ESPN DeportesTigres se equivoca y permite el primero de la visitaInquirerSara Duterte snubs Senate hearing on OVP budgetThe Jerusalem PostChina sends naval forces to monitor US warship near disputed shoalDaily MaverickMusk ordered slowdown of Starlink service used by Ukraine’s military, WSJ reportsESPNFollow live: Spurs' defense ignites fans, cuts deficit vs. ThunderPunchAbuja bizman arrested over alleged $120m fraud한겨레한국 여자 축구 FIFA 순위 17윌…3년 4개월 만의 최고 성적Bollywood HungamaRamayana: Part 1 tax-free in West Bengal: CM confirms exemption for Ranbir Kapoor starrerSRF NewsSpaceX und Tesla – Elon Musk: «Ich denke, eine Fusion wäre eine gute Idee»ZDF heuteAktuelle Pressemitteilungen des ZDFBusiness AMBusiness AM Sudoku’s 21-10-2026The Sydney Morning HeraldBestselling author Bonnie Garmus delivers another screwball classic
The Daily Newsstand · Free, Always
Wednesday, October 21, 2026

La psicología dice que los padres ancianos a quienes les resulta difícil hablar con sus hijos adultos no son malos padres: sabían cómo ser padres y nadie les enseñó cómo ser amigos de alguien a quien antes estaban a cargo

Translate

Durante los primeros años de vida de un hijo, la estructura resulta bastante clara. El padre decide a qué hora se duerme, qué puede hacer, dónde puede ir y cuándo necesita ayuda. Tiene la responsabilidad de enseñar, advertir, proteger y corregir. Treinta o cuarenta años después, esa lógica ya no funciona de la misma manera.

El hijo tiene trabajo, pareja, hijos propios, opiniones y decisiones sobre las que sus padres no pueden ejercer autoridad. Sin embargo, la relación no se reinicia de manera mágica. Ambos llegan a esa etapa cargando décadas de hábitos.

Por eso, un padre mayor puede seguir formulando consejos cuando el hijo quería simplemente ser escuchado. O preguntar demasiado sobre dinero, salud o pareja porque durante muchos años supervisar esas áreas formaba parte de su rol.

La investigación sobre relaciones intergeneracionales muestra que estas tensiones son normales. Un estudio de la Universidad de Michigan y la Universidad estatal de Pensilvania, publicado en Psychology Aging analizó el comportamiento de 158 familias, con 474 padres e hijos adultos.

Encontraron que las tensiones en estas relaciones continuaban mucho después de que los hijos crecieran y que los desacuerdos sobre la propia relación estaban asociados con menor cercanía afectiva y mayor ambivalencia.

La relación cambia cuando un hijo deja de necesitar ser dirigido. Foto: Shutterstock.

De dirigir una vida a acompañarla

Uno de los problemas que se presentan en estos vínculos es que las dos generaciones pueden encontrarse en momentos psicológicos diferentes.

Los hijos adultos buscan autonomía y esperan ser tratados como iguales. Los padres pueden seguir sintiendo una responsabilidad especial hacia alguien a quien acompañaron desde el nacimiento. Ninguna de las dos posiciones desaparece simplemente porque el hijo cumple 30, 40 o 50 años.

Otro estudio de varias instituciones de los Estados Unidos exploró cómo esos mismos padres e hijos afrontaban las tensiones. La mayoría utilizaba estrategias constructivas con mayor frecuencia que respuestas destructivas o evitativas. Sin embargo, evitar determinados temas también era una estrategia habitual para proteger la relación.

Eso ayuda a entender por qué algunas conversaciones entre padres mayores e hijos adultos parecen superficiales. Un padre puede querer saber más, pero temer parecer invasivo. El hijo puede querer hablar, pero anticipar un consejo que no pidió. Ambos terminan comentando el clima cuando existe mucho más que les gustaría decir.

La relación entre padre e hijo no se convierte literalmente en una amistad y conserva una historia que ninguna amistad posee. Lo que sí necesita es una transformación: pasar de una relación basada en autoridad y cuidado vertical a otra donde existen adultos con autonomía propia.

Padres e hijos deben renegociar durante décadas una relación que comenzó siendo desigual. Foto: Shutterstock.

Esto puede resultar difícil para padres cuya identidad estuvo durante décadas muy ligada a cuidar, resolver y aconsejar. Un comentario como “yo a tu edad haría esto” puede nacer del cariño y ser recibido como una intromisión. Un hijo que decide no contar ciertos problemas puede estar protegiendo su independencia y ser percibido como distante.

Nada de esto convierte a los padres en malos padres ni a los hijos en desagradecidos. A veces, la dificultad está en que ambos conocen perfectamente la relación que tuvieron, pero todavía están aprendiendo cuál debería reemplazarla.

View the original on Clarín →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.