Superclásico 94: una historia que excede el fútbol

El 30 de abril de 1994, River ganó en la Bombonera después de ocho años, pero el resultado quedó tapado por un episodio brutal: la barra de Boca asesinó a dos hinchas millonarios. El doble crimen precipitó la caída de El Abuelo, el histórico jefe de La 12, y cambió para siempre el mapa del poder en las tribunas. Superclásico 94 reconstruye aquella historia en una imperdible serie de podcast.
Una victoria que terminó en tragedia
Berti, Crespo, Ortega y Astrada y el festejo en la Bombonera.
El festejo duró poco. O, mejor dicho, quedó completamente opacado. River acababa de ganarle 2-0 a Boca en la Bombonera, con goles de Ortega y Crespo, y rompía una racha de ocho años sin triunfos en esa cancha. Era para guardar en el álbum de los Superclásicos. Pero aquel 30 de abril de 1994 terminó siendo recordado por algo mucho más terrible: Walter Vallejos y Ángel Delgado fueron asesinados por integrantes de La 12 cuando viajaban en un camión junto a otros hinchas de River. También hubo varios heridos.
No fue una pelea que se salió de las manos ni una reacción espontánea después de perder un partido. La investigación reconstruyó un ataque organizado, con armas escondidas antes del encuentro en un auto estacionado frente a una dependencia policial. Los barras esperaron la llegada del camión y dispararon. La violencia ya no podía disimularse detrás de los cantitos, el folclore o las supuestas leyes de la tribuna.
La emboscada que terminó con la vida de Walter Vallejos (TÉLAM).
El Abuelo y una barra que parecía intocable
Los nombres que aparecieron en la causa pertenecían al corazón de La 12. Manzanita Santoro, Marcelo Aravena, Bolita Niponi, Corbacho Villagarcía, Gomina Almirón, el Gordo Dany Silva, Mario El Uruguayo Bellusci Martínez y Edgardo Chino Allende eran hombres de confianza de José Barritta, el histórico Abuelo.
El Abuelo, en el paravalanchas.
Para entonces, la barra de Boca había construido una imagen que iba mucho más allá de la tribuna. Desde comienzos de los 80, La 12 era sinónimo de convocatoria, canciones, banderas y aguante. Sus integrantes eran personajes reconocidos, admirados y, en muchos casos, protegidos por el propio ambiente del fútbol. El Abuelo se movía con naturalidad entre dirigentes, futbolistas, entrenadores y periodistas. Tenía poder, contactos y una legitimidad que parecía inquebrantable.
Pero el doble crimen rompió ese equilibrio. La investigación dejó al descubierto que detrás de aquella estructura había algo mucho más oscuro que una barra que se hacía fuerte en las tribunas. Y esta vez los costos políticos y judiciales fueron imposibles de esquivar.
La caída de José y la guerra por la sucesión
Los ejecutores terminaron enfrentando un juicio por los asesinatos. Barritta, por su parte, fue acusado de integrar una asociación ilícita que, además de controlar la tribuna, extorsionaba a dirigentes y a los concesionarios de los puestos de la Bombonera. La mayoría de los integrantes de aquella cúpula recibió condenas importantes. El Abuelo terminó preso en Devoto y perdió definitivamente el mando de La 12.
El Abuelo, condenado a ocho años.
Su salida de escena no significó el final del negocio. Por el contrario, abrió una disputa feroz por la conducción, con guerras internas, alianzas y traiciones que dejaron nuevas víctimas. De ese proceso emergió Rafael Di Zeo, quien terminaría convirtiéndose en el nuevo hombre fuerte de la barra. Cambiaron los protagonistas y las formas de administrar el poder, pero La 12 conservó su influencia y extendió sus negocios a distintas actividades, desde la gastronomía y las finanzas hasta la logística, la seguridad y el turismo. La tribuna ya no era el único territorio en disputa.
Una historia que excede al fútbol
Un podcast imperdible sobre un Boca-River con una historia negra.
Todo ese recorrido vuelve a escena en Superclásico 94, una serie de podcast de Radio Ambulante disponible en Spotify. A través de testimonios de familiares, amigos de las víctimas, heridos, abogados y protagonistas de aquella época, la producción reconstruye el doble crimen y la caída de la barra de El Abuelo. También aparecen voces que durante años evitaron hablar y personas que, después de hacerlo, tuvieron que desaparecer por temor a las consecuencias.
La serie recupera, además, una postal de aquellos años: las canchas llenas, las dos hinchadas compartiendo los estadios y la fascinación que despertaban esos personajes que parecían tener sus propios códigos. Pero también muestra el reverso de esa postal: cómo se construye el poder, cómo se sostiene y qué pasa cuando quienes lo ejercen cruzan límites que hasta entonces parecían tolerados.
" Es una historia más sobre el poder que sobre fútbol, de la impunidad que hace caer todos los límites. Y, sobre todo, es una historia de una época de nuestro país", explica Alejandro Marinelli, ex Olé y uno de los productores de Superclásico 94 junto a Mariano Pagella y Sergio Renna.
El Abuelo murió poco después de recuperar la libertad. La 12 siguió adelante, con otros jefes, otros negocios y otras formas de ejercer la violencia. Pero aquel sábado de abril quedó como un punto de quiebre. River se llevó una victoria histórica de la Bombonera. La barra de Boca, en cambio, empezó a perder algo que nunca pudo recuperar: aquella imagen de poder intocable.

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