El Ejército de los Estados Unidos gastó 6.900 millones de dólares en dos prototipos del helicóptero furtivo RAH-66 Comanche. Ninguno llegó a entrar en combate y ahora se exhiben en un museo como parte de la historia militar

El Ejército de los Estados Unidos gastó US$ 6900 millones en el desarrollo del RAH-66 Comanche, un helicóptero furtivo diseñado para misiones de reconocimiento y ataque.
Pese a la inversión y a los avances tecnológicos que incorporaba, el programa fue cancelado en 2004 y ninguno de los dos prototipos llegó a entrar en combate.
El proyecto había comenzado con el objetivo de desarrollar una aeronave capaz de detectar objetivos, acercarse a posiciones enemigas con una firma reducida y transmitir información a otras unidades militares.

Sin embargo, el aumento de los costos, las demoras y los cambios en las prioridades del Ejército terminaron por dejarlo fuera de los planes de adquisición.
Los dos prototipos que llegaron a volar quedaron vinculados a la historia de la aviación militar estadounidense. El Comanche se convirtió en un ejemplo de las dificultades que puede enfrentar un programa de tecnología avanzada cuando sus costos y plazos dejan de coincidir con las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas.
El desarrollo del Comanche comenzó a principios de la década de 1980. El Ejército buscaba una aeronave ligera que pudiera realizar misiones de reconocimiento armado y ataque, incluso durante la noche y en condiciones meteorológicas adversas. Su diseño incorporaba distintas soluciones para reducir la posibilidad de detección.
Entre ellas había materiales compuestos, superficies concebidas para disminuir la firma de radar, armamento alojado en compartimentos internos y un sistema de escape destinado a reducir la señal infrarroja de los gases calientes. El helicóptero también tenía un rotor de cola carenado, pensado para reducir el ruido.
Estas características buscaban darle una ventaja en operaciones en las que aproximarse al enemigo sin ser detectado resultaba fundamental. El primer prototipo realizó su vuelo inaugural el 4 de enero de 1996. El segundo comenzó a participar de las pruebas en marzo de 1999. Ambos permitieron evaluar el diseño y sus sistemas, pero el programa no llegó a la etapa de producción en serie.
Los motivos que llevaron a cancelar el proyecto de US$ 6.900 millones
La intención era que el Comanche pudiera identificar objetivos y compartir información con otras unidades, incluidos los helicópteros de ataque AH-64 Apache y los mandos terrestres. La aeronave debía complementar las capacidades existentes y mejorar el reconocimiento en escenarios de combate complejos.
La inversión necesaria para desarrollar el RAH-66 se convirtió en uno de los principales obstáculos. La Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos calculó que los costos de investigación, desarrollo, pruebas y evaluación habían aumentado un 231%.
Al mismo tiempo, el Ejército redujo sus previsiones de compra. El plan inicial contemplaba adquirir 1.213 helicópteros, pero esa cifra bajó a 650. La entrada en servicio también sufrió postergaciones y quedó prevista para septiembre de 2009.

El escenario militar cambió después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y del comienzo de las guerras en Afganistán e Irak. Las prioridades pasaron a concentrarse en las aeronaves disponibles, su protección y las capacidades que podían incorporarse con mayor rapidez.
El 23 de febrero de 2004, el Ejército canceló oficialmente el programa. La decisión puso fin a un desarrollo que había consumido miles de millones de dólares sin producir un helicóptero operativo para sus unidades.
En qué se utilizó el presupuesto previsto para el Comanche
La cancelación permitió redirigir recursos hacia otras necesidades de la aviación militar. Según el artículo de referencia, los US$14.000 millones que se habían previsto entre los años fiscales 2004 y 2011 para comprar 121 Comanche se destinaron a otros programas.
Entre las alternativas figuraban:
- Compra de aeronaves nuevas: el plan contempló la adquisición de 796 helicópteros.
- Modernización de la flota: se asignaron recursos para introducir mejoras en más de 1.400 aeronaves existentes.
- Refuerzo de capacidades operativas: las prioridades incluían mejorar la protección y las prestaciones de los helicópteros que ya utilizaba el Ejército.
- Reconocimiento sin tripulación: los vehículos aéreos no tripulados ganaron relevancia como herramientas para obtener información sobre el terreno.
La decisión respondió a la necesidad de distribuir el presupuesto entre sistemas que se ajustaran a los requerimientos operativos del momento. El Comanche, en cambio, necesitaba nuevas inversiones para superar sus dificultades y llegar a la producción.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.