¿Qué hace el ADN de un virus mortal de hace 3.500 años en los pergaminos de unos evangelios medievales?
Descubre cómo un pergamino medieval conservó ADN de virus de la viruela ovina y qué revela sobre las epidemias que afectaron a los rebaños hace siglos.
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Se podría pensar que el manuscrito de un evangelio del año 1000 solo trata cuestiones de religión, fe y prácticas de escritura. Sin embargo, su soporte, fabricado con piel de oveja, guarda un secreto biológico de gran utilidad para reconstruir el pasado: fragmentos del ADN de un virus que asolaba a los rebaños medievales.
Ese es el punto de partida de un reciente estudio publicado en Science Advances en 2026 que convierte los pergaminos en auténticos biobancos, es decir, archivos biológicos que conservan huellas de un mundo ganadero ya extinto. Así, los códices religiosos que observamos en las vitrinas de los museos pueden contener pistas sobre epidemias animales que las crónicas nunca registraron.

Un reciente estudio convierte los pergaminos medievales en auténticos biobancos, es decir, archivos biológicos que conservan huellas de un mundo ganadero ya extinto.
Huellas de una epidemia en el pergamino
La viruela ovina pertenece al género Capripoxvirus y afecta, sobre todo, a las ovejas y, en el caso de algunas cepas, también a las cabras. El trabajo ha recuperado muestras de ADN antiguo del virus de la viruela ovina, tanto en restos arqueológicos como en manuscritos históricos. Esas muestras no corresponden a un virus vivo ni infeccioso, sino a fragmentos degradados de su material genético, que después se comparan con genomas de referencia.
Los investigadores examinaron 754 muestras arqueológicas e históricas. En 39 de ellas se confirmó la presencia de ADN del virus, es decir, en torno al 5,2 % del conjunto. A partir de ese material, ensamblaron 22 genomas antiguos o históricos del virus de la viruela ovina, de los cuales 21 son nuevos. El genoma restante procedía de un episodio de mortalidad masiva de ovejas documentado en Louvres, Francia.
El trabajo ha recuperado muestras de ADN antiguo del virus de la viruela ovina, tanto en restos arqueológicos como en manuscritos históricos.
De la piel de una oveja a un archivo biológico
El proceso que hace que un manuscrito acabe conservando ADN viral puede resumirse en tres pasos. Primero, la piel de una oveja se transforma en pergamino a través de un proceso de limpieza, eliminación del pelo, tensado y secado. Después, ese soporte se utiliza para escribir: puede permanecer siglos en un archivo, un scriptorium o una biblioteca monástica. Por último, los fragmentos de ADN atrapados en la matriz de la piel pueden recuperarse mediante muestreo, extracción y secuenciación.
El proceso de investigación, por tanto, no se basa en "leer" un virus completo conservado intacto, sino en reunir pequeñas piezas moleculares y ensamblarlas con paciencia. Esta disciplina tiene nombre propio: la biocodicología, es decir, el estudio de los manuscritos a través de sus componentes biológicos, que dialoga con la codicología tradicional, basada en el análisis de la escritura, la encuadernación, las tintas y las procedencia documental.

