Lo que ocurre en tu cuerpo si bebes alcohol el día antes de entrenar
Que beber bebidas alcohólicas a menudo no es bueno para la salud no es ninguna novedad. Además de la dependencia que puede generar en las personas, afecta directamente a múltiples órganos vitales y sistemas del cuerpo humano, como el cerebro, el estómago, el hígado o el sistema circulatorio de la sangre.
Aun así, muchas personas beben alcohol con regularidad: cervezas con amigos, un vino cenando o un cóctel para celebrar una ocasión especial. Especialmente en quienes practican deporte habitualmente, el problema no está en el consumo en sí, sino en "cuándo, cuánto y con qué frecuencia" se repite, tal y como asegura la nutricionista deportiva Regina de Villa en una publicación que ha compartido en su Instagram.
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Además, De Villa hace una afirmación contundente: "Alcohol y deporte no combinan y, aunque tomarlo o no es tu decisión, no es gratis y tu cuerpo paga la cuenta".
Acumula grasa
Una de las primeras cuestiones que plantea la experta es que el alcohol aporta calorías 'vacías', es decir, que aunque proporcionen energía, carecen de nutrientes que el organismo pueda aprovechar. "El cuerpo prioriza metabolizar estas calorías, disminuyendo la oxidación de grasa durante el ejercicio y aumentando el cortisol, hormona que favorece la grasa abdominal".
Reduce la masa muscular
Aunque parezca que un par de copas no pueden tener grandes efectos en el funcionamiento del cuerpo, De Villa recuerda que "el alcohol baja tu testosterona y disminuye la síntesis de proteínas hasta 24 horas después de tomarlo". Por tanto, aunque entrenes "perfecto", ganarás menos músculo.
Ralentiza la recuperación muscular
Beber el día antes de un entrenamiento también reduce la síntesis muscular y frena la reposición de glucógeno, añade De Villa. "Eso significa que tendrás una recuperación más lenta".
Baja las defensas
Mientras que la oxidación de grasas baja, "aumenta el estrés oxidativo", lo que afecta negativamente al sistema inmune, el encargado de que no enfermemos. "Eso te deja más expuesto a resfriados en las semanas de carga fuerte", explica.
Provoca deshidratación
El alcohol es un diurético, o sea, que aumenta la producción de orina y, por tanto, elimina agua, sales minerales y otras sustancias esenciales en exceso. Si se suma a la sudoración típica del ejercicio, lo que causa es una deshidratación peligrosa que puede afectar significativamente al rendimiento.
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