayó que la decisión había contado con la anuencia de Celis, y que no era la primera vez que ocurría algo así. Recordó que el propio Girardi impulsó la salida del mismo cargo de su par Felipe Harboe en mayo de 2020, por apoyar el proyecto que ponía límite a la reelección.

Durante todo ese día hubo acercamientos entre figuras del PPD y el PS para llegar a un acuerdo y evitar que se concretara la asunción de Mirosevic. El exsenador PPD Ricardo Lagos Weber, quien se encontraba en el Congreso, se reunió con Vodanovic.

Soto, en tanto, almorzó en privado con la timonel socialista y con Castro, a quienes pidió congelar la decisión para llegar a un acuerdo y evitar una crisis. “Las cartas ya están echadas”, le respondieron.

“Pacta sunt servanda (“lo pactado obliga)”, fue una de las frases que reiteró la jefa del PS a Soto, señalando que Araya estaba incumpliendo su rol como representante de la oposición.

“Falta estatura y una mirada más general de los grandes objetivos de la oposición. Una oposición que mantiene una política de antagonismo persistente no va a llegar muy lejos”.

Apoyado por su partido, Araya reaccionó con dureza: “¿Socialismo Democrático o Socialismo Autoritario?”, dijo en un improvisado punto de prensa, y llamó a Castro a explicar las verdaderas razones de su salida. “¿Qué le incomoda tanto de una reforma para enfrentar al crimen organizado?”, agregó.

A las 19 horas, cuando la lluvia caía con fuerza en la zona central, la directiva del PPD y cinco expresidentes –Bitar, Girardi, Víctor Barrueto, Gonzalo Navarrete y Natalia Piergentili– se conectaron telemáticamente. No acudió Tohá.

Girardi –quien fichó a Araya al PPD en enero de 2024– defendió el derecho constitucional de un parlamentario a presentar proyectos de ley y buscar acuerdos en temas de seguridad. Y aunque varios señalaron que el senador estaba jugando al límite, todos coincidieron que el “golpe por la espalda” era inaceptable.

Se acordó no abrir una “guerra de declaraciones” y responder a través de un comunicado –donde señalan que seguirán actuando con total libertad en los temas de seguridad–.

La reunión terminó pasadas las 21.00 horas. A esa hora, Vodanovic salía del Congreso con su equipo con la intención de buscar un lugar para comer. Terminaron en el Idílico Restobar, ubicado en la plaza México, en Viña del Mar, donde estaba toda la bancada republicana, con quienes intercambió bromas.

“Falta estatura política y una mirada más general de los principales objetivos actuales de la oposición. Una oposición que mantiene una política de antagonismo persistente no va a llegar muy lejos”, afirma Sergio Bitar a La Tercera, resumiendo lo ocurrido.

El senador Pedro Araya y el ministro Segpres, José García Ruminot. Meses antes, Araya ya había sido reemplazado en la Comisión de Régimen, debido a su apertura a dialogar con el gobierno durante la discusión de la ley de reconstrucción. Prensa Segpres

Miércoles 21. Crisis se traslada a Valparaíso

“Si tanto quieren a Pedro, ¿por qué no te lo llevas al comité tuyo y lo ponen en alguna comisión?”, le respondió Vodanovic a Longton, luego de que este le reprochara la salida de Araya, minutos antes de que partiera la sesión donde Mirosevic asumió la presidencia de la Comisión de Constitución, con un fuerte toque de la campanilla.

A esa misma hora, en la Cámara de Diputados, Soto pidió a Yeomans y a su par de la DC, Álvaro Ortiz, reunirse en la cafetería.

Sin unirlo al episodio Araya, el timonel del PPD les señaló que era el momento de que las reuniones de coordinación de los lunes fueran rotando de localía, como antaño lo hacían los partidos de la Concertación, y no se realizaran exclusivamente en la sede del PS, como ocurría hasta ahora.

Este era un tema que se venía conversando desde antes, por lo que ambos diputados aceptaron.

