Viaje anual: necesitan reunir $5.000.000 para trasladar a cardiólogos que controlan gratis a poblaciones aisladas

Un programa único en el país que por sexto año consecutivo relevará la salud cardiovascular de las poblaciones de alta montaña tiene un último problema por superar para completar la edición 2026: reunir los 5 millones de pesos que cuesta transportar a 40 integrantes desde Tucumán hasta Barranca Larga, en Catamarca. Son parte del equipo de 60 cardiólogos y estudiantes de Medicina de cuatro universidades que voluntariamente colaboran cada año con el Programa Sonqo (corazón, en quechua), que acaba de ser premiado internacionalmente por la Federación Mundial del Corazón.
“Este año, tuvimos muchas dificultades para su realización, pero ninguna relacionada con la voluntad humana de trabajar. Lamentablemente, no contamos con recursos económicos propios. Con esfuerzo, fuimos superando cada uno de estos obstáculos. Sin embargo, hace cinco días recibimos la noticia de que no contaríamos con transporte para 40 integrantes de Sonqo 2026″, señaló Sebastián Galdeano, director del programa que cuenta con aval de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán, la Sociedad Argentina de Cardiología y la Fundación de la Sociedad Argentina de Cardiología.
“Ante esta necesidad, surgió la idea de apelar a la ayuda de aquellos que puedan y quieran hacerlo para poder darle continuidad a este programa”, continuó. El alias para colaborar es sonqo2026, a nombre de Milagros Ramos Olivera, una de las estudiantes que integra el programa.
Esta iniciativa, a la que año a año se van sumando más profesionales, ya relevó información de la salud cardiovascular de unos 2400 pobladores de distintas localidades de altura más allá de los Valles Calchaquíes. La meta, para este año, es llegar a alcanzar los 3000 corazones de montaña estudiados en total.
No existía información epidemiológica disponible de esas comunidades. El programa comparte los datos que releva en cada edición con las autoridades sanitarias locales para su intervención. El primer viaje fue en 2018: controlaron la salud cardiovascular de las poblaciones indígenas de Cachi (Salta), Colalao del Valle (Tucumán) y Fuerte Quemado (Catamarca). El programa solo se interrumpió por la pandemia de Covid. Este año, llegarán hasta la localidad catamarqueña de Barranca Larga.
El trabajo de los voluntarios comienza temprano a la mañana y se extiende hasta las 17 o poco más. La evaluación del Programa Sonqo incluye un circuito, por estaciones, que dura entre cuatro y cinco horas por participante. Comienza con un cuestionario y continúa con una toma de muestras de sangre para un análisis de laboratorio de rutina y el control de la presión, la frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno, el peso y la altura para estimar el índice de masa corporal y la circunferencia de cintura y cuello.
Luego, se hace un electrocardiograma, un ecocardiograma doppler color, un ecodoppler de vasos del cuello (carótidas) y las piernas (arterias femorales) para determinar si no hay alguna obstrucción o estrechamiento. Por último, llega el turno de la prueba de estado físico. Todo en un ambiente de media y alta montaña.
Además del premio que la Federación Mundial del Corazón entregará a Sonqo el mes que viene durante un encuentro internacional de la especialidad en Brasil, el programa que impulsan Galdeano con un equipo de colegas es parte del primer Consenso de Salud Cardiovascular y Altitud publicado hace una semana por la Sociedad Sudamericana de Cardiología y la Sociedad Ecuatoriana de Cardiología (Núcleo Pichincha). Siete de los 26 autores son argentinos y la información obtenida por el Programa Sonqo tiene un capítulo propio.
Es, también, un programa preventivo. Se enseñan maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y uso del desfibrilador externo automático (DEA) y hasta el lavado correcto de manos al ritmo del “Feliz Cumpleaños”. Los profesionales que se van sumando a cada parada aprovechan el tiempo con charlas sobre reducción de factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo, dislipemia) para concluir con alguna actividad grupal, como en una de las últimas ediciones fue un partido de fútbol mixto, para promover la actividad física.
Las tres primeras ediciones fueron en los Valles Calchaquíes: Colalao del Valle y Ruinas de Quilmes (Tucumán), Fuerte Quemado (Catamarca) y Cachi (Salta). Las dos siguientes, en Jujuy: primero, en Coranzuli, a 4200 metros sobre el nivel del mar (msnm) y, la última, en Susques, a 3900 msnm. En esta edición, esperan al grupo 500 residentes de Barranca Larga, en Catamarca. Veinte integrantes de la delegación parten este lunes por sus propios medios y se unirán a los 40 que viajarán en un ómnibus de larga distancia desde Tucumán, que es para lo que están solicitando la colaboración. Es el último de los obstáculos para la organización de esta sexta edición que se desarrollará hasta el próximo domingo.
“Tuvimos algunas dificultades para la realización del programa y fuimos superándolas una a una. Actualmente, tenemos este inconveniente con el transporte para 40 integrantes. Así surgió la idea de realizar esta campaña solidaria y de difusión para poder salir todos hacia la montaña de Catamarca –refirió Galdeano a LA NACION–. Es un grupo integrado por médicos y estudiantes de Medicina de distintas universidades de la Argentina que vamos a revisar de una manera integral los corazones de montaña de la población de Barranca Larga. En una escuela, vamos a transformar aulas en consultorios para poder efectuar una valoración completa del estado de salud cardiovascular de cada uno de los habitantes que se acerquen”. Y agregó: “Solo queremos poder hacerlo realidad”.
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