Jugar de grandes: la moda + 50 que hace bien

¿Puede un juego de mesa ser tan poderoso como una sesión de terapia?
Hace tres años, dos mujeres llamadas Anabella y Cristina, que vivían en La Plata y acababan de jubilarse como maestras jardineras, lanzaron una convocatoria al ciberespacio por puro amor al juego y sin saber que podía convertirse en una cuestión de salud.
Crearon una página de Facebook y convocaron a otras personas para jugar al burako. A la primera reunión, celebrada en una cafetería ubicada bajo la icónica Catedral de La Plata, asistieron 5 personas. Pocas semanas después, llegó el doble de gente. Al poco tiempo, ya eran más de cien los jugadores ávidos de compartir una partida: tuvieron que mudar las mesas de juego a un club más grande.
Hoy organizan dos jornadas de juego a la semana: una los jueves, de 15 a 19, que reúne a un centenar de jugadores, y otra los domingos, en el mismo horario, que reúne cincuenta jugadores de burako. Decidieron incorporar la alternativa de los domingos por demanda de muchos de los jugadores, que les manifestaron que ese día se sentían especialmente solos.

Según un estudio científico reciente de un equipo de investigadores italianos, colocar cartas en una mesa, o fichas en un tablero, moverlas, retirarlas, desafiar a un jugador, decidir si es momento de pasar el turno, y todo el despliegue de decisiones que requiere jugar un juego de mesa, puede tener, además, un efecto terapéutico puntual: prevenir el deterioro cognitivo.
“El juego es una posible intervención cognitiva multi dominio para personas que experimentan o corren el riesgo de sufrir deterioro cognitivo”, advirtieron en el paper y, un año después, otro estudio de científicos de Indonesia sobre terapia con juegos de mesa descubrió que incluir juegos como el scrabble “de forma rutinaria en las actividades diarias de las personas mayores” ayuda a “retrasar la progresión de la demencia”.
Entonces, ¿terapia o rompecabezas?
Guillermo Strafface es el dueño un negocio de rompecabezas oriundo de Bella Vista -Photopuzzle- y organiza, desde hace tres años, torneos mensuales de rompecabezas.
No casualmente, semanas atrás, se le ocurrió preguntar a su comunidad de usuarios si preferían ir a terapia o armar un rompecabezas. Lo hizo a través de un posteo en la cuenta de Instagram de su negocio. Sin proponérselo, había planteado la pregunta del millón.

“Fue increíble cuánta gente dijo que armar rompecabezas es su terapia -dice-. Y mucha gente nos manifestó lo mismo respecto de los torneos. Nos dijeron que en los torneos se encuentran con gente que se hicieron amigos, armaron un equipo, solo por compartir la pasión por los rompecabezas, y que eso para ellos es terapéutico”.
Si se trata de beneficios cognitivos, además de juegos tradicionales como el burako o el rompecabezas, en los últimos años hay un pequeño auge de un nuevo juego oriundo de China.
Su nombre es mahjong y, según la ciencia, jugarlo puede mejorar las capacidades cognitivas generales y la memoria a corto plazo, además de aliviar los síntomas depresivos, en adultos mayores.
¿El mahjong beneficia a las personas mayores? Una revisión exploratoria”. Así se tituló un paper de científicos de la Universidad Politécnica de Hong Kong, de 2024, en el que estudiaron el nuevo juego de moda en el mundo, sobre todo, en ciudades como Nueva York.
En Argentina, se juega la variante japonesa, que se llama Riichi mahjong.

