Los siete días de horror que vivió Cali: así está la ciudad una semana después del terremoto que partió en dos la historia de la capital del Valle
La cifra de fallecidos en Cali ascendió a 130, con 94 desaparecidos. Más de 4.100 estructuras con daños. Alcaldía pide crear Fondo Milagro.
Una semana de miedo en Cali por el terremoto de 7,4, el 10 de agosto de este 2026. Foto: Samir Rojas | Jaiver Nieto.

PERIODISTAActualizado:
Una semana después de que el devastador sismo de magnitud 7,4 congeló el pulso de la capital del Valle del Cauca, Cali libra una batalla silenciosa que se mide en las más de 21.000 toneladas de escombros removidos y en el conteo implacable de sus pérdidas.
Se cumplieron siete días de la tragedia y la geografía urbana Cali se transformó. Ahora está en una transición de la fase de rescate desesperado hacia un monumental desafío logístico, social y financiero que definirá su futuro por los próximos años.
El balance del dolor
El más reciente reporte oficial del Puesto de Mando Unificado (PMU), emitido en la tarde del 16 de agosto, expone una realidad dolorosa. La cifra de personas fallecidas ascendió a 130, de las cuales 123 cuerpos ya han sido entregados a sus familias en medio del luto colectivo.
El terremoto destruyó familias enteras como las de Jairo Hernán Saavedra; su esposa, Victoria Caicedo, y sus trillizas, Isabella, Sofía y Ana María, quien fue la única sobreviviente de la onda sísmica implacable que tiró su edificio, el María Elvira Lloreda, en la carrera 58 # 3-158, en el barrio Cuarto de Legua, en el sur de Cali. Allí, ya removieron los escombros con maquinaria pesada y solo quedó el terreno en una esquina, como la huella imborrable de la catástrofe.
Los hospitales de la red pública y privada atienden a 1.485 heridos, mientras que los organismos de socorro —apoyados por brigadas internacionales— mantienen una carrera contra el tiempo para localizar a 94 personas que aún permanecen reportadas como desaparecidas.
Rescate de víctimas del terremoto en el edificio Vanessa, en Cali. Foto:Jaiver Nieto. EL TIEMPO
Sin embargo, en medio del horror, el pulso de Cali también latió con la fuerza de los milagros que devolvieron la esperanza a una ciudadanía golpeada, como lo reconoció el alcalde Alejandro Eder.
Entre laberintos subterráneos, rodeados de hierros oxidados, láminas retorcidas y toneladas de concreto de lo que algún día fueron edificios de apartamentos y oficinas, la vida logró imponerse.
Rescate de víctimas del terremoto en el edificio Vanessa, en Cali. Foto:Jaiver Nieto. EL TIEMPO
Esos milagros hoy tienen nombres propios grabados en el corazón de los caleños, como Diana Troncoso y Carlos Esteban Rebolledo, de entre los escombros de Torres del Limonar, entre los barrios Capri y Nuevo Rey, en el sur de Cali, o las conmovedoras historias de los bebés Salomón, de 2 meses, y Maximiliano, de 3 años, cuyos rescates desafiaron toda lógica médica y física. Salomón estuvo aprisionado por el concreto en lo que fueron las Torres del Limonar, dos torres de un total de 34 apartamentos con un garaje subterráneo sobre la calle 10 BIS con carrera 72 y una piscina en la azotea o la terraza. El pequeño Maximiliano fue extraído del ya derribado por completo edificio Cantabria, en el barrio Nuevo Tequendama.
Así era antes el edificio Torres del Limonar. El terremoto causó su desplome en el sur de Cali. Foto:Google Maps y Carolina Bohórquez / EL TIEMPO
La luz de esperanza la sostienen esos milagros: más de 88 ciudadanos han sido rescatados con vida de las estructuras colapsadas.
Esa esperanza brilló por la solidaridad de una población dispuesta a escarbar entre los destrozos para encontrar vida. EL TIEMPO habló con brigadistas civiles, incluyendo familias enteras que llegaron de otros municipios a Cali para ayudar en los primeros días de los rescates de personas, entre víctimas mortales y heridas. Una de ellas fue la familia de la enfermera y esteticista Carolina González, quien contó a unos metros del destruido edificio Mirasol, en el barrio Tequendama y cerca de la tradicional calle 5, en el sur caleño, que se desplazó con su esposo, quien es escolta, y su hijo ingeniero industrial.
Terremoto en Colombia Foto:Sergio Cárdenas - Daniel Fernando López / EL TIEMPO
"A donde los organismos de socorro nos informaban que había personas atrapadas, allí estábamos. En un comienzo las labores de rescate se centraron en hallar a las personas atrapadas y luego se pasó a la etapa de la remoción de escombros, cuando ya se tenía la certeza de que no había cuerpos", comentó la enfermera.