La biocodicología es el estudio de los manuscritos a través de sus componentes biológicos.
Los Evangelios de York, el caso principal
Uno de los hallazgos más llamativos de la biocodicología procede de los Evangelios de York, elaborados aproximadamente entre 990 y 1020. Tres de sus folios dieron positivo en los análisis de ADN del virus de la viruela ovina. A estos positivos se suman las señales detectadas en el Corpus Glossary y en un manuscrito de las epístolas de san Pablo conservado en Cambridge (Trinity College, MS B.10.5), fechado en torno a los siglos VIII y IX.
En total, el ADN viral apareció en 17 pergaminos y en un documento sobre papel, con dataciones aproximadas entre los siglos VIII y XIV. El caso del papel resulta particularmente revelador, ya que el papel medieval solía tratarse con colas y gelatinas de origen animal, lo que explicaría la presencia de material genético en este soporte.
¿Significa esto que los escribas de York o la propia ciudad sufrieron una epidemia? No necesariamente. El ADN pudo llegar con la piel antes de convertirse en pergamino, durante el curtido, por contacto con otros materiales o mediante manipulaciones posteriores. Aunque el resultado no permite reconstruir las características de la epidemia local en su conjunto, sí demuestra que los códices pueden aportar indicios biológicos que amplían el registro disponible sobre animales y enfermedades.
El ADN pudo llegar con la piel antes de convertirse en pergamino, durante el curtido, por contacto con otros materiales o mediante manipulaciones posteriores.
Un virus rastreado a lo largo de 3.500 años
La combinación de los datos obtenidos de dientes, huesos y pergaminos permite reconstruir una historia evolutiva de larga duración. El registro genómico abarca al menos 3.500 años. El caso más antiguo de viruela de la oveja muestreado procede de un diente hallado en Myrzhik (Kazajistán), fechado entre 1875 y 1645 a. C.
La viruela ovina no era un problema menor para las sociedades pastoriles. Según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA/WOAH), en zonas endémicas la morbilidad suele situarse entre el 70 y el 90 %, y puede aproximarse al 100 % en animales muy susceptibles a la enfermedad. La mortalidad ronda el 5-10 % en áreas endémicas, pero puede acercarse al 100 % en rebaños recién introducidos o sin inmunidad previa, sobre todo cuando circulan cepas virulentas.
Si traducimos estos datos a la economía medieval, una enfermedad de alta morbilidad podía reducir la disponibilidad de lana, carne y leche, alterar el valor de los rebaños y aumentar la vulnerabilidad de comunidades enteras que dependían de la ganadería para sobrevivir. Con todo, el impacto concreto de cada positivo no puede deducirse del ADN de un solo pergamino: harían falta datos arqueozoológicos, registros históricos de las transacciones comerciales y estudios de mortalidad animal para dimensionar sus efectos.

La mortalidad ronda el 5-10 % en áreas endémicas, pero puede acercarse al 100 % en rebaños recién introducidos o sin inmunidad previa.
Las incertidumbres del análisis
La presencia de ADN viral en un pergamino no prueba necesariamente que la oveja estuviera enferma al morir ni que existiera una epidemia local. El material genético viral pudo proceder de una infección subclínica, de contaminación ambiental o de transferencias durante la fabricación y la manipulación de la piel.
A ello se suma la dificultad de saber qué animal originó exactamente la señal detectada, y si esta procede de la piel del pergamino, de colas y gelatinas animales, del polvo acumulado o de contaminantes de un periodo posterior. El curtido, el almacenamiento, la restauración e incluso el contacto de los lectores a lo largo de los siglos pueden introducir ADN exógeno.
Además, las muestras presentan volúmenes y coberturas genéticas desiguales. Un genoma reconstruido parcialmente ofrece menos información filogenética, por lo que las fechas de divergencia deben interpretarse con prudencia.
El curtido, el almacenamiento, la restauración e incluso el contacto de los lectores a lo largo de los siglos pueden introducir ADN exógeno.
Archivos que aún guardan pistas
Más allá de sus límites, este trabajo abre una vía de estudio potente: bibliotecas, catedrales y archivos pueden esconder, en sus pergaminos, capítulos inéditos de la historia de las enfermedades animales. Así, los códices no solo conservan textos, sino también el eco biológico de los rebaños que sostuvieron la cultura escrita del pasado.
Referencias
- L’Hôte, Louis et al. 2026. "Three thousand five hundred years of sheeppox virus evolution inferred from archaeological and codicological genomes". Science Advances, 12,eaeh3571. DOI:10.1126/sciadv.aeh3571
- "Uncovering medieval stories held in parchment". Proyecto Beasts to Craft: BioCodicology as a new approach to the study of parchment manuscripts. European Research Council. URL: https://erc.europa.eu/projects-statistics/science-stories/uncovering-medieval-stories-held-parchment
- "Sheep pox and goat pox". Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA/WOAH). URL: https://www.woah.org/en/disease/sheep-pox-and-goat-pox/
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