Personas desempleadas demoran 8,1 meses en conseguir un nuevo trabajo, el mayor tiempo desde noviembre 2024

El mercado laboral sigue siendo foco de atención por parte de los economistas y autoridades. Es que la tasa de desempleo se ubica en 9,5%, su mayor nivel en cinco años y los desocupados alcanzan los 981 mil.
En el último registro correspondiente al trimestre móvil mayo-julio, el alza de la desocupación se produjo principalmente por la caída de 0,2% registrada por el empleo en relación al mismo período de 2025. Se trató del primer registro de destrucción de plazas de trabajo desde abril de 2021, en plena pandemia. En número, se tradujo en que se destruyeron 16.292 ocupaciones.
Un análisis realizado por Horizontal pone el foco en que el aumento del desempleo está siendo liderado por la categoría cesantes y no por quienes buscan trabajo por primera vez.
Franco Antonucci, investigador de Horizontal, explica que “la tasa de desempleo se puede separar en dos grupos, los cesantes y quienes buscan trabajo por primera vez. Es importante poder distinguir a estos grupos, pues las políticas públicas que pueden ayudarlos a volver a la ocupación requieren intervenciones diferenciadas”.
En ese sentido, afirma que los primeros corresponden a la “subcategoría de las personas desocupadas que tuvieron experiencia laboral previa, es decir, tuvieron previamente un trabajo en la ocupación por remuneración o beneficio, mientras que los segundos corresponden a la subcategoría de personas desocupadas que no han tenido experiencia laboral previa”.

La cesantía en el último registro alcanzó el 8,7%, superior al promedio que es 6,6% y según detalla el informe de Horizontal, “se mueve al unísono con la tasa de desocupación y, por lo tanto, se evidencia que la pérdida de empleos viene por el lado de los despidos, no porque los nuevos entrantes no encuentren trabajo”.
De acuerdo a este análisis, entre las causas de estos niveles tan elevados de desocupación y cesantía, se encuentra el bajo crecimiento económico y el desacople que ha tenido pospandemia respecto de la creación de empleos. Además, se menciona que “el crecimiento del trabajo formal en los últimos doce trimestres móviles ha sido de 0,7% en promedio, y en los últimos cuatro incluso ha sido negativo, interanualmente”.
Otro factor que el informe resalta y que puede explicar estos niveles “es la caída en el Índice de Avisos Laborales en Internet, mientras que en junio de 2017 alcanzaba 99,9, en el mismo mes de 2026 llega a 70,7, lo que indica que el mercado laboral no está demandando tanta gente como la dispuesta a trabajar”.
De acuerdo al informe, los cesantes hoy (mayo-julio 2026) son 894 mil personas, que representan un 91,1% del total de desocupados. Comparando estos valores con el mismo trimestre móvil prepandemia (2019), los cesantes llegaban a 627 mil, representando un 86,2% de los desocupados. Esto es una diferencia de 267 mil cesantes.
Suben los meses sin encontrar trabajo
Otra de las variables que arroja el hecho de que estén aumentando los cesantes es que esas personas están demorando más tiempo en encontrar un empleo luego de quedar sin trabajo.
Entre los principales resultados que muestra el informe es que, en promedio, las personas tardaron 8,1 meses en reinsertarse en un empleo dependiente formal tras haber salido de un trabajo con tales características. Esto lapso de tiempo es el mayor desde noviembre del 2024 (19 meses). Ahora, si se considera solo el mismo trimestre, (mayo-julio) es el mayor período de tiempo desde la pandemia.
“La magnitud de la coyuntura actual no iguala a lo vivido en pandemia, sin embargo si se mira la trayectoria desde 2018 a 2026, se puede observar que la proporción de personas que se demoraba 3 meses o menos cae consistentemente, mientras que las otras categorías van aumentando”, comenta Antonucci.
Asimismo argumenta “que las personas desocupadas se estén demorando más es señal de un mercado que no crece, y es otra forma de ver que la actividad se encuentra estancada”, dice Antonucci
Un elemento adicional de análisis, que entrega Horizontal, lo constituye la evolución en la composición de los desocupados según la causa de término de su empleo anterior: renuncia voluntaria versus despido o término de contrato por decisión del empleador. En el trimestre móvil mayo-julio de 2019 la proporción de personas desempleadas que habían sido despedidas representaba un 13,3% de estas, mientras que los que renunciaban voluntariamente un 19,1%. Para el mismo trimestre móvil de 2026 quienes son despedidos ascienden a 17,1% y quienes renuncian caen a 13,7%.
Así, una de las principales conclusiones de este análisis es que la adecuada caracterización de los fenómenos del mercado laboral constituye una condición necesaria para el diseño eficiente de políticas públicas, en tanto permite focalizar las intervenciones en los grupos que efectivamente las requieren.
“La escasez de recursos fiscales impone la necesidad de una asignación eficiente, lo que exige comprender la heterogeneidad al interior de la población desocupada: sus características, trayectorias laborales y causas de desvinculación determinan cuáles instrumentos de política resultan pertinentes para cada subgrupo”, sostiene.
En ese contexto menciona que “el hallazgo central de este análisis es que el 91,1% de los desocupados corresponde a cesantes, que son individuos que contaban con un vínculo laboral previo y lo perdieron, lo que orienta las prioridades de intervención hacia instrumentos de reinserción y protección durante la transición ocupacional”.
Con este diagnóstico como base, el informe plantea que “se requiere tanto de intervenciones estructurales de largo plazo orientadas a mejorar el funcionamiento del mercado laboral como de instrumentos de corto plazo que den respuesta sistemática a las condiciones cíclicas adversas”.
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