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Wednesday, October 28, 2026

La descafeinada gala de Londres

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Este lunes, Movistar+ ofrecía en exclusiva la gala del Balón de Oro y se esforzaron para dar empaque a la cobertura. Carlos Martínez pilotaba la nave desde el plató con sus colaboradores mientras Noemí de Miguel, Julio ‘Maldini’ y Mario Suárez estaban en la alfombra roja del London Palladium. El retraso inexcusable de la organización obligó a todos a dilatar los preliminares. Por suerte, un buen surtido de vídeos facilitó la espera del arranque de la gala. Dos detalles quedaron claros: el primero, que todos son muy de la selección española hasta que está Mbappé por el Real Madrid y obliga a hacer equilibrios discursivos acrobáticos para demostrar equidistancia con Lamine Yamal. Y el segundo, que la preeminencia del Barça en el acopio de premios se diluyó con una retórica que apelaba más al fútbol español que al club azulgrana.

El sistema de traducción simultánea de Movistar+ era precario y faltó la opción de poder seguir la gala en versión original. Los dos intérpretes funcionaban por turnos, sin respetar la alternancia de voces de los presentadores. Se perdía la esencia dialogada del acto. También falló el criterio: Se tradujo al castellano el discurso en catalán de Pere Romeu, pero no se hizo lo mismo con el de Cata Coll y Alexia Putellas.

La organización del Balón de Oro diseñó una gala descafeinada, de estructura repetitiva y lenta. Demasiadas preguntas y vídeos de las viejas glorias que entregaban trofeos y jugaron a traición con las pausas publicitarias. Thierry Henry, un poco sobrado, se adueñó excesivamente de la conducción, relegando a Kate Scott a un rol secundario. No debería sorprendernos: a pesar del juego de apariencias para representar una nueva era del fútbol más igualitaria, las diferencias desde una perspectiva de género siguen siendo evidentes. Casi no aparecieron mujeres para entregar premios, relegando el honor y los homenajes a los grandes nombres masculinos. Laporta subió a agradecer el galardón al mejor club femenino, Henry le preguntó por la Champions y el presidente respondió sobre el equipo masculino. Hay otro elemento sintomático: los futbolistas posan en la alfombra roja con sus esposas, presentadas casi como un trofeo. Sus mujeres son un atributo más del éxito masculino. En cambio, las jugadoras desfilan solas, sin pareja, intentando no exponer su vida privada, presentándose en público únicamente a través de su identidad profesional.

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