Racing hizo un lateral y... terminó en mano para el rival: dos golazos de Belgrano lo hundieron más
Racing volvió a defraudar y perdió 2-0 con Belgrano en el Cilindro de Avellaneda, donde quedó prácticamente sin chances de clasificarse a los playoffs del Torneo Clausura, ya que se encuentra a siete puntos de último clasificado, cuando quedan apenas 12 puntos en juego. Los hinchas insultaron tanto a los jugadores como al presidente Diego Milito, justo en la previa de clásico ante Independiente, al que recibirá el próximo domingo a las 14.45.
“¡Que se vayan todos! ¡Que no quede ni uno solo!”, fue el grito de guerra de la multitud inmediatamente después del 2-0 de Belgrano, en el último minuto del tiempo adicional, tras una exquisita definición de Franco Vázquez. Inmediatamente después, el árbitro Yael Falcón Pérez marcó el final del partido y los hinchas, desde todos los sectores, cantaron al unísono: “¡Milito, hijo de puta/ La puta que te parió/ Milito, hijo de puta/ La puta que te parió!”.
Los únicos exceptuados del escarnio popular fueron el arquero, Facundo Cambeses, cuyas intervenciones evitaron que la derrota se consumara mucho antes (y por una diferencia mayor), y los dos zagueros del equipo: los juveniles Mateo Martínez y Gonzalo Escudero, quienes además de intentar lidiar con los atacantes de Belgrano tomaron la lanza para buscar un empate que jamás llegaría.
Este Racing demuestra que siempre se puede estar peor. A los 39 minutos del segundo tiempo, cuando disponía de un lateral en ataque sobre la izquierda, Ignacio Rodríguez tomó carrera para sacarlo, la pelota se le resbaló y terminó adentro de la cancha agarrándola. La imagen es un fiel reflejo de la confusión y de los ridículos errores no forzados de este equipo, que a lo largo de todo el campeonato se destacó por su capacidad de superarse en el margen de empeoramiento.
En menos de dos años de gestión, la directiva que llegó con el lema del “salto de calidad” y que había puesto a la Copa Sudamericana conquistada en 2024 como “el piso” de lo que la Academia requería, Racing anda bastante más abajo del sótano de los postulados de campaña. Con dos victorias al hilo (ante Sarmiento y Estudiantes de Río Cuarto), el equipo igualmente estaba obligado a ganar: salió a la cancha a siete puntos de Barracas Central, que marcha en el octavo puesto de la zona B, que otorga el último cupo para ir a los playoffs.
Así las cosas, este Racing que durante todo el año ha dado sobradas muestras de no ser de confiar, falló otra vez. La apatía y carencia de calidad que tiene este plantel abruma. A la Academia le falta de todo: es débil en su área, no tiene peso en la ajena y su medio campo no brinda respuestas para cada pregunta que le plantea el juego. Sebastián Romero, el técnico interino que llegó para reemplazar a Vojvoda, a quien Milito catalogaba como el “entrenador institucional”, eligió a los mismos once que ante Estudiantes de Río Cuarto, pero la mayor exigencia que planteaba un rival como Belgrano lo dejó expuesto.
Para Belgrano, las sensaciones en la previa eran totalmente contrapuestas a las de Racing: llegaba envalentonado por haber derrotado a Talleres en el derbi cordobés, acumulaba cinco fechas sin derrotas y ni siquiera un eventual traspié en el Cilindro ponía en riesgo su estadía en la zona de clasificación. Ramiro Hernandes, autor del 1-0 que sentenció el duelo con la T, se ganó un lugar en el once inicial y reemplazó a Juan Velázquez, mientras que Ricardo Zielinski sostuvo en el arco a Manuel Vicentini, de destacada tarea en el clásico, pese a que Thiago Cardozo había regresado de la fecha FIFA con Uruguay.
A los muy buenos nombres que dispone del medio campo hacia adelante, al conjunto de Barrio Alberdi además lo respaldaba una estadística en la faz defensiva: llegó a Avellaneda como el que menos goles recibió en le Clausura, apenas siete. Durante el primer cuarto de hora, el Pirata avisó con remates de Adrián Sporle, tras un desborde por izquierda, y de Adrián Sánchez, quien probó desde afuera ante la pasividad de los mediocampistas.
Para colmo, tras una falla de comunicación, Escudero casi convierte en contra en una salida de Cambeses, quien luego se lució para evitar que fuera gol un bombazo de Hernandes. Sin embargo, las reacciones a puro reflejo del arquero de Racing no alcanzarían cuando Lucas Zelarayán, después del pivoteo de Lucas Passerini, sacó un remate rasante que dio en el palo e ingresó para el 1-0.
Lo mejor del partido
“A ver si entienden todos los jugadores… hay que ir al frente por los colores/ ¡A ver si entienden todos los dirigentes! ¡Racing es grande por esta gente!”, fue la respuesta de los hinchas de la Academia, que silbaron a un equipo que salió a jugar la segunda parte con el ingreso de Matías Zaracho por Ulises Ortegoza. Desde la actitud, la Academia avanzó en el campo pero por más inercia que claridad. Encima, tras que todo le cuesta muchísimo, Tomás Conechny se perdió tres ocasiones muy claras, mientras que Adrián Martínez le erró a la pelota en el área chica.
Expuesto en defensa, y luego de que el árbitro anulara erróneamente un gol de Rigoni por una presunta falta que no había sido tal sobre Zaracho, Racing sufriría un revés sobre la hora, cuando Vázquez le puso el cierre a otra noche para el olvido en la mitad celeste y blanca de Avellaneda.
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