Y así sucedió en los primeros cinco días en los edificios Ariguaní, Cantabria y Mirasol, aunque ya en este último el indicio de olores por descomposición orgánica era una señal de que la vida se había apagado en ese lugar, como también en Torres del Limonar que hasta el 14 de agosto había brigadistas empeñados en continuar con los rescates. Torres del Limonar fue una de las zonas con mayor número de personas sin vida y heridas, pero también del mayor número de milagros.
Allí, el sismo ensañó su fuerza provocando el colapso masivo donde, tristemente, más de una decena de personas perdió la vida.
Los héroes de la Cruz Roja, la Defensa Civil y el Cuerpo de Bomberos no solo rescataron a seres humanos; la compasión también guio sus manos para salvar a más de 70 mascotas atrapadas, devolviendo la alegría a familias enteras con el rescate, por ejemplo, de los perritos Renata y Antonio, así como una chiguagua de color negro y el gato Pólux bajo las toneladas de concreto de Torres del Limonar. "Fueron días muy duros de pensar que las vidas no se podían rescatar", dijo la abogada Vickye Giraldo, al seguir abrazando a su Pólux atigrado de color gris.
En las calles, el panorama es el de una ciudad herida en su infraestructura. Los equipos técnicos han procesado 4.164 llamados de la comunidad afectada y verificado 763 edificaciones.
El saldo estructural es crítico: 46 edificaciones sufrieron colapso total, de las cuales se verificaron 15, además de que 113 tuvieron inspección por colapso parcial y en 177 ingenieros corroboraron los daños estructurales severos de entre más de 2.300 reportes sobre infraestructuras con averías. Asimismo, más de 530 edificios tienen orden de evacuación. Hasta la fecha, maquinaria pesada ha retirado 21.204 toneladas de escombros para intentar devolverle la movilidad a las principales arterias viales.
Tensiones en el asfalto: entre la emergencia y el malestar social
La normalización de la ciudad avanza a paso lento y bajo un clima de tensa calma. Las severas restricciones de movilidad de los primeros días, que incluyeron la militarización de puntos neurálgicos y toques de queda nocturnos, se han venido levantando paulatinamente a medida que la fuerza pública consolida el control de la seguridad. Sin embargo, la tensión se ha trasladado a los albergues provisionales y barrios populares.
El descontento por las demoras en la distribución de asistencia humanitaria y la entrega de subsidios temporales ha encendido alarmas en sectores vulnerables. Esta presión social se hizo evidente durante los recorridos de evaluación en el terreno, donde el alcalde Alejandro Eder enfrentó reclamos airados por parte de manifestantes que exigen mayor celeridad en las ayudas del Gobierno local.
El dilema fiscal: la ruta de los 10 billones de pesos
Más allá de la emergencia humanitaria inmediata, el gran debate nacional se centra ahora en cómo se financiará la resurrección de Cali.
Tras una reunión entre el alcalde Eder, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, y el presidente Abelardo De La Espriella, quien recorrió edificaciones en Cali, en municipios del norte del departamento y en Buenaventura, el mandatario distrital formalizó la hoja de ruta económica: estabilizar, reconstruir y reestructurar la ciudad tomará un estimado de tres años y requerirá una inversión sin precedentes de 10 billones de pesos.
Para dimensionar el desafío, la cifra equivale a casi tres presupuestos anuales completos de la ciudad.
La Alcaldía de Cali ya ha comprometido su primer billón de pesos reorientando recursos propios y vigencias futuras.
Asimismo, se ha solicitado formalmente al Ejecutivo la creación de una entidad financiera especial de reconstrucción o un Fondo Milagro —inspirado en el modelo del Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero (Forec) utilizado tras el terremoto del Eje Cafetero en 1999— y la renegociación de las deudas de las Empresas Municipales de Cali (Emcali) para priorizar el restablecimiento total de los servicios públicos y la infraestructura escolar y hospitalaria.
Cali cumple una semana de pie, pero en un escenario desconocido. El sismo no solo agrietó sus estructuras de concreto; aceleró las brechas sociales y fiscales de una capital que hoy, entre el dolor y la resiliencia, busca desesperadamente la fórmula económica y política para volver a empezar.
CAROLINA BOHÓRQUEZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Cali
Consulte más noticias

El presidente Abelardo De La Espriella llegó a Buenaventura. Foto:
Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

BOLETINES EL TIEMPO
Regístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.

EL TIEMPO GOOGLE NEWS
Síguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.

EL TIEMPO WHATSAPP
Únete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.

EL TIEMPO APP
Mantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.

SUSCRÍBETE AL DIGITAL
Información confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.



