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Tuesday, October 27, 2026

La apuesta de Kast por una relación pragmática con Brasil tras la reelección de Lula

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El domingo, cerca de las 22.00 horas, el Presidente José Antonio Kast tomó su teléfono y llamó a Luiz Inácio Lula da Silva para felicitarlo por su triunfo en el balotaje brasileño, donde se impuso a Flávio Bolsonaro, la carta de la derecha.

“Chile y Brasil tienen mucho futuro en común y seguiremos trabajando por una agenda que potencie las relaciones entre nuestros países en integración económica y combate al crimen organizado en la región”, escribió Kast en X tras el intercambio telefónico.

El Mandatario chileno no esperó a que el contendor del actual Presidente de Brasil reconociera la derrota. De hecho, minutos más tarde, Bolsonaro desconoció el resultado y anunció que buscaría anular la segunda vuelta.

La reacción de Kast marcó un matiz respecto del jefe de Estado trasandino Javier Milei, quien no ha reconocido el triunfo del mandatario brasileño. Y es que, pese a los vínculos que Kast mantiene con la familia Bolsonaro -invitó a Flávio a su toma de posesión, lo que llevó a Lula a excusarse de asistir en marzo-, el Presidente optó por privilegiar la relación institucional con Brasil.

Kast y Lula ya habían tenido acercamientos en Panamá, cuando el chileno era presidente electo, y posteriormente en Paraguay, durante la cumbre del Mercosur.

En La Moneda sostienen que el resultado no altera la disposición del gobierno a mantener una relación estrecha con Brasil. Aunque reconocen que un triunfo de Bolsonaro habría profundizado el giro a la derecha que ha experimentado parte de la región, en el Ejecutivo no miran necesariamente con malos ojos la continuidad de Lula.

Su continuidad en el poder mantiene un contrapeso a la derecha en Sudamérica, donde Brasil, la décima economía del mundo, tiene un peso específico.

En Palacio afirman que no existía un análisis exhaustivo de los escenarios electorales y que ambas candidaturas tenían ventajas y desventajas para Chile. Sin embargo, entre quienes siguen de cerca la política exterior coinciden en que la continuidad de Lula puede contribuir a equilibrar el escenario regional y, eventualmente, ofrecer mayor margen de maniobra al gobierno chileno frente a Estados Unidos.

La postura oficial, en todo caso, es que la relación bilateral no depende de la identidad política de quien ocupe el Palacio de Planalto. En el Ejecutivo recalcan que el vínculo con Brasil es una relación de Estado y que la llamada de Kast es una señal concreta de esa disposición.

El propio Lula, además, había invitado al Presidente chileno a visitar Brasil después de la segunda vuelta. Al menos, la asistencia de Kast a la toma de posesión del mandatario brasileño en enero ya está confirmada.

Además, en medio de la campaña en Brasil, se conoció de la apertura de Lula a firmar el Compromiso de Santiago -iniciativa del gobierno de Kast- para coordinarse frente al crimen organizado.

El exministro de Relaciones Exteriores Heraldo Muñoz sostiene que “con el triunfo de Lula hay un contrapeso regional frente a la Doctrina Donroe de EE.UU. que le otorga más margen de acción al gobierno de Chile para disentir en ciertas materias con Washington, como es el caso de la membresía en la Coalición contra los Carteles”, señaló.

Muñoz también enfatizó que la relación entre Santiago y Brasilia trasciende las diferencias ideológicas de sus respectivos gobernantes. “La relación de Chile con Brasil es de carácter estratégico, de Estado, trasciende las coyunturas político-electorales, al tener gran densidad en materia de comercio, inversiones, cultura y alianza histórica”, afirmó. Y agregó que Kast y Lula ya venían dialogando pragmáticamente desde hace meses, pese a sus diferencias políticas.

Una lectura similar plantea el excanciller Ignacio Walker, quien advierte que un resultado favorable a Flávio Bolsonaro podría haber estrechado el espacio para que el gobierno chileno tomara distancia de algunas posiciones de la administración de Donald Trump.

“Con un triunfo de Flávio, y considerando la estrecha relación de Trump con los Bolsonaro, capaz que al gobierno del presidente Kast ni siquiera le quedara margen para un matiz. En cambio, con los dos grandes (México y Brasil) en el campo de las izquierdas, capaz que a Kast le quede espacio para varios matices”, sostuvo.

Las dudas republicanas sobre el resultado

La rápida reacción del gobierno frente al triunfo del líder del Partido de los Trabajadores contrastó con las reacciones de figuras del Partido Republicano, donde varios dirigentes cuestionaron el desarrollo de la elección y difundieron acusaciones sobre presuntas irregularidades.

La diputada Stephanie Jéldrez sostuvo en X que la extensión del horario de votación hasta las 19.00 horas, autorizada por el ministro del Tribunal Superior Electoral Cristiano Zanin, habría incidido en el resultado. Sin embargo, la medida respondió a solicitudes de los equipos de Lula y Bolsonaro, que alegaron problemas de transporte público y lluvias en distintos estados.

El diputado Felipe Ross calificó los comicios de “elecciones manchadas por Lula”, mientras que la vicepresidenta republicana Romina Cifuentes compartió publicaciones que vinculaban la extensión del horario con supuestas irregularidades.

Otros dirigentes, como el director ejecutivo de Acción Republicana, Ignacio Dülger, cuestionaron el traslado de votantes.

Las acusaciones se alinearon con el desconocimiento del resultado por parte de Flávio Bolsonaro. No obstante, desde el gobierno evitaron sumarse a esos cuestionamientos.

El vocero, Gonzalo Arenas, sostuvo que Chile respeta la institucionalidad de otros países y que, una vez que las autoridades electorales dieron por ganador a Lula, no correspondía emitir más comentarios sobre el proceso. “Brasil es un aliado de Chile, es un socio fundamental. Sea el presidente que sea, nuestras relaciones van a seguir siendo de Estado a Estado”, afirmó.

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