El curioso pasatiempo de los soldados romanos hace 2.000 años: así se entretenían durante las largas jornadas en las fortalezas del Imperio
Los hallazgos arqueológicos del muro de Adriano revelan una faceta poco conocida de la vida militar romana. Entre patrullas, guardias y entrenamientos, los soldados también encontraban tiempo para jugar y competir con sus compañeros.
Publicado por Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
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Imagina encontrarte en una fortaleza romana del norte de Britania hace casi 2.000 años. Fuera hace frío, el viento golpea las murallas y varios soldados acaban de terminar su turno de vigilancia. Mientras unos descansan o preparan la comida, otros se sientan alrededor de una pequeña superficie de piedra y comienzan a mover fichas sobre un tablero.
No es una escena sacada de una película. Aunque desconocemos cómo transcurría cada una de aquellas partidas, los arqueólogos han encontrado pruebas materiales de que los juegos de mesa formaban parte de la vida cotidiana de las guarniciones romanas.
Y algunas cifras resultan sorprendentes.
Según English Heritage, la institución británica encargada de conservar numerosos monumentos históricos, su colección procedente de los fuertes y asentamientos vinculados al muro de Adriano incluye 689 fichas de juego y fragmentos de 11 tableros.
Estos objetos ofrecen una perspectiva muy diferente de la que solemos tener sobre los soldados del Imperio romano.
La vida en una fortaleza no consistía únicamente en combatir
El muro de Adriano comenzó a construirse en el año 122, durante el gobierno del emperador que le dio nombre. Esta enorme estructura defensiva atravesaba el norte de la provincia romana de Britania y estaba acompañada por fuertes, fortines y torres de vigilancia.
Los soldados destinados allí debían realizar numerosas tareas. Además de vigilar la frontera, participaban en patrullas, entrenamientos, labores de mantenimiento y otras actividades relacionadas con el funcionamiento de las instalaciones militares.
Pero también necesitaban descansar.
Las excavaciones demuestran que aquellos establecimientos eran espacios donde se desarrollaba una vida cotidiana bastante más compleja de lo que podríamos imaginar. Había utensilios de cocina, objetos personales, recipientes y, por supuesto, juegos.
De hecho, algunos de estos hallazgos proceden de pequeñas torres de vigilancia, donde los soldados podían cocinar, dormir y pasar sus periodos de descanso entre las obligaciones del servicio.

¿A qué jugaban los soldados romanos?
Uno de los juegos más conocidos de la antigua Roma era el ludus latrunculorum, cuyo nombre suele relacionarse con un juego de fichas enfrentadas sobre un tablero cuadriculado.
Las descripciones antiguas sugieren que los participantes debían realizar movimientos estratégicos para capturar las piezas del adversario.
Por su planteamiento, recuerda en ciertos aspectos a los juegos de estrategia actuales, aunque sería incorrecto identificarlo directamente con el ajedrez o las damas.
El problema es que no conservamos un reglamento completo que permita reconstruir con absoluta seguridad cómo se jugaba.
Los romanos también conocían otros entretenimientos de tablero y juegos de dados, algunos de los cuales podían incluir apuestas. Por eso, no siempre resulta posible identificar qué juego concreto se practicaba utilizando una determinada superficie.
Y tampoco todas las fichas encontradas tienen por qué haber pertenecido al mismo tipo de juego.

Los hallazgos de Vindolanda y Corbridge
Uno de los lugares más interesantes para estudiar este aspecto de la vida romana es Vindolanda, un fuerte situado cerca del muro de Adriano.
Según Vindolanda Trust, las excavaciones han permitido identificar 16 tableros relacionados con juegos de estrategia, una de las mayores concentraciones de este tipo documentadas en la Britania romana.
Muchos presentan cuadrículas grabadas sobre piedra, una solución sencilla y resistente que permitía disponer de un tablero sin necesidad de fabricar un objeto especialmente elaborado.
En Corbridge, otro importante asentamiento romano próximo al muro, también se han encontrado numerosos testimonios.
English Heritage documenta allí restos de al menos cinco tableros de piedra y centenares de fichas. Entre los objetos conservados figuran además dados y recipientes utilizados para lanzarlos.
Estos descubrimientos muestran que jugar era una actividad presente tanto en instalaciones militares como en asentamientos donde convivían soldados y población civil.

Un entretenimiento que también podía implicar apuestas
Aunque los juegos ofrecían una forma de pasar el tiempo, no debemos imaginar que todas las partidas eran necesariamente tranquilas.
Las fuentes históricas y los hallazgos arqueológicos muestran que los romanos conocían diferentes formas de juego asociadas al azar y las apuestas.
En los asentamientos próximos al muro de Adriano se han encontrado dados y otros objetos que permiten relacionar parte de estas actividades con el entretenimiento cotidiano.
Sin embargo, no podemos saber cuánto dinero se apostaba en cada lugar ni atribuir automáticamente todas las piezas descubiertas a partidas entre soldados.
Lo que sí resulta evidente es que el ocio también ocupaba un espacio importante en aquellas comunidades de frontera.
Y quizá ese sea el aspecto más interesante de estos hallazgos.
Estamos acostumbrados a recordar al ejército romano por sus conquistas, sus formaciones de combate y sus extraordinarias construcciones militares. Pero los soldados también eran personas que debían enfrentarse al aburrimiento, la espera y las largas jornadas lejos de sus lugares de origen.
Hace casi 2.000 años, algunos encontraron una solución que sigue funcionando perfectamente hoy: sentarse frente a un tablero, mover unas fichas y tratar de ganar la partida.
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