No es culpa de la Scaloneta

Scaloni, sus ayudantes y este grupo de futbolistas no tienen la culpa. Ellos sí estuvieron a la altura de un partido FIFA: jugaron con seriedad, respetaron al rival y al hincha que pagó la entrada, golearon al peor rival que tuvo esta era (y eso que la Argentina enfrentó a rivales muy flojos) en una noche que será inolvidable, por todo lo bizarro que se vivió en una jornada en la que se habló más de vuelos, hoteles y aeropuertos, que de fútbol.
REUTERS/Rodrigo Valle
El cuerpo técnico podrá ponerse firme y decirle a la conducción de la AFA que un partido así carece de seriedad. Y la AFA podrá responderle -solo en esta oportunidad- que se dieron un montón de hechos desafortunados para terminar en una noche que tuvo olor a papelón: un rival que arribó al país cinco horas y media antes de jugar, luego de un viaje de más medio día en avión.
La Selección ahora tendrá que disfrutar del último partido de Lionel Messi: el 10 se merece que todos se ocupen de su Last Dance. Y se entiende que tantos inconvenientes y rivales de escaso nivel se debieron a que se pensó más en la fiesta para Leo que en realmente aprovechar esta fecha, que tenía espacio para jugar hasta cuatro partidos. Pero esto que sucedió anoche -en un Monumental que no estaba completo- fue ridículo.
Foto Juano Tesone
¿No es más exigente jugar ante un equipo del Ascenso que enfrentar a un rival de esta categoría? ¿O mejor, un amistoso entre titulares y suplentes? La respuesta es sí. Claro que si se diera eso, no podría contarse como un partido oficial (sí, el de anoche se categoriza como clase A) que sirve para el ranking FIFA y para que se descuenten fechas de suspensión a Paredes y Molina.
Foto Marcelo Carroll
Esto no debería volver a pasar: es la gota que rebasó el vaso. La Scaloneta venía jugando ante rivales pobres pero medirse con la Sub 23 de Burkina Faso, que estaba sin dormir, es demasiado.
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