Se juega con 4 jugadores, y, según dicen los que lo juegan, es similar al póker y al chinchón.
Consiste en alcanzar ciertas combinaciones con 134 fichas de tres palos distintos: para jugarlo se necesita una cuota de habilidad y otra de suerte.
“Hace unos años se lo declaró ´juego de la mente´”, cuenta por teléfono Patricio Bruni, miembro del Club Argentino de Riichi Mahjong, en pleno viaje hacia Uruguay, donde va a representar a Argentina en el Campeonato Sudamericano de Riichi Mahjong.
“Es un juego de estrategia, complejo, que requiere constante atención, evaluación situacional, y entrenamiento de la memoria, por lo cual se suele decir que los jugadores de mahjong tienen mejoras en sus funciones cognitivas, ejecutivas, mejoras en memoria y de tiempos de reacción”, suma.
Un tropezón no es caída
Además de los beneficios cognitivos comprobados que dan los juegos de mesa, un grupo de expertos de Pakistán se propuso, recientemente, estudiar y determinar el impacto de los juegos de mesa en la cognición, el equilibrio y sobre todo el riesgo de caídas en personas mayores que viven en la comunidad.
“Mantener el equilibrio y prevenir caídas requiere procesos cognitivos, como la velocidad de procesamiento de la información y las funciones ejecutivas que se entrenan en los juegos de mesa”, aseguraron los expertos, que reclutaron sesenta y cuatro sesenta y cuatro personas mayores de 65 años, y los dividieron en dos grupos.
Al primer grupo lo hicieron participar en juegos de mesa como ludo y ajedrez. Al segundo grupo, no.
Luego los sometieron a pruebas como levantarse, caminar de manera cronometrada y la marcha dinámica. Los evaluaron a las cuatro y a las ocho semanas.
“Se ha comprobado que el programa interactivo de entrenamiento físico-cognitivo de ocho semanas de duración que incluye juegos de mesa mejora el rendimiento cognitivo, la movilidad y el equilibrio, y disminuye el riesgo de caídas entre las personas mayores”, fue la conclusión.
Cristina y Anabella, las organizadoras de las sesiones de Burako en La Plata, no podrían asegurar que el burako prevenga las caídas, pero de lo que no se aseguran es de que ningún jugador abandone su torneo: ellas se encargan de enseñar las reglas del burako a cualquier persona que se acerque y no las sepa.
El espacio de juego que propician en La Plata no tiene límites de edad: cualquier persona, a partir de los 18 años, puede sumarse.
Las únicas reglas estrictas son que no se hable de fútbol, ni de religión, ni de enfermedades ni de política mientras se juega.
“Más allá del entretenimiento, el taller busca de manera activa que los asistentes desarrollen sus capacidades cognitivas y sus habilidades motrices mediante la dinámica del juego”, indican sus organizadoras.
Agregan: “El éxito de esta iniciativa nos demuestra que el juego no es solo cosa de chicos ni una pérdida de tiempo. En una sociedad que a veces olvida la importancia de la pausa y el lazo afectivo, a través del juego, queremos recuperar una comunidad de juego donde nadie se sienta solo”.
La práctica de Mahjong, en ese sentido, es una competencia propicia para socializar: a diferencia del póker, en el que los jugadores reparten las cartas rápidamente, los jugadores de mahjong deben hacer largas pausas para reajustar las fichas después de cada ronda.
Ese intervalo de descanso, dicen los que lo juegan, fomenta la conversación.
“En Argentina hemos muchos interesados en Argentina mayores de 55 años, aunque ahora no tenemos miembros regulares mayores de 55”, apunta Bruni, del Club Argentino de Riichi Mahjong.
Los torneos mensuales de rompecabezas que organiza Guillermo Strafface, que lo hace desde noviembre de 2021, comenzaron con 30 parejas, y ahora juntan a más de trescientas personas.
Celebraron torneos también en Rosario, Córdoba, Mar del Plata y Bahía Blanca.
Si bien hay categorías individuales, parejas, infantiles y adultos mayores, los mayores de 55 años que participan, dice, lo suelen hacer en equipo.
En equipo
“La categoría adultos mayores, que es la más recientemente creada, la creamos, valga la redundancia, por pedido o por la necesidad que nos manifestaban algunos participantes de las otras categorías para atraer a sus papás. En la última edición participó un señor de 97 años. Participan en categoría pareja, junto a hijos, junto a nietos incluso. Hemos tenido equipos formados por tres generaciones. Es muy lindo lo que pasa”, dice Strafface.
“Hacer rompecabezas es un ejercicio de paciencia y de superar la adversidad, de persistir en la búsqueda del objetivo final, te obliga a disfrutar los detalles, a fijar la atención e incluso a mejorar la motricidad fina. Y dicen que es un muy buen ejercicio en contra de la aparición del Alzheimer. Pero lo más importante, es practicarlo. No hay otro misterio. Eso te permite ir bajando los tiempos, y competir contra vos mismo”, agrega.

Un laboratorio en el celular
“Hay una numerosa cantidad de actividades, por más que no sean estimulación cognitiva formalizada, que promueven activación cognitiva y por lo tanto son beneficiosas y funcionan como factor protector para el deterioro cognitivo o la demencia", explica Leticia Vivas, neuropsicóloga del CONICET.
"En Labpsi hay ejercicios para trabajar distintos procesos cognitivos, lenguaje, memoria, atención. Está pensado como un set de herramientas que se pueden usar tanto individualmente, las puede usar la persona en su domicilio, como un profesional que esté llevando a cabo, por ejemplo, un taller de estimulación cognitiva”, agrega.
El enfoque de Labpsi está centrado en mejorar la usabilidad para las personas mayores, es decir, está diseñado para que sea amigable el uso de la plataforma, y centrado en los procesos en los que se quiere trabajar.
“Si fuera más lúdico, recreativo, el énfasis estaría más puesto en cómo enganchar a la gente, cómo sostenerla, cómo premiarla y entusiasmarla, pero no está puesto tanto ahí, sino en el proceso cognitivo que queremos trabajar y de qué manera trabajarlo”, suma.
Labpsi nació como una página web y también, a partir de octubre, se lanzó como una app para el celular. “Podés acceder de manera gratuita y sin necesidad de registrarte a hacer estos ejercicios. Está marcado el nivel de dificultad, entonces la persona puede anticipar si es algo así más desafiante o algo más tranquilo lo que quiere realizar”, agrega.
Labpsi tiene ejercicios de memoria, de atención, de lenguaje, conocimiento y representaciones mentales, resolución de problemas y razonamiento, cognición social, percepción, acciones y gestos, y conocimiento sobre los objetos.
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