“Es una decisión simbólica que acaba con el rol de primus interpares del PS”, dice un dirigente del PPD.

Cuando los cafés ya se terminaban, Soto les planteó llevar a cabo a la brevedad otra idea que venían madurando en privado: trasladar el eje de coordinación de la oposición del Senado a la Cámara de Diputados, donde se encuentran tres de los presidentes de partido del sector, a diferencia de la Cámara Alta, donde solo está Vodanovic.

Mas tarde, Yeomans se sorprendió cuando la llamaron para consultarle sobre el nuevo esquema de poder, al interior de la oposición, resuelto producto de la salida de Araya. Su idea, comentó durante ese día, jamás fue perjudicar a los socialistas. De todas formas aceptó.

“Se me eriza la piel, que estemos en estos momentos tan duros -refiriéndose a las rebajas de condena a sentenciados por delitos sexuales contra menores- con problemas internos, pero en todas las familias pasa”.

Advertidos del malestar de sus pares –incluso algunos dispuestos a echar por la borda el pacto administrativo con la derecha para la presidencia del Senado–, Vodanovic y Castro solicitaron una reunión con la presidenta de la corporación, Paulina Núñez. El objetivo era explicarle los motivos de la remoción y que no estaba en duda el acuerdo administrativo –que incluye la conducción del Senado durante los próximos cuatro años, al igual que las presidencias e integrantes de sus 24 comisiones-.

La cita se concretó a las dos de la tarde en el despacho de Núñez –en el tercer piso del edificio en Valparaíso–, a la cual se sumó el senador Alfonso de Urresti, uno de los posibles afectados por un eventual quiebre del acuerdo, ya que, en el papel, él presidirá la Cámara Alta en 2027. En la oportunidad le pidieron a la jefa del Senado que transmitiera a La Moneda que no continuaran con el “pirquineo” de votos, ya que estaban abiertos a llegar a acuerdos.

Núñez les aseguró, contra la opinión del ministro Alvarado y buena parte de senadores de la derecha, que el pacto administrativo se mantenía intacto. Sí les pidió que Mirosevic se abriera a la discusión de la nueva reforma de Seguridad y no bloqueara la agenda del Ejecutivo.

Al rato, el senador por Arica dijo que, en su nuevo rol, no pretendía negarle “la sal y el agua al Gobierno”. “Aquí va a haber disposición al diálogo, pero no individual. Esa es la gran diferencia”, precisó.

Con el fin de bajar la tensión, las directivas del PS y el PPD se juntaron la tarde del jueves.

Jueves 22. Las paces

Minutos antes de la 19 horas, Vodanovic, junto a los vicepresidentes Arturo Barrios y Jorge Millaquén, salieron de la sede del PS y caminaron unos metros por la adoquinada calle París, a esa hora mojada por la lluvia, rumbo al PPD.

En ese momento, Soto, Bitar y otros dirigentes participaban en un encuentro con jóvenes sobre Educación. Al entrar y subir al segundo piso, la reunión se interrumpió y los presentes comenzaron a gritar “Unidad, Unidad, Unidad...”.

Bitar tomó la palabra, agradeció el gesto, dijo que había sido un momento duro, que ha tenido muchos costos y que no puede volver a repetirse. Luego, la senadora dijo que se “me eriza la piel, que estemos en estos momentos tan duros –refiriéndose a las rebajas de condenas de sentenciados por delitos sexuales contra menores– con problemas internos, pero en todas las familias pasa”, junto con recoger el llamado a la unidad.

Se intentaba así cerrar una de las semanas más tensas desde que el Socialismo Democrático cruzó en marzo la vereda a la oposición. Sin embargo, los efectos aún están por verse

Por lo pronto, mañana los jefes de la oposición se reunirán en la histórica sede de la DC, en Alameda 1460, y luego vendrán el FA, PL, PC y PPD.

Los presidentes de partido acordaron reunirse mañana en la sede de la DC. El encuentro estará marcado por una tensión especial tras el denominado «Arayazo».
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